Estado de malestar

María Ruido. Fotogramas de la película Estado de malestar, 2019
Celebrada el 15 jun 2019
La película Estado de malestar (2019), de la artista María Ruido, propone un análisis de los malestares y enfermedades propias del capitalismo en la era de la información. En este contexto, se generaliza un sentimiento de tristeza, asumido como aislado y privado, que se palia con el consumismo y la farmacología, y se confronta con una suerte de “voluntarismo mágico”, símbolo de la falsa autonomía liberal del “si quieres, puedes”.
El disciplinamiento y la concentración de nuestras sociedades digitales —con formas de producción y sujeción dispersas y deslocalizadas— ya no tienen un afuera del trabajo. Si en 2011 la ciudadanía movilizada salió a las plazas para compartir malestares, en los últimos años la vida parece haber retomado el rumbo hacia el hogar, convirtiendo la precariedad no en un hecho económico si no en una condición vital: una vida donde es imposible planificar a medio o largo plazo, donde estamos obligados a convivir con lo imprevisto y donde las nuevas políticas de clase y de relación no acaban de hacer frente a las viejas estructuras que están ya muertas hace tiempo.
A partir de algunos textos de los pensadores contemporáneos Mark Fisher, Franco Berardi “Bifo” y Santiago López Petit, así como de algunas conversaciones con filósofxs, psiquiatras, enfermerxs, sociólogxs, personas afectadas y usuarixs del sistema de salud mental y sus aledaños, María Ruido concibe este ensayo visual sobre la sintomatología social y el sufrimiento psíquico en tiempos del realismo capitalista, el dolor que nos provocan los modos de vida en los que estamos inmersos y qué lugares y acciones de resistencia y/o cambio podemos construir para combatirlo.
La película será presentada por la artista, acompañada por el colectivo de salud mental crítica InsPiradas. Juntas participarán también un debate posterior.
La música de la película será interpretada en directo durante la proyección por el grupo de música Edredón, autores de la banda sonora original de la obra.
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
Colectivo InsPiradas es un colectivo madrileño de afinidad y crítica en la salud mental, feminista, no mixto. Parte de la experiencia en primera persona para denunciar un sistema capitalista heteropatriarcal que daña la salud mental.
Edredón es una banda de rock electrónico con un sonido que transita por los géneros del pos-rock, la electrónica, el kraut, el ambient, la psicodelia y el rock progresivo. Cuentan con cuatro LP’s: Edredón (2010), Yuri Triem (2013), Susan (2015) y Estado de Malestar (2018), banda sonora original de la película de María Ruido.
María Ruido es realizadora, artista visual, investigadora y docente. Trabaja como profesora en el Departamento de Artes Visuales y Diseño de la Universidad de Barcelona, y es miembro de varios grupos de investigación en torno a la representación y sus relaciones contextuales. Desde 1998, desarrolla proyectos interdisciplinares sobre la construcción social del cuerpo y la identidad, los imaginarios del trabajo en el capitalismo posfordista y la construcción de la memoria y sus relaciones con las formas narrativas de la historia. De manera más reciente, trabaja en torno a las nuevas formas de los imaginarios decoloniales y sus posibilidades emancipatorias. Entre sus últimas producciones destacan los ensayos documentales Le rêve est fini (2014), L´oeil impératif (2015) y Mater Amatísima (2017).
Ficha técnica
Estado de malestar
España, 2019, color, archivo digital, 63´
Montaje y post-producción: Enrique Piñuel
Traducción: Franco Castignani
Música: Edredón
Post-producción de sonido: Estanislao Elorza
Cámara: María Ruido
Guión y dirección: María Ruido



Más actividades
![Mike Nichols, The Graduate [El graduado], 1967, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-9_0.jpg.webp)
Mike Nichols. El graduado
Viernes 31 de julio, 2026
Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) es un joven graduado perteneciente a una familia burguesa de California. Tras retornar a casa, conoce a la señora Robinson (Anne Bancroft), quien lo seducirá en continuos encuentros y le enseñará aquello que no está en los libros. La hija de la señora Robinson, Elaine (Katharine Ross), entrará en su vida para cambiar por completo sus sentimientos.
El excelente papel de Anne Bancroft nos muestra esa necesidad de sentirse viva en un mundo caduco, y las armas que el sexo posee frente al amor romántico. Ese aprendizaje es el que transita el joven Ben, y son los momentos en los que habita la piscina los que provocan su paso del aturdimiento a la lucidez. Pasa de ser un bufón con escafandra, perdido en el fondo de la pileta, a dejarse mecer por las aguas del placer o a ver el manto de la piscina manchado de hojarasca por la llegada del amor. La piscina es el lugar que permite el cambio de estado: el despertar a las fuerzas de la vida.

Sol Iglesias. Los nadadores
Sábado 1 de agosto, 2026
El fin del mundo, provocado por la crisis climática, ha llegado y un grupo de amigos deambula de piscina en piscina en medio del verano eterno de Buenos Aires. De pileta en pileta, atraviesan la ciudad en una deriva placentera y ociosa. En ese tránsito, encuentran a distintos supervivientes que buscan desesperadamente el agua hasta su propio final.
A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

Jack Hazan. A Bigger Splash
Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.

Seis piscinas. Un salto al cine experimental
Sábado 8 de agosto, 2026
Por primera vez, el cine de verano incluye un programa de cine experimental, en el que predomina la experiencia y la sensación de los cuerpos bajo el agua de la piscina. Esta sesión se desliza desde las fastuosas arquitecturas acuáticas de Barbara Hammer y Barbara Klutinis hasta las fantasías, los roces y los cuerpos húmedos y sexualizados de Jakobois. Seis piscinas completamente diferentes. Piscinas privadas, públicas, transparentes o insondables, interiores o exteriores, pero todas concebidas para el ocio, la competición y el deseo. Un recorrido que pasa de la monumentalidad de la arquitectura a la intimidad de los cuerpos mojados.
Pools, de Barbara Hammer y Barbara Klutinis, convierte las piscinas diseñadas por la arquitecta pionera Julia Morgan para el castillo del magnate William Randolph Hearst —quien inspirara Ciudadano Kane— en un espacio de juego, exploración corporal y apropiación queer, una excusa para zambullirse en un escenario reservado al privilegio. En An Algorithm, Bette Gordon fragmenta una serie de saltos de cabeza y transforma el gesto deportivo en una partitura visual de repeticiones, variaciones y ritmos. Por su parte, Water Work, de Tony Hill, seduce con la perspectiva, los reflejos y la profundidad; la piscina como ilusión óptica, como superficie inestable que distorsiona y multiplica la mirada. Cheap Imitation “They Walk and I Walk”, de Rickard Eklund, sumerge la cámara para capturar una coreografía de cuerpos sincronizados, una danza suspendida bajo el agua. Cuerpos desnudos que se esquivan, se retuercen y se abrazan en un espacio donde parece no haber gravedad se reúnen en All Under, de Gunilla Leander. Finalmente, Passage du désir, de Jakobois, cierra el programa con un montaje donde el agua deja de ser un entorno para pasar a convertirse en territorio del deseo.

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.


