
Celebrada el 23 sep 2022
En el vacío, destellos es un encuentro que traza una narrativa abierta y viva de relatos y simples acciones en torno al largo camino de creación de la exposición sobre el trabajo de la artista Alejandra Riera, < Jardín de las mixturas. Tentativas de hacer lugar, 1995 -… > (4 de mayo – 5 de septiembre, 2022), que fue poco a poco dando lugar a la convivencia de múltiples presencias humanas-y-no-humanas. La jornada está guiada por Sofía Montenegro y el Área de Educación del Museo en diálogo con algunos de los participantes que han colaborado en la muestra.
La palabra destellos, en el título de la actividad, busca personificar un brillo para vislumbrar lo invisible. Como sustantivo singular, ese destello tiene la forma de una brecha, una grieta que desvela algo oculto. Se invita así a tantear brechas, trazar senderos que ayuden a hacer vivir y vibrar el lugar.
En 2013, Alejandra Riera se adentró en el Museo buscando sus fisuras. El hueco que practicó en uno de los muros del antiguo Hospital General de Madrid —actual sede del Museo, que encubría la trampilla de la antigua carbonera— como parte del proyecto poétique(s) de l’inachèvement [poética(s) de lo inacabado], permite, desde entonces, el paso de aire y luz del exterior hasta la Sala de Bóvedas del subsuelo del Edificio Sabatini. En el folleto de aquella muestra, Riera manifestaba: “Es imposible dar la espalda a lo invisible. […] Encontrar pues aquello que nos toca”. La artista abrió desde dentro hacia afuera (y desde afuera hacia adentro) los muros del Museo para poner el foco en detalles que surgen de temporalidades y dinámicas lentas, y revelar así lo que se mantiene oculto aun estando presente.
Este gesto de Alejandra —percibir en la oscuridad del presente una luz que busca alcanzarnos desde muy lejos y ayudarla a emerger— abrió una brecha temporal e histórica. El pasado oculto encontró el presente abriendo la posibilidad de un memorial inexistente sobre el pasado que encerró y apiñó ahí mismo, en la casi total oscuridad, humedad e ínfima ventilación, a tantas personas consideradas dementes durante tantos años, permitiendo a la vez una reflexión abierta sobre nuestro presente. Cinco años más tarde, en 2017, Riera inició los gestos y el largo hacer colectivo de observación atenta y vivificación de dos parterres del Jardín Sabatini, los dos más expuestos al sol y a la sombra, los dos en peor estado.
En esta jornada el Jardín de las mixturas se convierte en un punto de encuentro: pasar el día conviviendo con los árboles y las plantas —muchas de ellas medicinales que han sido reintroducidas y otras espontáneas—, abriéndonos a estas presencias, relatos y acciones diversas. El Jardín de las mixturas fue pensado desde sus inicios como un jardín en movimiento para que, poco a poco, los seres que lo habitan auto-encuentren sus propias formas y existencias de convivencia, y así recuperar su relación con el clima local, su importancia como pulmón verde en el barrio y su carácter público. Estos fragmentos de tierra vivificados colectivamente no son un decorado que se destruye al final de un evento o de una muestra. Los dos parterres del Jardín de las mixturas han hecho lugar para vivir más allá de la exposición.
En el vacío, destellos consiste en enfocar la percepción de lo sensible para cuestionar lo evidente y sus modos de hacer, contribuye a observar y profundizar sobre el entramado de vínculos y destellos que componen el trabajo de Alejandra Riera, así como a dialogar sobre el devenir del Jardín de las mixturas e invitar a las personas participantes que lo deseen a traer una semilla, piedra o historia que quieran aportar a este lugar.
En esta ocasión, Sofía Montenegro da a conocer una pequeña publicación —un "diario de reflejos" de las ventanas del jardín del Museo— que ha elaborado a modo de manual de horarios y puntos donde mirar cuando el sol se refleja en este espacio. Esta guía se inspira en un gesto imaginado en 2017, al principio de la transformación del Jardín de las mixturas, cuando se observaron suelos muy pobres, luces dirigidas hacia las plantas y árboles como si fueran objetos. En el parterre sombrío se advirtieron varios olivos moribundos que habían sido desterrados hasta ahí varios años antes para construir un sendero para un evento (solo para humanos y externo al Museo). Tras finalizar, los olivos fueron replantados en la sombra, sin consideración alguna. En ese contexto inicial, uno de los gestos propuestos por Riera fue sacar todas las luces y cables eléctricos de los parterres y redirigir algunos rayos de sol hacia los olivos. Este "diario de reflejos" incluye un plano del Jardín Sabatini con la ubicación de los parterres del Jardín de las mixturas y los horarios de encuentros y acciones colectivas en este espacio.
Programa
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
Sofía Montenegro (Madrid, 1988) es una artista que desarrolla su obra entre el sonido, la imagen, el texto y las prácticas escénicas. Estudió Bellas Artes y Estudios Culturales en Utrecht y Madrid, y un máster en Art Praxis en el Dutch Art Institute (Arnhem, Países Bajos). Ha sido residente en 2020 de Artistas en residencia, un programa conjunto del Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA), La Casa Encendida y el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) en Madrid. Además, ha colaborado en proyectos artísticos en Hangar (Barcelona), hablarenarte (Madrid), Addaya Centre d’Art Contemporani (Mallorca), Lugar a Dudas (Colombia) o Tbilisi Triennial (Georgia). Ha expuesto su trabajo en La Escocesa (Barcelona), Bosque R.E.A.L. y Sala de Arte Joven (Madrid), Ekkisens Art Space (Islandia), Laboral Centro de Arte (Gijón), W139 (Ámsterdam), entre otras instituciones.
Más actividades
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
![Jacques Deray, La piscine [La piscina], 1969, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-18.jpg.webp)
Jacques Deray. La piscina
Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.

![Vista parcial de: “poétique(s) de l’inachèvement [poética(s) de lo inacabado], hasta el 6 de enero del 2014”. Halo de luz generado luego de la acción del 5 de julio del 2013 realizada por Alejandra Riera y Tamara Díaz Bringas, en la sala de bóvedas y dialogando con la “Cámara-muela-río-piedra”, escultura realizada por Alexandre Chanoine. Fotografía de Roman Lores Riesgo](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Exposiciones/alejandra_riera_2013.png.webp)
![Dora Wheeler Keith, Penelope Unraveling Her Work at Night [Penélope deshaciendo su trabajo de noche, 1886], Metropolitan Museum of Art](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/penelope.png.webp)
