Los Comunes del Cine es un proyecto de investigación, programación y edición que explora cómo el cine y las experiencias sonoras articulan comunidades interpretativas, fomentan el debate colectivo e idean propuestas para el espacio común. Configurado en dos ediciones anuales, durante este año se exploran tres ejes: el cineclub alternativo como un lugar de utopía y resistencia, con las programadoras Miriam Martín y Ana Useros; el trabajo del artista Christian Nyampeta y la École du soir, un aprendizaje colectivo sobre la diáspora africana inspirada en el histórico cineasta senegalés Ousmane Sembène; y la unión de activismo y celuloide, de máquinas y poesía, en el laboratorio de L’Abominable en la periferia de París.
El proyecto aborda los procesos de socialización y el potencial del cine más allá de la imagen. Esta edición convoca diversas prácticas que investigan la capacidad del cine para ensamblar y producir espacios comunes, entendidos en términos arquitectónicos, sociales y políticos. El cine ha sido una herramienta fundamental en las luchas de emancipación. Partiendo de esta genealogía, las propuestas de esta edición buscan comprender qué papel puede desempeñar el cine en la coyuntura cultural y política actual, superando las formas dominantes de representación y sus modos de distribución para avanzar hacia una ética de una vida en común.
Entrada gratuita hasta completar aforo. Puedes retirar tus entradas en taquillas a partir de las 10:00 h del 20 de octubre y en la web del Museo desde tres días antes de cada sesión (máximo 2 por persona). Se reserva el 20 % del aforo para asistir sin retirar entrada el día de la actividad. Apertura de puertas media hora antes de la proyección.
LUGAR
Edificio Sabatini, Cine
AFORO
129 personas
Entrada gratuita hasta completar aforo. Puedes retirar tus entradas en taquillas a partir de las 10:00 h del 20 de octubre y en la web del Museo desde tres días antes de cada sesión (máximo 2 por persona). Se reserva el 20 % del aforo para asistir sin retirar entrada el día de la actividad. Apertura de puertas media hora antes de la proyección.
LUGAR
Edificio Sabatini, Cine
AFORO
129 personas
En el marco de
Organiza
Museo Reina Sofía
Las actividades de este programa

Christian Nyampeta y la École du soir
Actividad pasada
Esta segunda entrega de Los Comunes del Cine, un proyecto de investigación, programación y edición dedicado a explorar cómo el cine articula comunidades interpretativas, fomenta el debate colectivo e idea propuestas para el espacio común, se articula en torno a tres sesiones con el artista, músico y cineasta ruandés Christian Nyampeta y la Ècole du soir. El programa comienza con una primera sesión en la que se proyectan diferentes trabajos en vídeo del autor; la segunda sesión propone un diálogo abierto sobre los procesos creativos de la Ècole du soir y, como cierre, la proyección del filme seleccionado por el artista, Guelwaar (1992) de Ousmane Sembène.
El trabajo de Christian Nyampeta aborda pedagogías y formas comunitarias de producción y transmisión del conocimiento. Su Ècole du soir (la escuela de la tarde) es un proyecto artístico concebido como un espacio móvil de aprendizaje colectivo. El nombre rinde homenaje a Ousmane Sembène (1923-2007), pionero del cine africano, quien definía sus películas como una «escuela vespertina» para el pueblo, un medio de educación y emancipación a través de la cultura.
Este artista ruandés afincado en New York utiliza el arte y los museos para generar espacios de encuentro y aprendizaje comunes, preexistentes a los modelos de educación colonial. A través de referentes de la cultura popular como el cómic, la música y el cine, Christian Nyampeta desarrolla dinámicas y espacios donde entablar experiencias que reparan las heridas de la diáspora y sus consecuencias. Su trabajo consiste en recuperar, hacer visible y sanar, a través de un proceso pedagógico y artístico, las brechas sociales del pueblo africano. Junto a Ècole du soir desarrolla creaciones sin autor y utiliza el legado contraetnográfico del novelista y cineasta Ousmane Sembène como herramienta de deconstrucción de la visión occidental de África.

