Espantar la historia
Fantasmas de lo irresuelto en el arte centroamericano contemporáneo

Beatriz Cortez, Armadura para Rufina Amaya, 2014. Cortesía de la artista
Celebrada el 28 nov 2025
El curador Patricio Majano invita a la escritora Elena Salamanca, la artista Beatriz Cortez y el artista y escritor Olivier Marboeuf a indagar conjuntamente en la agencia política de las formas artísticas frente a las persistencias espectrales en Centroamérica, el Caribe y sus diásporas a través del formato de la conversación.
Centroamérica es una región habitada por espectros que interrumpen continuamente cualquier intento de clausura histórica. Cinco siglos de colonización, guerras contrainsurgentes, genocidios, dictaduras y expulsiones han producido no solo traumas acumulados, sino formas persistentes de violencia que continúan desplazándose bajo la superficie del presente. Más que ruinas del pasado, estos espectros son fuerzas materiales que insisten, que irrumpen, que reclaman reparación y reconfiguración de los marcos de legibilidad histórica. En la práctica artística centroamericana, estas presencias espectrales se vuelven método, contra-archivo y contra-pedagogía.
Tomando El Salvador como eje y prisma, esta jornada propone pensar la espectralidad no como metáfora sino como tecnología política y estética a partir de las siguientes preguntas: ¿cómo se manifiesta lo que insiste más allá de la desaparición?, ¿quién habla desde la amputación?, ¿cómo opera la memoria cuando los aparatos estatales han buscado sistemáticamente borrarla?, ¿cómo se instrumentaliza lo espectral como forma de resistencia?, ¿qué condiciones y métodos permite el arte para articular reclamo, reparación y justicia cuando las narrativas hegemónicas se sostienen precisamente en la negación?
A lo largo de 2025, estas preguntas han articulado la residencia de investigación del curador salvadoreño Patricio Majano en el Instituto Cáder de Arte Centroamericano (ICAC) con el proyecto Identidades amputadas: fantasmas en el arte salvadoreño. Su investigación traza genealogías y resonancias entre el arte contemporáneo salvadoreño, el genocidio indígena de 1932 y la guerra civil (1980–1992), interrogando cómo operan esas violencias no resueltas como materia artística.
Más que una instancia de cierre de la residencia en el ICAC, este encuentro enfatiza el intercambio y el diálogo como método: abrir el proceso, compartir preguntas, tensiones y desafíos no resueltos —no como conclusiones, sino como trabajo en curso—.
En el marco de
Residencia de Investigación Instituto Cáder de Arte Centroamericano
Comisariado por
Patricio Majano
Organiza
Museo Reina Sofía y Fundación Museo Reina Sofía

