Remedios Zafra
Auge antiintelectual y auge antifeminista. Trabajo cultural ante el tecnopatriarcado y el riesgo reaccionario de neutralización crítica

Anxela Caramés, Carme Nogueira y Uqui Permui, Contenedor de feminismos, 2021. Museo Reina Sofía
Celebrada el 19 mar 2026
La Cátedra José Luis Brea, dedicada a la reflexión en torno a la imagen y la epistemología de la visualidad en la contemporaneidad, inaugura su programación con la conferencia de la ensayista y pensadora Remedios Zafra.
«Que el auge antifeminista contemporáneo se construya como un impulso antiintelectual no es casual y ambas tendencias se alimentan mutuamente. Para posicionar un discurso reaccionario que defiende la desigualdad de las personas es preciso cuestionar los estudios y políticas de género, pero también devaluar los pilares del conocimiento donde estos se han construido con mayor intensidad en las últimas décadas, maltratando además su sostén institucional: universidades, centros de arte e investigación y cultura académica.
El feminismo ha estado profundamente unido a la celebración del pensamiento humanista más comprometido, y los periodos de ilustración y los momentos de transición hacia formas sociales más justas y sostenidas en la educación han sido aquellos en los que la reivindicación feminista ha surgido con más fuerza. La conciencia y logros de igualdad aumentan cuando la educación es una protagonista social, de forma que desvalorizar el trabajo intelectual también contribuye a dañar el feminismo y viceversa, en tanto que el vínculo entre el conocimiento y el feminismo no es solo conceptual e histórico, es también un vínculo íntimo y político. Hoy el antifeminismo es usado a nivel global como adhesivo simbólico de movimientos de ultraderecha, paralelamente a la devaluación de los saberes y conocimientos que emergen de la universidad y la ciencia, maltratados por bulos y desinformación en las redes y desde la espectacularización de la vida mediada por pantallas. Son consecuencias no ajenas a la primacía de un valor escópico que desde hace tiempo denosta el pensamiento y posiciona lo más visto como lo más valioso en la mediación normalizada de la tecnología. Esta inercia convive con proclamas tecnolibertarias que reactivan un patriarcado que usa el resentimiento de muchos hombres como forma seductora y cohesionadora para mantener y azuzar privilegios en el nuevo mundo como tecnoescenario.
En esta conferencia se aborda este contexto epocal profundizando en la sincronía de estos auges desde un paralelismo añadido en las formas de dominio patriarcal y tecnolaboral. Un paralelismo en el que el feminismo y el trabajo intelectual tanto están siendo damnificados como lanzando señales de que en ambos descansan respuestas emancipadoras frente a los actuales giros reaccionarios y de neutralización crítica. Esta sintonía hablaría además de cómo la perversa base patriarcal que convierte a las mujeres en mantenedoras de su propia subordinación tiene su equivalente en la autoexplotación alentada de los trabajadores culturales; en la legitimación del capital afectivo y del capital simbólico como pagos suficientes; en el desdibujamiento de los límites entre vida y trabajo y en el aislamiento doméstico; o en la presión de agrado y complacencia como forma patriarcal extendida, hoy vinculada con el entusiasmo fingido de trabajadores precarios, pero también con la adulación tecnológica. Como respuesta a la resistencia y acción intelectual posible, el patriarcado ha vinculado a las feministas con un futuro que se aventuraba desdichado para ellas igualando «pensamiento y conciencia» a infelicidad, allí donde estos justamente han sido (y siguen siendo) resorte de autonomía y emancipación».
— Remedios Zafra
Programa
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
Remedios Zafra
es ensayista y profesora de investigación en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IFS-CSIC), y profesora universitaria de Arte, Antropología y Políticas de la Mirada. Sus trabajos se han orientado al estudio crítico de la cultura contemporánea, las políticas de la identidad y el género en las redes y las actuales transformaciones del trabajo cultural y creativo en un mundo mediado por pantallas. Es autora, entre otros, de los ensayos El informe. Trabajo intelectual y tristeza burocrática (Premio Nacional de Ensayo 2025), El bucle invisible (Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2022), Frágiles. Cartas sobre la ansiedad y la esperanza en la nueva cultura, El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital (Premio Anagrama de Ensayo 2017 y Premio Estado Crítico 2017), Ojos y capital, (h)adas. Mujeres que crean, programan, prosumen, teclean (Premio El Público a las Letras 2013 y V Premio Málaga de Ensayo), Un cuarto propio conectado y Netianas. N(h)acer mujer en Internet (Premio Internacional de Ensayo Caja Madrid 2004). Su obra ha obtenido, además de los citados, el Premio Maruja Mallo de Pensamiento 2025, el Premio Meridiana de Cultura 2014, el Premio de Comunicación de la Associació de Dones Periodistes de Catalunya 2010, el Premio de Investigación de la Cátedra Leonor de Guzmán 2001 y el Premio de Ensayo Carmen de Burgos 2000. Ha sido directora de proyectos críticos y exposiciones sobre cultura digital desde 2001, y miembro del Patronato de la Real Academia de España en Roma y de la Comisión Mujeres y Ciencia del CSIC. Actualmente es directora del grupo de investigación Género y Cultura Tecnológica desde el Arte y la Representación. www.remedioszafra.net
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El excelente papel de Anne Bancroft nos muestra esa necesidad de sentirse viva en un mundo caduco, y las armas que el sexo posee frente al amor romántico. Ese aprendizaje es el que transita el joven Ben, y son los momentos en los que habita la piscina los que provocan su paso del aturdimiento a la lucidez. Pasa de ser un bufón con escafandra, perdido en el fondo de la pileta, a dejarse mecer por las aguas del placer o a ver el manto de la piscina manchado de hojarasca por la llegada del amor. La piscina es el lugar que permite el cambio de estado: el despertar a las fuerzas de la vida.

