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11 febrero, 2016 - 19:00 h
Luc Tuymans, en conversación con Ulrich Loock
La búsqueda de un lugar propio que emprendió Andrzej Wróblewski, cuestionando tanto el oficialismo socialista como el experimentalismo de posguerra, motivó que el artista no encontrara acomodo en su propio tiempo, pero también, que paradójicamente, sus exploraciones se hayan proyectado hasta nuestro presente. A comienzos de 1990, el pintor belga Luc Tuymans descubrió en la obra del polaco un doble sentido dramático y espectral con el que reinventar la pintura de historia. El trauma de la memoria, la repetición constante en las series y el sentido espacial de la narrativa de Wróblewski serán determinantes para aproximarse a la pintura situada entre el realismo y la abstracción de años recientes.
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12 febrero, 2016 - 19:00 h
Andrzej Wajda. Wróblewski según Wajda
—Presentación a cargo de Marta Dziewańska
Estreno internacional. Película, 2016. Archivo digital, color, VOSE , 40’. Cortesía del Adam Mickiewicz Institute
Andrzej Wajdá es el integrante más destacado del movimiento fílmico de la Escuela Polaca, a la que pertenecen cineastas como Andrzej Munk, Wojciech Has, Feliks Falk y Jerzy Kawalerowicz. Su obra aúna la modernidad de los nuevos cines europeos con la reflexión sobre las cuestiones nacionales e identitarias polacas. En esta película, su obra más reciente, el director de Canal (1957) narra de manera testimonial su relación vivencial con Wróblewski durante el montaje de una histórica exposición retrospectiva en el Museo Manggha de Cracovia, que constituyó la cuarta muestra en la historia con obra del pintor. El cineasta, compañero de generación del pintor, decidió abandonar la pintura tras descubrir la singularidad inimitable de las obras de su amigo, y sería el responsable de la organización de la primera exposición individual dedicada a Wróblewski, celebrada en 1956, y de la primera exposición colectiva en torno a su obra, celebrada después de su muerte en 1958. Ambos proyectos se vincularon a través de una serie de reciprocidades y coincidencias sobre las que cineasta y pintor mantuvieron en su día un intenso intercambio epistolar.

