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Un dessert pour Constance [Un postre para Constance]
Francia, 1980, color, VO en francés subtitulada en español, archivo digital, 60’
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Tras su proyección íntegra (17 - 21 abril), se muestra un extracto como archivo.Inusitada comedia costumbrista sobre la vida de un grupo de migrantes africanos en París. Amable y corrosiva a partes iguales, dos barrenderos africanos encuentran un recetario clásico de cocina francesa, que estudian como divertimento hasta convertirse en verdaderos expertos, ganando el primer premio en un programa de televisión típico de la clase media francesa.
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Miró, peintre [Miró, pintor]
Francia, 1980, color, VO en francés y catalán subtitulada en español, archivo digital, 5’20’’. Película inédita
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Tras su proyección íntegra (17 - 21 abril), se muestra un extracto como archivo.Breve pieza para la serie de televisión Aujourd'hui en France [Hoy en Francia]. La reseña de una exposición de Miró en la Fundación Maeght ofrece la oportunidad de aproximarse al artista surrealista desde los temas centrales de la cineasta: el teatro, la interrelación entre las artes y la transformación de la experiencia infantil a través del arte. El conjunto resulta como una obra de Joan Miró trasladada a la vida real. Esta es su primera proyección tras su pase en televisión en 1980.
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Scala Milan AC
Francia, 2003, color, VO en francés subtitulada en español, archivo digital, 18’
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Tras su proyección íntegra (17 - 21 abril), se muestra un extracto como archivo.Un grupo de jóvenes de la banlieu de Saint Denis, de distintas procedencias étnicas y geográficas, participa en un concurso escolar para contar su barrio, cuyo premio es un viaje a Milán. Con la colaboración del histórico músico de jazz Archie Shepp, configuran un himno poético a la Francia racializada e invisibilizada que se eleva sobre la marginación. La película, también producida por otra cineasta, Agnès Varda, es una colaboración en su propia factura entre la cineasta y los adolescentes.
En recuerdo de Sarah Maldoror (1929-2020)

Celebrada el 16 abr 2020
El pasado 13 de abril fallecía por coronavirus la artista y cineasta Sarah Maldoror. Pionera del cine anticolonial y feminista, deja una amplia y original filmografía en la que el teatro y la poesía dialogan con la imagen. El Museo Reina Sofía y Documenta Madrid realizaron la primera retrospectiva internacional de esta luchadora infatigable en 2019, cuya obra está siendo recuperada desde entonces por festivales, filmotecas y centros de arte. Como homenaje a su memoria, el Museo y Cineteca Madrid ofrecen en abierto un programa con tres de sus películas: Un dessert pour Constance (1980), Miró, peintre (1980), cortometraje inédito, y Scala Milan AC (2003).
Un programa de poco más de una hora con dos cortometrajes y un mediometraje sobre la emancipación del arte y el antirracismo desde un cine popular.
Sobre Sarah Maldoror
Sarah Maldoror, nacida con el apellido Ducados de padre antillano y madre francesa, fue una cineasta clave en los movimientos de descolonización africanos de las décadas de 1960 y 1970. Más adelante su cine buscará ser la expresión poética del movimiento intelectual y artístico de la Negritud, puente entre el surrealismo de pre y posguerra. En su última etapa, desmontará las identidades esencialistas con una mirada crítica a la Francia -y Europa- contemporánea a través de un cine popular basado en la ética de la diferencia. Su visita al Museo y a la Cineteca en 2019, para presentar la retrospectiva, fue su última aparición pública.
En su educación resultan determinantes dos hechos. El primero, la fundación de Les Griots [Los trovadores] en 1956, primera compañía teatral en Francia integrada únicamente por actores africanos y afrocaribeños, precisamente para acabar con “su rol de sirvientes”, en sus propias palabras. Jean Genet y Aimée Cesaire escribirían obras para Les Griots y el pintor Wifredo Lam realizaría el cartel de su primera puesta en escena, A puerta cerrada, de Jean-Paul Sartre. El segundo hecho fue el aprendizaje del lenguaje fílmico en el VGIK, la escuela de cine de Moscú, a comienzos de 1960, junto a Ousmane Sembène, otro grande de la filmografía africana. La dimensión teatral y las cualidades de la vanguardia soviética recorrerán todo su corpus fílmico.