Sol Iglesias. Los nadadores
Sábado 1 de agosto, 2026
El fin del mundo, provocado por la crisis climática, ha llegado y un grupo de amigos deambula de piscina en piscina en medio del verano eterno de Buenos Aires. De pileta en pileta, atraviesan la ciudad en una deriva placentera y ociosa. En ese tránsito, encuentran a distintos supervivientes que buscan desesperadamente el agua hasta su propio final.
A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

Jack Hazan. A Bigger Splash
Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.

Seis piscinas. Un salto al cine experimental
Sábado 8 de agosto, 2026
Por primera vez, el cine de verano incluye un programa de cine experimental, en el que predomina la experiencia y la sensación de los cuerpos bajo el agua de la piscina. Esta sesión se desliza desde las fastuosas arquitecturas acuáticas de Barbara Hammer y Barbara Klutinis hasta las fantasías, los roces y los cuerpos húmedos y sexualizados de Jakobois. Seis piscinas completamente diferentes. Piscinas privadas, públicas, transparentes o insondables, interiores o exteriores, pero todas concebidas para el ocio, la competición y el deseo. Un recorrido que pasa de la monumentalidad de la arquitectura a la intimidad de los cuerpos mojados.
Pools, de Barbara Hammer y Barbara Klutinis, convierte las piscinas diseñadas por la arquitecta pionera Julia Morgan para el castillo del magnate William Randolph Hearst —quien inspirara Ciudadano Kane— en un espacio de juego, exploración corporal y apropiación queer, una excusa para zambullirse en un escenario reservado al privilegio. En An Algorithm, Bette Gordon fragmenta una serie de saltos de cabeza y transforma el gesto deportivo en una partitura visual de repeticiones, variaciones y ritmos. Por su parte, Water Work, de Tony Hill, seduce con la perspectiva, los reflejos y la profundidad; la piscina como ilusión óptica, como superficie inestable que distorsiona y multiplica la mirada. Cheap Imitation “They Walk and I Walk”, de Rickard Eklund, sumerge la cámara para capturar una coreografía de cuerpos sincronizados, una danza suspendida bajo el agua. Cuerpos desnudos que se esquivan, se retuercen y se abrazan en un espacio donde parece no haber gravedad se reúnen en All Under, de Gunilla Leander. Finalmente, Passage du désir, de Jakobois, cierra el programa con un montaje donde el agua deja de ser un entorno para pasar a convertirse en territorio del deseo.

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