Celebrada el 11, 12 feb 2016
Un pintor y un cineasta se aproximan a las contradicciones y enigmas de Andrej Wróblewski (1927-1957), ensayando interpretaciones laterales e inéditas para una obra intensa y compleja. El pintor Luc Tuymans, en conversación con Ulrich Loock, y el cineasta Andrzej Wajda, a través del estreno de Wróblewski según Wajda, su última película, reflexionan sobre una pintura que continúa desafiando los marcos interpretativos de la historia del arte del siglo XX. Realista, a la vez que abstracto; individualista, al tiempo que defensor de una práctica artística colectiva; experimental, pero comprometido socialmente, Wróblewski plantea con su trabajo una serie de ambivalencias que cuestionan aspectos clave no solo de su época, sino también del presente: la relación entre arte e ideología política durante el totalitarismo, las posibilidades de la pintura después de las vanguardias históricas, y los dilemas entre comunicación y experimentación en el mundo desolado de la posguerra, entre otros muchos.
La obra de Andrzej Wróblewski se desarrolló a lo largo de apenas diez años, desde su participación en la Primera Exposición de arte moderno (Cracovia, 1948), junto a Tadeusz Kantor y otros artistas, hasta su muerte por accidente en 1957. Entre ambos momentos se abrió un espacio en el que fueron a converger una serie de estilos y propuestas contrarias entre sí, como la abstracción geométrica, el realismo socialista, la sátira caricaturesca y el surrealismo existencialista. En conjunto, esta acumulación contradictoria revela el lugar de la pintura después de la Segunda Guerra Mundial, atrapada entre el escepticismo frente a las vanguardias históricas, la obligación ética de narrar públicamente el trauma y el impulso de imaginar otro porvenir. Se trata, en palabras del propio artista, de un dilema concentrado entre entender “la modernidad como un laboratorio de técnicas artísticas” y producir “imágenes tan desagradables como el olor de un cadáver”.
Esta actividad clausura la exposición Andrzej Wróblewski. Verso / reverso, la retrospectiva más amplia dedicada a la obra de este artista hasta la fecha fuera de Polonia.
En colaboración con
Adam Mickiewicz Institute, Varsovia e Instituto Polaco de Cultura de Madrid
Participantes
Marta Dziewańska. Comisaria de investigación en el Museo de Arte Moderno de Varsovia, y doctoranda en filosofía en la Academia Polaca de las Ciencias, en Varsovia. Junto a Eric de Chassey, es comisaria de Andrzej Wróblewski. Verso/reverso (Museo de Arte Moderno de Varsovia y Museo Reina Sofía, 2015).
Ulrich Loock. Comisario independiente y crítico de arte. Ha sido director de la Kunsthalle de Berna y del Kunstmuseum en Lucerna, así como subdirector en la Fundación Serralves de Oporto. Ha organizado un gran número de exposiciones como comisario independiente o institucional sobre artistas seminales en la pintura desde 1970 hasta la actualidad, como René Daniëls, Christopher Wool, Gerhard Richter, Marlene Dumas y el mismo Luc Tuymans.
Luc Tuymans. Artista, su obra adquiere una prominencia internacional a partir de la década de 1990. Ha exhibido de manera individual en la Tate Modern (Londres, 2004), Moderna Museet (Malmö, 2009), Wexner Centre (Ohio, 2009), SFMoMA (San Francisco, 2009), Palaix des Beaux Arts (Bruselas, 2011) y Haus der Kunst (Munich, 2008), entre otros muchos centros de arte. Ha representado a Bélgica en la Bienal de Venecia en 2001. Su obra se encuentra en las colecciones más destacadas, como el Art Institute de Chicago, el Centro Georges Pompidou de París, la Pinakothek der Moderne de Múnich o el Guggenheim Museum de Nueva York.
Andrzej Wajdá. Cineasta integrante de la Escuela Polaca y autor de más de una treintena de películas de ficción, entre las que destacan la trilogía de Generación (1955), Canal (1957) y Cenizas y diamantes (1958), dedicada a la vida en Polonia durante la II Guerra Mundial e interpretada como un monumento a la resistencia humana. Ganador de una Palma de Oro en Cannes por El hombre de hierro (1981), así como de un Oscar de Hollywood (1999) y un Oso de Oro de la Berlinale (2006) honoríficos por toda su carrera, entre otros premios, es uno de los referentes del cine internacional y de Europa del Este.
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Sábado 1 de agosto, 2026
El fin del mundo, provocado por la crisis climática, ha llegado y un grupo de amigos deambula de piscina en piscina en medio del verano eterno de Buenos Aires. De pileta en pileta, atraviesan la ciudad en una deriva placentera y ociosa. En ese tránsito, encuentran a distintos supervivientes que buscan desesperadamente el agua hasta su propio final.
A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

Jack Hazan. A Bigger Splash
Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.

Seis piscinas. Un salto al cine experimental
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Por primera vez, el cine de verano incluye un programa de cine experimental, en el que predomina la experiencia y la sensación de los cuerpos bajo el agua de la piscina. Esta sesión se desliza desde las fastuosas arquitecturas acuáticas de Barbara Hammer y Barbara Klutinis hasta las fantasías, los roces y los cuerpos húmedos y sexualizados de Jakobois. Seis piscinas completamente diferentes. Piscinas privadas, públicas, transparentes o insondables, interiores o exteriores, pero todas concebidas para el ocio, la competición y el deseo. Un recorrido que pasa de la monumentalidad de la arquitectura a la intimidad de los cuerpos mojados.
Pools, de Barbara Hammer y Barbara Klutinis, convierte las piscinas diseñadas por la arquitecta pionera Julia Morgan para el castillo del magnate William Randolph Hearst —quien inspirara Ciudadano Kane— en un espacio de juego, exploración corporal y apropiación queer, una excusa para zambullirse en un escenario reservado al privilegio. En An Algorithm, Bette Gordon fragmenta una serie de saltos de cabeza y transforma el gesto deportivo en una partitura visual de repeticiones, variaciones y ritmos. Por su parte, Water Work, de Tony Hill, seduce con la perspectiva, los reflejos y la profundidad; la piscina como ilusión óptica, como superficie inestable que distorsiona y multiplica la mirada. Cheap Imitation “They Walk and I Walk”, de Rickard Eklund, sumerge la cámara para capturar una coreografía de cuerpos sincronizados, una danza suspendida bajo el agua. Cuerpos desnudos que se esquivan, se retuercen y se abrazan en un espacio donde parece no haber gravedad se reúnen en All Under, de Gunilla Leander. Finalmente, Passage du désir, de Jakobois, cierra el programa con un montaje donde el agua deja de ser un entorno para pasar a convertirse en territorio del deseo.

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