Duelo colectivo y duelo planetario. Unending love, or love dies, on repeat like it's endless
Alex Baczyński-Jenkins

Celebrada el 12, 13 nov 2022
El programa de artes en vivo de Duelo colectivo y duelo planetario se realiza en colaboración con el 40º Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid, y cuenta con la proyección de la pieza escénica MONUMENT 0.6: Heterochrony, de Eszter Salamon y con la pieza de danza Unending love, or love dies, on repeat like it’s endless, de Alex Baczyński-Jenkins. El proyecto invita a experimentar un acercamiento sensible a propuestas coreográficas y a otras prácticas físicas que lidian con los distintos estados de tránsito entre la muerte y la vida: las múltiples y complejas formas de cuidado mutuo; el acompañamiento a estados anímicos derivados de la pérdida; la invención de ritualidades propias, corporales o simbólicas, que al compartirse, resignifican e instauran nuevas formas de relación con la vida y; finalmente, el duelo como estado para la percepción y la escucha.
Unending love, or love dies, on repeat like it’s endless es una coreografía que profundiza sobre las relaciones entre el deseo, la danza, la fragmentación, el amor (entendido como comunalidad), el duelo y el tiempo. A través del gesto, la sensualidad, la relacionalidad y el tacto, la práctica de Baczyński-Jenkins despliega estructuras y políticas del deseo. Esto incluye el estudio de las relaciones entre la sensación y la sociabilidad, la expresión encarnada y la alienación, las texturas de la experiencia cotidiana, y los legados queer utópicos latentes.
Alex Baczyński-Jenkins es un coreógrafo cuyo hacer desborda la danza como disciplina artística al abordarla también como área de conocimiento y de producción de sentido social. En su práctica artística y activista, la danza funciona como lugar para ensayar maneras de sostenimiento mutuo y para atravesar los ademanes y comportamientos que determinan las relaciones a pequeña y gran escala. Cada propuesta coreográfica de Baczyński-Jenkins es una vivencia física, afectiva e intelectual de una sensibilidad singular que complejiza las relaciones espaciales con el lugar en el que se despliega: en este caso, la Sala 102, que alberga la obra de Richard Serra, en el Edificio Sabatini del Museo.
El espacio conformado no solo por la arquitectura del sitio, sino por la luz intervenida de las ventanas o la vibración del sonido producido y mezclado en directo por Krzysztof Bagiński, funciona a modo de membrana sobre la que se negocian las percepciones y recepciones, las aperturas y cierres de sentido.
En el contexto de Duelo colectivo y duelo planetario, esta propuesta de Alex Baczyński-Jenkins apela a la conjunción entre una aflicción humana que se ha hecho evidente tras las pérdidas derivadas de la reciente pandemia, y la observación de un colapso ambiental y el consiguiente deseo de intervenir desde la atención reflejada en frágiles composiciones de gestos coreográficos.
Comisariado
Isabel de Naverán (ARTEA)
Organiza
Museo Reina Sofía
Colabora
Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid
En el marco de
Sesiones y horario
Sábado 12 de noviembre, 2022 - 19:00 h; domingo 13 de noviembre, 2022 - 12:00 h
Participantes
Alex Baczyński-Jenkins es artista y core ógrafo. Su trabajo involucra la relacionalidad, la corporalidad y el afecto generados en el ámbito de lo queer. Algunas de las exposiciones realizadas por el artista implican espacios como: Chisenhale Gallery, Londres (2017); Foksal Gallery Foundation, Varsovia (2018); y Kunsthalle Basel, Suiza (2019). También ha presentado su obra en instituciones como: Swiss Institute, Νueva York (2016); Museum of Modern Art, Varsovia (2017); Stedelijk Museum, Amsterdam (2019); y eventos como la 58 edición de la Biennale di Venezia (2019); Riga International Biennial of Contemporary Art, (2020); y Future Generation Art Prize, Pinchuk Foundation, Kiev (2021), entre otros. Baczyński-Jenkins es cofundador del colectivo feminista, queer y activista Kem, que se centra en la coreografía, la performance y el sonido en interferencia con las practicas sociales.
Ficha técnica
Coreografía: Alex Baczyński-Jenkins
Interpretada en distintas constelaciones con la colaboración de: Agata Grabowska, Arad Inbar, Beverly D. Renekouzou y Thomias Radin
En el Museo Reina Sofía esta constelación está formada por: Arad Inbar, Beverly D. Renekouzou y Thomias Radin
Diseño sonoro y asistencia artística: Krzysztof Bagiński
Contribuciones al sonido: Zoi Michailova
Diseño de iluminación: Jacqueline Sobiszewski
Dramaturgia: Andrea Rodrigo
Poema: Ezra Green
Asistente de estudio: Sarie Nijboer
Comisariado y asistencia: Andrea Rodrigo
Producción ejecutiva: Holly Shuttleworth
Coproducción gira 2022: De Singel, Amberes; Arsenic – Centre d'art scénique contemporain, Lausana; Museum of Contemporary Art Kiasma, Helsinki; ANTI – Contemporary Art Festival, Kuopio; Kunsthal Charlottenborg, Copenhague; Kunstverein Düsseldorf y Neuer Aachener Kunstverein, Aachen; Klosterruine Berlin y Disappearing Berlin –Schinkel Pavillon, Berlín; Museo Reina Sofía y Festival de Otoño, Madrid.
Agradecimientos: Dareen Abbas y Thibault Lac
Desarrollado gracias a la generosa aportación de la residencia en Callie’s, Berlín, con el apoyo del NATIONALES PERFORMANCE NETZ (NPN) - Coproducción Fund for Dance, fundado por Federal Government Commissioner for Culture and the Media.
Más actividades
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Blake Edwards. El guateque
Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
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Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
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Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
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Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.

