Sala 3

Tentativas y límites de un régimen institucional para el arte en democracia

El deseo de la España posfranquista de lograr una sincronización cultural con el exterior tiene su paralelo en los intentos de institucionalización del arte contemporáneo. Las galerías se erigen como espacios clave para el intercambio internacional, con la visita de Andy Warhol a la galería Fernando Vijande como hito, pero con la aspiración de construir al mismo tiempo un mercado todavía inexistente. Las artes en vivo se convierten en un ámbito de conexión fuerte, ampliando los límites epistemológicos del arte, hasta el punto de que entonces ocurrieron cosas extremas que hoy serían inconcebibles. 

Un caso de estudio clave nos permite entender los límites del acelerón cultural de la España de los ochenta: la idea de realizar una escultura para la plaza de Callao en Madrid por parte del escultor estadounidense Richard Serra, abortada primero por cuestiones de salud pública y luego, tras ser escogida una segunda ubicación en Atocha, por el fallecimiento del alcalde de la Movida, Enrique Tierno Galván. Esta tentativa abortada señala los límites de una transición entendida como un proceso atropellado para recuperar el tiempo perdido sin un fondo social o institucional que pudiera darle apoyo, proyectos personales que no coinciden todavía con el contexto del país. Ese destiempo será un rasgo repetido, como un residuo de aquella temporalidad desajustada por una dictadura siempre demasiado larga.

9 obras

4 artistas

Vista de Sala 3. «Tentativas y límites de un régimen institucional para el arte en democracia». En primer plano: Richard Serra, Maqueta para proyecto en la plaza de Callao en Madrid, 1981. Colección particular. Fotografía: Roberto Ruiz. © Richard Serra, VEGAP, Madrid, 2026
Richard Serra, Maqueta para proyecto en la plaza de Callao en Madrid, 1981. Colección particular. Fotografía: Roberto Ruiz. © Richard Serra, VEGAP, Madrid, 2026
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