Savia

Fotografía de la actividad Savia 1. ¿Cómo jugar el Museo?, 2019
Savia es un proyecto para las infancias y las personas adultas que las acompañan, que busca incorporar el juego en el Museo. Es una manera de investigar el Museo y su Colección desde la experiencia lúdico-artística, una invitación a fluir por los pasillos y entre las obras. Savia es un espacio de reflexión sobre el cuidado en torno a la crianza y los modos de aproximación al arte.
Este programa recoge el trabajo y la investigación de las sesiones in situ que se han llevado a cabo hasta el momento, que incluyen actividades y diversos materiales compartibles, imprimibles y de libre distribución que se encuentran en el microsite Savia. Mapas para jugar el Museo. De este modo, la savia de los sentidos y del juego libre continúa fluyendo.
En 2021, Savia fue uno de los seis proyectos finalistas en Art Explora - Académie des Beaux-Arts European Award de la Fundación Art Explora. Esta convocatoria busca fomentar el compromiso que establecen los centros culturales con la participación de las audiencias, apoyando proyectos innovadores, en todas las formas de arte, que puedan ser compartidos, reproducidos y ampliados en toda Europa.
Colabora
Organiza
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Las actividades de este programa

Savia 3. Mapas para jugar el Museo
Todos los días hasta el 6 de septiembre, 2026 - De 11:00 a 14:00 h
Los mapas de Savia son un conjunto de fanzines que proponen distintas situaciones de juego en torno al Museo para infancias de 0 a 7 años y sus acompañantes. Estos materiales imprimibles y de libre distribución contienen actividades para preparar en casa, acciones para realizar en el tránsito hacia el Museo y, sobre todo, juegos en las salas y otros espacios no expositivos de las diferentes sedes del Museo.
La activación de estos materiales con el equipo de Mediación del Museo permite explorarlos en profundidad. Así, los más peques pueden armar sus propios fanzines y desarrollar sus propuestas de juego. A su vez, se propone un espacio de encuentro y conversación con l+s adult+s que les acompañen.
Esta colección de fanzines recoge el fruto de la investigación llevada a cabo durante la primera edición de Savia en torno a los doce sentidos propuestos por el educador, filósofo y artista Rudolf Steiner —tacto, bienestar, movimiento propio, equilibrio, pensamiento, oído, lenguaje, yo ajeno, vista, gusto, olfato y sentido térmico—, que son puestos en diálogo con espacios singulares del Museo y con obras de la Colección.
Los mapas de Savia constituyen una herramienta de acompañamiento previo y orientación para, junto a nuestr+s peques, lanzarnos a explorar autónomamente el Museo, recorrer sus espacios y vislumbrar sus posibilidades de juego convirtiéndonos, de este modo, en la savia que le da vida.

Savia Barrios
Actividad pasada
Savia Barrios es un proyecto colaborativo con asociaciones y colectivos que trabajan con la infancia y la primera juventud. Busca potenciar las posibilidades de juego en el Museo, en directa comunicación con sus Colecciones y creando un puente entre lenguajes artísticos y lúdicos. Propone, así, una serie de experiencias en el Museo con el deseo de establecer vínculos duraderos con estos colectivos, en diálogo con su trabajo de intervención socioeducativa.
Este proyecto se enmarca en el programa Savia, una constelación de propuestas y proyectos para infancias y familias del Museo Reina Sofía. Savia se nutre de la idea de los doce sentidos de la antroposofía definidos por Rudolf Steiner para generar una vinculación afectiva y sensorial con espacios singulares del Museo, así como con sus obras y prácticas artísticas, mediante estrategias pedagógicas que promueven el juego libre.
A través de Savia Barrios se reivindica la presencia en el Museo de la infancia y la juventud, así como de la comunidad que las acompaña, encontrando espacios en los que puedan disfrutar de una experiencia artística que transcienda la contemplación.