Participantes
Beatriz Cortez
Beatriz Cortez es artista y académica. Nacida en San Salvador (El Salvador), vive y trabaja en Los Ángeles y Davis (Estados Unidos). Su trabajo explora la simultaneidad —la vida en diversas temporalidades y a destiempos—, y los imaginarios especulativos. Cortez ha realizado exposiciones individuales y colectivas en The Americas Society en Nueva York (2025), la Bienal de Venecia (2024), la Bienal de Shánghai[A1] (2024), Commonwealth and Council en Ciudad de México (2024) y Los Ángeles (2022), y en Storm King Art Center de New Windsor (2023), entre otros. Su obra forma parte de las colecciones de Getty Research Institute de Los Ángeles, Los Angeles County Museum of Art (LACMA), El Paso Museum of Art, Ford Foundation de Nueva York, The Institute of Contemporary Art de San Diego, y de la colección Mohn Art Collective (MAC3) formada por Hammer Museum, LACMA y MOCA.
Patricio Majano
es curador y gestor cultural. Licenciado en Artes Plásticas por la Universidad de El Salvador, su trabajo se enfoca en las prácticas artísticas de Centroamérica y sus diásporas, vinculadas a las urgencias políticas de la región. Su trayectoria se desarrolla principalmente en el ámbito artístico de El Salvador: como curador y director de programación en Y.ES Contemporary, una plataforma pionera en la promoción del arte contemporáneo; como profesor en la Escuela de Artes de la Universidad de El Salvador; y como colaborador en los programas educativos del Museo de Arte de El Salvador (MARTE) y el Museo Forma en San Salvador, respectivamente. Investigador residente 2025 del Instituto Cáder de Arte Centroamericano (ICAC) en el Museo Reina Sofía, forma parte asimismo del Comité Asesor ICAC.
Olivier Marboeuf
es artista, narrador, curador independiente, teórico cultural y productor cinematográfico originario de Guadalupe. En su práctica, explora diferentes temas —el imperialismo, la servidumbre o las consecuencias de la opresión racial— a partir de las teorías poscoloniales, entendidas como herramientas indispensables para poner en práctica estrategias emancipadoras. Así, busca no solo revisitar el pasado, sino también abrir nuevas formas de narrar y representar la historia. En la década de 1990, funda Amok, una editorial de cómics, junto con el artista y escritor Yvan Alagbé. Entre 2004 y 2018 es director artístico de Espace Khiasma, un espacio dedicado a la promoción de las artes visuales y la literatura en Les Lilas (Francia). Entre 2013 y 2024 se dedica también al audiovisual, con la producción de más de sesenta películas y documentales de artistas con Spectre Productions.
Elena Salamanca
es historiadora, escritora y curadora de arte salvadoreña radicada en la Ciudad de México, donde es candidata al Doctorado en Historia por el Colegio de México. Ha publicado cuatro ediciones bilingües de su obra poética: La familia o el olvido/Family or Oblivion (2017), Tal vez monstruos/Monsters Maybe (2022), Landsmoder (2022) e [Incognita Flora Cuscatlanica] (2025). Es creadora, autora, investigadora y cocoordinadora de la colección de literatura infantil Siemprevivas. Mujeres extraordinarias en la historia de El Salvador (2020-2022). Además, ha recibido dos veces la beca de investigación LLILAS Benson del Instituto Teresa Lozano Long de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas en Austin, en 2015 y 2023. Su último libro es Des-Bordadas. Cruces entre prácticas artísticas y cultura política. Mujeres en Centroamérica, siglos XVIII-XXI (Universidad Rafael Landívar, Guatemala).
Más actividades
![Mike Nichols, The Graduate [El graduado], 1967, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-9_0.jpg.webp)
Mike Nichols. El graduado
Viernes 31 de julio, 2026
Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) es un joven graduado perteneciente a una familia burguesa de California. Tras retornar a casa, conoce a la señora Robinson (Anne Bancroft), quien lo seducirá en continuos encuentros y le enseñará aquello que no está en los libros. La hija de la señora Robinson, Elaine (Katharine Ross), entrará en su vida para cambiar por completo sus sentimientos.
El excelente papel de Anne Bancroft nos muestra esa necesidad de sentirse viva en un mundo caduco, y las armas que el sexo posee frente al amor romántico. Ese aprendizaje es el que transita el joven Ben, y son los momentos en los que habita la piscina los que provocan su paso del aturdimiento a la lucidez. Pasa de ser un bufón con escafandra, perdido en el fondo de la pileta, a dejarse mecer por las aguas del placer o a ver el manto de la piscina manchado de hojarasca por la llegada del amor. La piscina es el lugar que permite el cambio de estado: el despertar a las fuerzas de la vida.

Sol Iglesias. Los nadadores
Sábado 1 de agosto, 2026
El fin del mundo, provocado por la crisis climática, ha llegado y un grupo de amigos deambula de piscina en piscina en medio del verano eterno de Buenos Aires. De pileta en pileta, atraviesan la ciudad en una deriva placentera y ociosa. En ese tránsito, encuentran a distintos supervivientes que buscan desesperadamente el agua hasta su propio final.
A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

Jack Hazan. A Bigger Splash
Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.

Seis piscinas. Un salto al cine experimental
Sábado 8 de agosto, 2026
Por primera vez, el cine de verano incluye un programa de cine experimental, en el que predomina la experiencia y la sensación de los cuerpos bajo el agua de la piscina. Esta sesión se desliza desde las fastuosas arquitecturas acuáticas de Barbara Hammer y Barbara Klutinis hasta las fantasías, los roces y los cuerpos húmedos y sexualizados de Jakobois. Seis piscinas completamente diferentes. Piscinas privadas, públicas, transparentes o insondables, interiores o exteriores, pero todas concebidas para el ocio, la competición y el deseo. Un recorrido que pasa de la monumentalidad de la arquitectura a la intimidad de los cuerpos mojados.
Pools, de Barbara Hammer y Barbara Klutinis, convierte las piscinas diseñadas por la arquitecta pionera Julia Morgan para el castillo del magnate William Randolph Hearst —quien inspirara Ciudadano Kane— en un espacio de juego, exploración corporal y apropiación queer, una excusa para zambullirse en un escenario reservado al privilegio. En An Algorithm, Bette Gordon fragmenta una serie de saltos de cabeza y transforma el gesto deportivo en una partitura visual de repeticiones, variaciones y ritmos. Por su parte, Water Work, de Tony Hill, seduce con la perspectiva, los reflejos y la profundidad; la piscina como ilusión óptica, como superficie inestable que distorsiona y multiplica la mirada. Cheap Imitation “They Walk and I Walk”, de Rickard Eklund, sumerge la cámara para capturar una coreografía de cuerpos sincronizados, una danza suspendida bajo el agua. Cuerpos desnudos que se esquivan, se retuercen y se abrazan en un espacio donde parece no haber gravedad se reúnen en All Under, de Gunilla Leander. Finalmente, Passage du désir, de Jakobois, cierra el programa con un montaje donde el agua deja de ser un entorno para pasar a convertirse en territorio del deseo.

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.

