
El curador Gerardo Mosquera durante una visita guiada en la 21ª Bienal de Arte Paiz (2018) de Ciudad de Guatemala, de la que fue comisario general. (CC) pvt
Celebrada el 19 may 2026
Este encuentro rinde homenaje a Gerardo Mosquera (La Habana, 1945), curador de referencia, ensayista que ha participado en debates cruciales sobre la descolonización o las derivas de la globalización, comunicador y, principalmente, un crítico de arte que ha sido capaz de situar radicalmente los discursos y las prácticas, sin dejar de asumir riesgos y manteniendo siempre posiciones éticas comprometidas.
Mosquera es uno de los curadores más reconocidos internacionalmente. Implicado en la Bienal de la Habana desde su fundación en 1984 hasta 1989, ha realizado exposiciones fundamentales en museos y centros de arte de distintas partes del mundo. Entre los proyectos que ha liderado, pueden destacarse su actividad como curador adjunto del New Museum (Nueva York, 1995-2009), la Bienal de Liverpool (2006) o la exposición No es solo lo que ves. Pervirtiendo el minimalismo (Museo Reina Sofía, 2000).
La mesa redonda, que cuenta con la participación del propio Gerardo Mosquera y de un conjunto de críticos de arte, pensadores y artistas como Fernando Castro Flórez, Diana Cuéllar, Lillebit Fadraga y René Francisco Rodríguez, plantea una aproximación a la actividad poliédrica y extraordinariamente fecunda de Mosquera como un maestro curatorial consagrado.
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
Fernando Castro Flórez
(Plasencia, 1964) es profesor titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad Autónoma de Madrid, crítico de arte en ABC Cultural y colaborador habitual en diversas revistas especializadas. Su labor combina la crítica, la investigación, la docencia y la práctica curatorial. Ha formado parte del Patronato y del Comité Asesor del Museo Reina Sofía, además de impartir docencia en numerosos programas de posgrado dedicados a la cultura contemporánea. Dirige la colección Infraleves del CENDEAC y ha comisariado exposiciones de artistas como Andy Warhol, Anselm Kiefer o Imi Knoebel, además de participar en diferentes bienales internacionales.
Diana Cuéllar Ledesma
(México, 1986) es curadora y docente universitaria. Doctora en Estudios artísticos, Literarios y de la Cultura por la Universidad Autónoma de Madrid, sus ensayos se han publicado en catálogos, journals y revistas especializadas como Casa del tiempo (Revista de la Universidad Autónoma Metropolitana de México), Campo de relámpagos (España), Exit Express (España), Fórum Permanente (Brasil), ArtNexus (Bogotá) y Third Text (Londres). En 2022 fue consultora de la editorial Phaidon para el libro Prime. Art’s Next Generation. En 2023 asesoró a la misma editorial para el volumen Artistas latinoamericanos: desde 1785 hasta hoy en el que también participa como escritora.
Lillebit Fadraga Tudela
(La Habana, 1977) es curadora, gestora cultural, crítica e historiadora de arte. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana y máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual por la UniversidadAutónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Reina Sofía. Desde el año 2000 ejerce como directora del Estudio Carlos Garaicoa y, desde 2015, como directora ejecutiva de su programa de residencias Artista X Artista. Ha desarrollado una trayectoria sostenida en curaduría, museografía y gestión cultural, con proyectos realizados en instituciones de Cuba, Europa y Norteamérica. Ha participado en seminarios, bienales y programas académicos internacionales. Su labor editorial, audiovisual y crítica ha sido difundida en publicaciones especializadas y catálogos de arte de circulación nacional e internacional.
René Francisco Rodríguez
(Holguín, Cuba, 1960) es graduado por el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana en 1987. A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos reconocimientos como el Premio Nacional de Artes Plásticas de Cuba (2010), Honorary Doctorate del San Francisco Art Institute (2001) y el Premio UNESCO de las Artes (Galería DUPP, 2000). Su obra reciente se ha expuesto en instituciones como Kunst Merano Arte, MFAH (Houston), Casa Daros Latinamerica (Rio de Janeiro), Kunsthalle Düsseldorf, Goch Museum, Harn Museum of Art (Florida), Xin Dong Cheng Gallery (Pekín), Frist Art Museum(Nashville) y Walker Art Center (Mineápolis), entre otros. Ha tenido una destacada labor pedagógica y social con proyectos como DUPP (1989–2013), Art Works on Commission, Free (Utrecht, 2017) y Entre Trópicos - 46º 05'' (Río de Janeiro, 2012). Fue profesor invitado en Burg Giebichenstein Kunsthochschule deHalle. Ha comisariado importantes exposiciones como Tramas (MNBA/CIFO, 2015) y Adiós Utopía. Dreams and Deceptions in Cuban Art Since 1950 (MFAH, 2017). Su obra forma parte de la colección del MNBA (La Habana), Daros Latinamerica, Ludwig Forum (Aquisgrán), PAMM Miami, 21C Museum (Louisville), CIFO (Miami) y otras, en Europa, Estados Unidos y Asia.
Gerardo Mosquera
(La Habana, 1945) es curador, crítico, historiador de arte y escritor independiente, con sede en La Habana y Madrid. Fue cofundador de la Bienal de La Habana, curador del New Museum of Contemporary Art (Nueva York) y director artístico de PHotoESPAÑA (Madrid). Ha comisariado numerosas bienales y exposiciones internacionales alrededor del mundo, entre las más recientes: Desbocadas. Yeguas del Apocalipsis. Retrospectiva (2026) en el Museo de Bellas Artes (Santiago de Chile), Hot Spot. Caring for a Burning World (2022) en la Galleria Nazionale d’Arte Moderna e Contemporanea (Roma), y Guangzhou Image Triennial (2021). Obtuvo el premio a la mejor curaduría en la Bienal de Cuenca 2025 y la Beca Guggenheim (Nueva York) en 1995, entre otras distinciones. Asesor de varias instituciones y revistas internacionales, ha publicado libros y ensayos en numerosos países e idiomas, el último: Beyond the Fantastic. Crítica de arte contemporánea desde América Latina, (Universidad de Granada, 2022), así como Caminar con el diablo. Textos sobre arte, internacionalismo y culturas (Exit, 2010) o Arte desde América Latina (y otros pulsos globales) (Cátedra, 2020).
Gerardo Mosquera: pensador insular, curador global
Mesa redonda
Más actividades
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
![Jacques Deray, La piscine [La piscina], 1969, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-18.jpg.webp)
Jacques Deray. La piscina
Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.
