Programa
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Lunes, 26 marzo - 19:00 h / Edificio Nouvel, Auditorio 200
Conferencia
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Martes, 27 marzo - 12:00 h / Edificio Nouvel, Centro de Estudios
Taller de investigación
El capitalismo digital y sus descontentos

Celebrada el 26, 27 mar 2018
El ascenso meteórico de los gigantes digitales a escala internacional ha planteado un buen número de perturbadoras cuestiones sobre la concentración del poder político, económico y social en manos de los intermediarios tecnológicos. Tras unos comienzos relativamente modestos en los campos de la publicidad y de la compra online, las empresas tecnológicas han expandido el rango de sus operaciones, ofreciendo una creciente panoplia de servicios, muchos de los cuales se hallan sostenidos por potentes herramientas de inteligencia artificial, que se sustentan en nuestros propios datos procedentes de áreas tan diversas como la ciberseguridad o la salud.
Son muchos los observadores que han atribuido este meteórico ascenso al genio empresarial y tecnológico de sus fundadores. Frente a esta mitología individualista resulta urgente que dispongamos de una interpretación crítica de la situación, que explique su hegemonía a partir de los vacíos y lagunas dejadas por las aproximaciones complacientes a la tecnología construidas durante el nuevo periodo inaugurado tras la Guerra Fría. Únicamente si comprendemos el contexto histórico-político en el que emergió esta nueva capacidad tecnológica, estaremos en condiciones de dilucidar la cuestión urgente de cómo restringir y domesticar esta nueva forma de poder social y político, si es que todavía es posible.
En esta sesión se analizarán y discutirán las posibles alternativas a este gobierno invisible y omnímodo del algoritmo y del Big Data, que van desde el diseño de nuevos modelos de propiedad de los datos al sometimiento de los algoritmos a las correspondientes auditorías, pasando por la creación de plataformas cooperativas o por la nacionalización integral de las plataformas tecnológicas.
Cuaderno de trabajo, con los siguientes textos
«Socializad los centros de datos», New Left Review; 91, 2015
«Introducción», Capitalismo Big Tech. ¿Welfare o neofeudalismo digital?, Madrid, Enclave de libros, 2018
«Internet como ideología», Capitalismo Big Tech. ¿Welfare o neofeudalismo digital?, Madrid, Enclave de libros, 2018
«Digital Intermediation of Everything: at the Intersection of Politics, Technology and Finance», Empowering Democracy through Culture – Digital Tools for Culturally Competent Citizens, 4th Council of Europe Platform Exchange on Culture and Digitisation, Center for Art and Media, Karslruhe, 2017
«El activismo digital en la política de la post Guerra Fría», La era de la perplejidad: Repensar el mundo que conocíamos, Madrid, BBVA, OpenMind, Penguin Random House Grupo Editorial, 2017
Actividad dentro del programa
Organiza
Museo Reina Sofía
Evgeny Morozov es uno de los críticos más agudos con los modelos sociales y políticos derivados del Big Data y sus efectos. Es autor de El desengaño de internet. Los mitos de la libertad en la red (Destino, 2012), La locura del solucionismo tecnológico (Katz, 2015) y Capitalismo Big-Tech, ¿welfare o neofeudalismo? (Enclave de Libros, 2018). Publica mensualmente una columna sobre cuestiones de tecnología y política en The Observer (Reino Unido) y sus contribuciones aparecen con regularidad en diversos medios europeos y estadounidenses como The New Yorker, The New York Times, The Wall Street Journal o el Financial Times. Antiguo editor jefe de The New Republic (EE.UU.), ha enseñado en las universidades de Georgetown y Stanford, en las Fundaciones Open Society y New America, y en la American Academy de Berlín.
Conferencia
Taller de investigación
![Mike Nichols, The Graduate [El graduado], 1967, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-9_0.jpg.webp)
Viernes 31 de julio, 2026
Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) es un joven graduado perteneciente a una familia burguesa de California. Tras retornar a casa, conoce a la señora Robinson (Anne Bancroft), quien lo seducirá en continuos encuentros y le enseñará aquello que no está en los libros. La hija de la señora Robinson, Elaine (Katharine Ross), entrará en su vida para cambiar por completo sus sentimientos.
El excelente papel de Anne Bancroft nos muestra esa necesidad de sentirse viva en un mundo caduco, y las armas que el sexo posee frente al amor romántico. Ese aprendizaje es el que transita el joven Ben, y son los momentos en los que habita la piscina los que provocan su paso del aturdimiento a la lucidez. Pasa de ser un bufón con escafandra, perdido en el fondo de la pileta, a dejarse mecer por las aguas del placer o a ver el manto de la piscina manchado de hojarasca por la llegada del amor. La piscina es el lugar que permite el cambio de estado: el despertar a las fuerzas de la vida.

Sábado 1 de agosto, 2026
El fin del mundo, provocado por la crisis climática, ha llegado y un grupo de amigos deambula de piscina en piscina en medio del verano eterno de Buenos Aires. De pileta en pileta, atraviesan la ciudad en una deriva placentera y ociosa. En ese tránsito, encuentran a distintos supervivientes que buscan desesperadamente el agua hasta su propio final.
A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.

Sábado 8 de agosto, 2026
Por primera vez, el cine de verano incluye un programa de cine experimental, en el que predomina la experiencia y la sensación de los cuerpos bajo el agua de la piscina. Esta sesión se desliza desde las fastuosas arquitecturas acuáticas de Barbara Hammer y Barbara Klutinis hasta las fantasías, los roces y los cuerpos húmedos y sexualizados de Jakobois. Seis piscinas completamente diferentes. Piscinas privadas, públicas, transparentes o insondables, interiores o exteriores, pero todas concebidas para el ocio, la competición y el deseo. Un recorrido que pasa de la monumentalidad de la arquitectura a la intimidad de los cuerpos mojados.
Pools, de Barbara Hammer y Barbara Klutinis, convierte las piscinas diseñadas por la arquitecta pionera Julia Morgan para el castillo del magnate William Randolph Hearst —quien inspirara Ciudadano Kane— en un espacio de juego, exploración corporal y apropiación queer, una excusa para zambullirse en un escenario reservado al privilegio. En An Algorithm, Bette Gordon fragmenta una serie de saltos de cabeza y transforma el gesto deportivo en una partitura visual de repeticiones, variaciones y ritmos. Por su parte, Water Work, de Tony Hill, seduce con la perspectiva, los reflejos y la profundidad; la piscina como ilusión óptica, como superficie inestable que distorsiona y multiplica la mirada. Cheap Imitation “They Walk and I Walk”, de Rickard Eklund, sumerge la cámara para capturar una coreografía de cuerpos sincronizados, una danza suspendida bajo el agua. Cuerpos desnudos que se esquivan, se retuercen y se abrazan en un espacio donde parece no haber gravedad se reúnen en All Under, de Gunilla Leander. Finalmente, Passage du désir, de Jakobois, cierra el programa con un montaje donde el agua deja de ser un entorno para pasar a convertirse en territorio del deseo.

Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.