¡Viva el L’Abo! Celuloide y activismo
Actividad pasada
Esta tercera entrega de Los Comunes del Cine, un proyecto de investigación, programación y edición dedicado a explorar cómo el cine articula comunidades interpretativas, fomenta el debate colectivo e idea propuestas para el espacio común, presenta a L’Abominable, laboratorio cinematográfico independiente gestionado por artistas y cineastas fundado en 1996 en la periferia de París. El programa se articula en tres sesiones: una conferencia-taller sobre L’Abominable a cargo de los cineastas Pilar Monsell y Camilo Restrepo, una sesión de cortos en 16mm producidos en L’Abominable y, por último, la proyección del largometraje Une île et une nuit [Una isla y una noche], realizado por el colectivo Les Pirates des Lentillères.
Conocida por el diminutivo L’Abo, el laboratorio gestionado por artistas nace como respuesta a la desaparición de infraestructuras para el trabajo artesanal en celuloide. Su vocación es ofrecer a la comunidad creativa un espacio autogestionado en el que producir, revelar y proyectar películas en formatos analógicos como Super 8, 16mm y 35mm. Partiendo de este fundamento, L’Abominable promueve la experimentación estética y política del cine analógico frente a la hegemonía digital.
Más allá de una simple herramienta de trabajo, L'Abominable se ha convertido en un espacio de intercambios artísticos y sociales que han tejido una comunidad. Se caracteriza, por ejemplo, por dotar a la técnica de una dimensión poética, ya que es la misma comunidad la que fabrica sus propios dispositivos fílmicos. También por situar en el centro a la pedagogía, puesto que son cineastas y artistas quienes se forman entre sí. Busca, asimismo, una apertura a todos los lenguajes experimentales en torno al celuloide, como la instalación y la performance fílmica, a la vez que constituye un lugar de preservación y conservación de la historia de este medio.
L'Abominable es un ejemplo de cómo, en plena era digital, artistas y cineastas recuperan la cinematografía y reivindican todo el proceso de producción. Esta autonomía inventa rutas alternativas a la industria, al mismo tiempo que genera nuevas herramientas, desarrolla otras formas de expresión y explora territorios desconocidos del cine.
![Red Horse, Red Horse’s depiction of the destruction of Custer’s command at the Battle of the Little Bighorn [Representación de la destrucción del ejército de Custer en la Batalla de Little Bighorn realizada por Caballo Rojo], 1881, grafito, coloreado a lápiz y tinta. Archivos Nacionales Antropológicos, Smithsonian Institution, Departamento de Antropología / Wikimedia-Commons](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/1.%20Red%20Horse%E2%80%99s%20depiction%20of%20the%20destruction%20of%20Custer%E2%80%99s%20command%20at%20the%20Battle%20of%20the%20Little%20Bighorn.jpg.webp)
Del arte de ocupar espacios y programar películas
Actividad pasada
Del arte de ocupar espacios y programar películas es un programa de Miriam Martín y Ana Useros, el primer programa del proyecto Los Comunes del Cine. La actividad incluye una conferencia y dos películas, en pase doble: Fort Apache (1948) de John Ford y The Mad Songs of Fernanda Hussein (2001) de John Gianvito.
«Gracias a un grupo de programadoras aficionadas, plazuelas y solares de Lavapiés se convertían en cines al llegar el verano. En la calle había sitio para todas: para las vecinas que bajaban con su silla y para quienes se topaban con aquello sin saber que se trataba de la Muestra de cine de Lavapiés, pero sabiendo reconocer una proyección amistosa y gratuita, y atrayente como la luz a las polillas. Las programadoras debían ponerse de acuerdo entre ellas, asambleariamente, y luego con otras personas, desde las que cedían la electricidad hasta las que cedían los derechos de exhibición de las películas.
Si la Muestra, un evento anual, se parecía a un campamento, el cineclub del CSOA La Morada, una rutina semanal, se parecía a un asentamiento. En cada centro social okupado se funda una pequeña civilización y entre sus infraestructuras siempre consta un cineclub. ¿Por qué? Lo veremos. Consecuencia directa del 15M, este cineclub era una forma sin contenido (el contenido, las películas, se decidía sesión a sesión). Como cualquiera podía entrar, cualquiera podía programar, aunque no de cualquier manera. Había un método, pensado, en último término, para que la comunidad no se cerrara, para que nunca llegara a tener una imagen fija de sí misma.
Parte del método consistía en relacionar la película de la semana siguiente con la película recién vista y así se ha hecho para armar este programa doble. La Muestra y el cineclub fueron también dos intentos de rectificación: de la lógica festivalera y de la propia lógica cineclubera, según la cual el cine queda rebajado a excusa para debatir sobre temas serios. No habrá nada que debatir y sí mucho que pensar. Por ejemplo en cómo fabrica sus enemigos la nación que le escoge los enemigos al mundo, con una película del año inaugural del Estado de Israel y otra del año que cayeron las Torres Gemelas. Estados Unidos fabrica enemigos y héroes funcionales y el cine estadounidense, además de mostrarnos eso, fabrica personajes inolvidables: el jefe apache Cochise, la madre coraje Fernanda Hussein. Los veremos».
Miriam Martín y Ana Useros
Próximas actividades
![Mike Nichols, The Graduate [El graduado], 1967, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-9_0.jpg.webp)
Mike Nichols. El graduado
Viernes 31 de julio, 2026
Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) es un joven graduado perteneciente a una familia burguesa de California. Tras retornar a casa, conoce a la señora Robinson (Anne Bancroft), quien lo seducirá en continuos encuentros y le enseñará aquello que no está en los libros. La hija de la señora Robinson, Elaine (Katharine Ross), entrará en su vida para cambiar por completo sus sentimientos.
El excelente papel de Anne Bancroft nos muestra esa necesidad de sentirse viva en un mundo caduco, y las armas que el sexo posee frente al amor romántico. Ese aprendizaje es el que transita el joven Ben, y son los momentos en los que habita la piscina los que provocan su paso del aturdimiento a la lucidez. Pasa de ser un bufón con escafandra, perdido en el fondo de la pileta, a dejarse mecer por las aguas del placer o a ver el manto de la piscina manchado de hojarasca por la llegada del amor. La piscina es el lugar que permite el cambio de estado: el despertar a las fuerzas de la vida.