Tras esta formación, trabajará con Gillo Pontecorvo y William Klein en La batalla de Argel (1965) y en Festival panafricain d'Alger [Festival panafricano de Argel](1970), directores que incorporarían su mirada e ideas políticas sin el debido reconocimiento. Muy pronto daría forma a un cine propio con el cortometraje Monangambée (1969, en proyección permanente en la Colección del Museo Reina Sofía) y el largometraje Sambizanga (1972). Ambos filmes muestran, desde el punto de vista de la mujer, la violencia del colonizador hacia el colonizado a través de la tortura y del implacable sistema burocrático-policial, pero también desde un hecho si cabe más cruel, la ignorancia absoluta del colonizador hacia la cultura del otro. Ambos metrajes también se adscribirían a la vanguardia fílmica en el montaje sincopado procedente del jazz experimental y en la incorporación de aspectos documentales a la ficción narrativa.
Maldoror ampliaría este compromiso anticolonial en la internacionalización de los movimientos de liberación africanos, como prueban los documentales Fogo, l´ile de feu (1979), A Bissau, le carnaval (1980) o Un carnaval dans le Sahel (1979), en los cuales resuena el diálogo con grandes teóricos anticoloniales como Aimée Cesaire, Amílcar Cabral, Mario Pinto de Andrade, pareja de Maldoror, y Luis Cabral. La historia contada desde abajo y la mirada antropológica al paisaje y al pueblo naciente en sus expresiones espontáneas se dan la mano. Estos documentales, cercanos a la visión surrealista de lo popular, son una visión única de los futuros posibles de África.
Sarah Maldoror se ufanaría en hallar una expresión fílmica al movimiento de la negritud, protagonizado por los poetas y filósofos Léopold Sédar Senghor, Aimée Cesaire y León Damas. La expresión poética, la cultura oral y el teatro como vía para hacer presente la historia se citan en los documentales Et les chiens se taiseient, d'Aimé Césaire (1978), Aimé Césaire au bout du petit matin (1977), Léon G. Damas (1994) y Toto Bissainthe (1984). En todos ellos, Maldoror mostraría una visión cosmopolita de una identidad transnacional y compondría una valiosa galería de retratos fílmicos de los artífices del movimiento teórico, político y artístico de la Negritud.
En la última etapa, la cineasta trabajaría desde Francia en los resquicios que deja la industria para una figura incómoda a la ortodoxia social y cultural, esto es, en producciones televisivas. En estos trabajos, conjugaría lo popular y el sentido del humor para dinamitar estereotipos identitarios sobre lo francés. Así ocurre en Un dessert pour Constance (1980), Le racisme au quotidien (1984) o Scala Milan AC (2003). También contaría las paradojas de la revolución y del exilio, con ecos biográficos, a través de L’Hospital de Leningrad (1982), Le passager du Tassili (1985) y Vlady-peintre (1989). El encargo del Ministerio de Exteriores francés para el programa Aujourd'hui en France, le permitiría componer una inusitada galería de artistas y protagonistas culturales filtrada por su original mirada de extranjera en su propia tierra, como Emanuel Ungaro, Joan Miró, Alberto Carliski o Robert Lapoujade, muchos de los cuales están aún pendientes de redescubrir. Convocamos la voz de Aimé Cesaire como línea final: “A Sarah Maldo.../quien/cámara en mano/lucha contra la opresión, la alienación/y desafía/la canalla humana.”
Organiza
Museo Reina Sofía, Cineteca Madrid y Documenta Madrid
Más actividades
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
![Jacques Deray, La piscine [La piscina], 1969, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-18.jpg.webp)
Jacques Deray. La piscina
Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.