Savia con 天马行空 Tiān Mǎ Xíng Kōng
Actividad pasada
En colaboración con 天马行空 Tiān Mǎ Xíng Kōng, proyecto de mediación intercultural, artística y lúdica que trabaja para y con familias chinas en Madrid, Savia inicia su programa de ediciones especiales. Partiendo de Los mapas de Savia, la artista Xirou Xiao —en colaboración con artistas e hijas y madres de origen chino— genera un diálogo enfocado en las relaciones familiares y los vínculos emocionales a lo largo de cuatro sesiones.
天马行空 Tiān Mǎ Xíng Kōng es un modismo chino que significa “un caballo celestial que vuela por el cielo”, una metáfora de imaginación abundante y creatividad espontánea que nos transmite la valentía de cruzar las reglas impuestas y de crear desde perspectivas alternativas. De la mano de Emily Sun, esta comunidad, —por la que han pasado más de noventa familias y que sigue creciendo y transitando distintas instituciones culturales— acude al Museo para participar de este ciclo basado en acciones sensoriales y de juego para las infancias en diálogo con la Colección.
![Mari Chordà, Joguet per a l'Àngela [Juguete para Àngela], 1969. Museo Reina Sofía](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/savia_2.png.webp)
Savia 2. Museo, lugar de juegos infinitos
Actividad pasada
Con ocasión de la nueva presentación de la Colección, Savia vuelve al Museo para explorar sus historias y narraciones a través del pensamiento, el lenguaje y la fantasía que se produce jugando. Los 8 episodios de Vasos Comunicantes. Colección 1881-2021 nos invitan a pensar este número como estructura octaédrica que subyace a esta nueva propuesta de aproximación lúdica: el 8 como número misterioso que nos remite y nos conecta simbólica y poéticamente con la idea del infinito.
El infinito no tiene por qué ser entendido como algo vasto, extremada e increíblemente gigantesco; el infinito, aunque minúsculo, es simplemente algo interminable. El símbolo del infinito, también llamado lemniscata, proviene de un término griego que significa “lazo”, una figura en la que no se puede determinar ni el principio ni el fin, estando todos sus elementos conectados. En este sentido, el infinito nos propone un espacio lleno de posibilidades e interconexiones, de ciclos y retornos, de conexiones y aperturas desde el que volver a jugar el Museo.
Como metáfora, el infinito nos traslada también al tiempo sin fin de la infancia, ese momento en nuestra vida en el que jugar y vivir son la misma cosa. Un juego entendido como lugar relacional desde el que aprender y comprender el yo, el somos y el mundo exterior. Un juego libre, no en estructuras ni límites, sino libre de objetivos, que permite experimentar entre la fantasía y la realidad.
Por otro lado, en su poética, la idea del infinito nos permite acercarnos a las nuevas narrativas de la Colección que, alejándose de lecturas cerradas y cronológicas del pasado y del arte, plantea una serie de relaciones y genealogías con temporalidades flexibles, conflictos transhistóricos, vínculos permeables e interconexiones múltiples que invitan a transitar el Museo como un relato abierto que busca reivindicar la condición viva, no estática, del pasado en la configuración de nuestro presente común.
Con ello, Savia 2. Museo, lugar de juegos infinitos, nos invita a hacer un viaje por la Colección a través de 8 figuras infinitas, cuidadosamente seleccionadas, que configuran espacios de juego para un diálogo creativo entre las infancias, sus acompañantes y el Museo.

Savia 1. ¿Cómo jugar el Museo?
Actividad pasada
Savia es un fluido lúdico que alimenta el Museo con un lenguaje no adulto. Savia es un saber que se cultiva jugando. Savia es un espacio de reflexión sobre el cuidado en torno a la crianza y sobre cómo aproximarse al arte tanto desde la infancia como por parte de las personas adultas que crían. Savia fluye para favorecer una experiencia artística más allá de la contemplación. Savia es juego, que es, ante todo, una forma de aprendizaje colectivo.
Próximas actividades
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
![Jacques Deray, La piscine [La piscina], 1969, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-18.jpg.webp)
Jacques Deray. La piscina
Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, sería el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.