Sol Iglesias. Los nadadores
Sábado 1 de agosto, 2026
El fin del mundo, provocado por la crisis climática, ha llegado y un grupo de amigos deambula de piscina en piscina en medio del verano eterno de Buenos Aires. De pileta en pileta, atraviesan la ciudad en una deriva placentera y ociosa. En ese tránsito, encuentran a distintos supervivientes que buscan desesperadamente el agua hasta su propio final.
A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

Jack Hazan. A Bigger Splash
Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.

Seis piscinas. Un salto al cine experimental
Sábado 8 de agosto, 2026
Por primera vez, el cine de verano incluye un programa de cine experimental, en el que predomina la experiencia y la sensación de los cuerpos bajo el agua de la piscina. Esta sesión se desliza desde las fastuosas arquitecturas acuáticas de Barbara Hammer y Barbara Klutinis hasta las fantasías, los roces y los cuerpos húmedos y sexualizados de Jakobois. Seis piscinas completamente diferentes. Piscinas privadas, públicas, transparentes o insondables, interiores o exteriores, pero todas concebidas para el ocio, la competición y el deseo. Un recorrido que pasa de la monumentalidad de la arquitectura a la intimidad de los cuerpos mojados.
Pools, de Barbara Hammer y Barbara Klutinis, convierte las piscinas diseñadas por la arquitecta pionera Julia Morgan para el castillo del magnate William Randolph Hearst —quien inspirara Ciudadano Kane— en un espacio de juego, exploración corporal y apropiación queer, una excusa para zambullirse en un escenario reservado al privilegio. En An Algorithm, Bette Gordon fragmenta una serie de saltos de cabeza y transforma el gesto deportivo en una partitura visual de repeticiones, variaciones y ritmos. Por su parte, Water Work, de Tony Hill, seduce con la perspectiva, los reflejos y la profundidad; la piscina como ilusión óptica, como superficie inestable que distorsiona y multiplica la mirada. Cheap Imitation “They Walk and I Walk”, de Rickard Eklund, sumerge la cámara para capturar una coreografía de cuerpos sincronizados, una danza suspendida bajo el agua. Cuerpos desnudos que se esquivan, se retuercen y se abrazan en un espacio donde parece no haber gravedad se reúnen en All Under, de Gunilla Leander. Finalmente, Passage du désir, de Jakobois, cierra el programa con un montaje donde el agua deja de ser un entorno para pasar a convertirse en territorio del deseo.

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.
