
La profesión va por dentro, 2019. Fotografía: Sara Guerra
Celebrada el 11 dic 2019
Esta performance es libre, inesperada, como cualquiera de nosotras, con nuestras alegrías y nuestros pesares, con nuestras luchas, con nuestras canas al aire o nuestras canas pintadas, con nuestros vientres planos o nuestros vientres redondos, con nuestras dolencias y nuestras arrugas. Las huellas que la vida ha dibujado en nuestros cuerpos.
La profesión va por dentro
Las mujeres que forman parte del grupo de investigación La profesión va por dentro se definen como diversamente hábiles. Todas son mayores de cincuenta años y sus profesiones han dejado huellas visibles e invisibles en sus organismos. A través de la escucha afectiva, trabajan en colectivo para gestionar sus deseos singulares: visibilizarse, potenciarse, reivindicar la accesibilidad, aprender juntas y encontrar espacios de acción.
Parpadeos es una performance inmersiva y accesible porque no presupone la normatividad sensorial de los cuerpos presentes en la actividad, sino que busca atender a una realidad diversa de capacidades y formas de percepción. La pieza surge para compartir las experiencias vividas durante los seis meses de investigación que este grupo ha desarrollado en el Museo, donde han realizado una serie de visitas colectivas a la Colección y a las exposiciones temporales. En sus recorridos, las participantes han privilegiado las emociones y el papel del cuerpo en su conjunto —superando el protagonismo de lo visual— frente al plano discursivo a la hora de relacionarse con las obras y el espacio museístico.
Durante esta investigación, el grupo se ha confrontado con diferentes dificultades como, por ejemplo, barreras de accesibilidad física y cognitiva o ciertos protocolos de seguridad que condicionan la experiencia de la visita y la apreciación de las obras. A raíz de identificar dichos malestares, las participantes se han preguntado qué significa hacerse mayor o tener discapacidades en una sociedad que considera las singularidades físicas como incapacitantes.
De esta manera, las mujeres de La profesión va por dentro han reflexionado sobre la accesibilidad en un sentido amplio para concebir y crear Parpadeos, aceptando la indefinición, la flexibilidad, la duda, los pensamientos divergentes y el extrañamiento como recursos catalizadores del proceso artístico. Asimismo, han apostado por alianzas y estrategias que recuperen sus cuerpos como espacios de experiencia y conocimiento, y no como realidades censurables, fallidas o invisibilizadas; al tiempo que han buscado desaprender mediante este proceso de investigación las convenciones sociales que las colocan en un lugar de exclusión por ser mayores y tener capacidades diversas. Todo ello situando en el centro el cuidado del grupo como valor fundamental e ineludible de las prácticas sanadoras.
Línea-fuerza
Malestares contemporáneos y Acción e imaginación radical
En el marco de
Organiza
Museo Reina Sofía
Accesibilidad
Presencia de intérprete de Lengua de Signos Española (ILSE)
Participantes
Xus de la Cruz y Jana Pacheco son dramaturgas y directoras de escena. Se conocieron en 2010 en la Real Escuela de Arte Dramático (RESAD) y desde entonces han pensado y creado juntas, buscando espacios desde los que poner en escena sus preocupaciones: el abuso de poder del patriarcado, la búsqueda de una genealogía de mujeres y la falta de protección y cuidados de la diversidad de los cuerpos. Todo ello bajo un prisma y una estética común: el sentido del humor como fuente para habitar lo terrible, y el elemento grotesco como posibilitador para repensar realidades tradicionalmente construidas. Su trabajo en común se caracteriza por la conjunción entre dramaturgia e imagen, entre teatro, danza, movimiento y plástica escénica. De sus trabajos destacan Camille (2014); Paso a dos (Adagio para Isidra), estrenada en 2017 en Alcalá de Henares; La tumba de María Zambrano —pieza poética en un sueño—, obra teatral estrenada en el Centro Dramático Nacional (CDN); Pared (un texto de Itziar Pascual), así como la creación del grupo de investigación escénica La profesión va por dentro.
La profesión va por dentro es un viaje por el cuerpo y las vivencias de nueve mujeres cuyas profesiones han dejado huellas visibles e invisibles en sus organismos. Este proyecto se inició en 2016 con un estudio teórico sobre la economía de los cuidados y el desgaste físico y emocional de las mujeres a partir de sus actividades profesionales. Desde junio de 2018 se constituye como grupo de investigación escénica feminista gracias a la beca de investigación concedida por la Red de Teatros de Lavapiés (Madrid) y las Residencias Artísticas desarrolladas en La Nave del Duende del Casar de Cáceres (Cáceres, Extremadura) y LANAU Espacio Creativo (Madrid). El grupo reivindica la vejez como un cambio natural hacia la sabiduría y el descubrimiento de la verdadera esencia individual que es oprimida por una sociedad que castiga a las mujeres, social y laboralmente, por el hecho de cumplir años.
Ficha artística
Parpadeos, 2019
Dirección artística y coordinación: Xus de la Cruz y Jana Pacheco
Performan: María José Cortés Robles, Julia González Enríquez, Cristina Izquierdo, Pilar Martín García, Paloma Montero, Denise Perdikidis, Antonella Pinto, Lola Robles y Esperanza de la Vega
Performan ILSE: Lucile Preat Masliah y Leyre Subijana Casado






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Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
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Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
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Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
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Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.