
La Columna Durruti, Escorpión y Félix. Edificio Nouvel, Auditorio 400, Museo Reina Sofía, 2020. Fotografía: Joaquín Cortés/Román Lores © Museo Reina Sofía
Celebrada el 18 nov 2020
En colaboración con el Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid, el Museo Reina Sofía presenta el estreno en España de Escorpión y Félix, un trabajo de La Columna Durruti, colectivo iconoclasta de acciones performáticas afincado en Buenos Aires e integrado por Emilio García Wehbi, Maricel Álvarez, Marcelo Martínez, Julieta Potenze, Martín Antuña, entre otras.
La sesión se inicia con una conversación entre los fundadores del colectivo, Maricel Álvarez y Emilio García Wehbi, y la comisaria e investigadora Isabel de Naverán, sobre Trilogía de La Columna Durruti (2015-2017) y otros trabajos del colectivo, a través de textos, películas, objetos, publicaciones y acciones. Y, a continuación, la performance Escorpión y Félix (2018), articulada en torno a la lectura del único texto de ficción escrito por Karl Marx: Escorpión y Félix. Novela humorística (1837). Siguiendo la actitud inconformista de La Columna Durruti, la pieza busca provocar, desde la acción, reflexiones que interpelen el presente.
En palabras de Emilio García Wehbi: “Conocemos al Marx filósofo, conocemos al Marx economista, conocemos al Marx político, pero desconocemos al Marx humorista. Y no hablamos de Groucho ni de Harpo, sino de Carlos. A los 19 años, Karl Marx flirteó con la poesía y con la novela. Escorpión y Félix es una muestra de que también hubiese sido capaz de transitar por esos caminos. Se trata de una serie de capítulos de una novela satírica nunca acabada en donde el joven futuro filósofo ya muestra sus virtudes como polemista y discute graciosamente las tesis de los pensadores que lo precedieron. Esencialmente, se desternilla de la risa con una actitud absolutamente disparatada, que podríamos aventurar como antecesora de Dadá. Se trata de una herejía literaria que se ocupa de criticar las costumbres de su época del mismo modo irreverente con que Duchamp le pintó los bigotes a la Gioconda. De algún modo, la existencia de Escorpión y Félix es una febril celebración del asesinato de ese Marx ceñudo, soberbio, perfilado, que los libros de historia y los monumentos de los países en donde reinó el socialismo estalinista se encargaron de inventar. La Columna Durruti es, en esta ocasión, la culpable de cometer el asesinato de Julio César, de arrancarle la barba postiza a Marx”.
Participantes
Maricel Álvarez es actriz, directora, coreógrafa, curadora y docente. Su práctica se desarrolla en la intersección del teatro, la performance, la danza y las artes visuales. Colabora estrechamente con Emilio García Wehbi desde 1999. Ha trabajado con el grupo teatral El Periférico de Objetos y con directores como Alejandro González Iñárritu (Biutiful, 2010), Woody Allen (To Rome with Love, 2012), Sophie Calle (Prenez soin de vous, 2015) o William Kentridge (Enough and more than enough. A performative lecture about drawing, 2017), entre otros. Sus trabajos han sido presentados en algunos de los más prestigiosos teatros, galerías, museos y festivales a nivel internacional. Actualmente es docente de la Maestría de Teatro y Performance de la Universidad Nacional de las Artes y curadora de la Bienal de Performance (BP.17 y BP.19).
Emilio García Wehbi es director teatral, regidor, performer, actor, artista visual y docente. En 1989 fundó El Periférico de Objetos. Sus espectáculos, óperas, performances, instalaciones e intervenciones urbanas han sido presentados en los principales escenarios, festivales y ciudades de América, Europa y Asia. Su poética intenta confrontar las disciplinas y las categorías estéticas establecidas, de manera que sus creaciones no puedan ser sometidas a ninguna definición precisa. En su trabajo trata especialmente la dialéctica con el espectador, considerándolo parte activa de la obra, las situaciones críticas, violentas o extraordinarias y la memoria. Ha sido galardonado, entre muchas otras distinciones, con el premio Konex a la excelencia artística.
Isabel de Naverán. Investiga en el cruce entre el arte, la coreografía contemporánea y la performance en proyectos de curaduría, edición y escritura. Es doctora en Arte por la Universidad del País Vasco y forma parte del grupo de investigación Artea. En 2010 fundó, junto con Leire Vergara, Miren Jaio y Beatriz Cavia Bulegoa z/b - Oficina de arte y conocimiento en Bilbao, proyecto al que permaneció vinculada hasta 2018. Desde 2017 se ha encargado de la curaduría de artes en vivo (danza-performance) en el Departamento de Actividades Públicas del Museo Reina Sofía.
Ficha artística
Texto: Karl Marx
Concepto e interpretación: Maricel Álvarez y Emilio García Wehbi
Asistencia artística: Martín Antuña
Fotografías: Andrés Manrique, Gustavo Gorrini
Realización del busto en Madrid: Ignacio García
Se utiliza la canción La Varsoviana (Warszawianka, 1883) de Wacław Święcicki y fragmentos de películas de los Hermanos Marx






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Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
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Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
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Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
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Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.


