Sala 2

Contracultura material

Las contraculturas que se desarrollaron a lo largo de los años setenta proliferaron desde el cómic y la ilustración hasta la performance de calle, permitiendo adquirir visibilidad a una multitud de subjetividades que habían permanecido ocultas bajo el franquismo. Hoy es posible reconocer no solo los monumentos de las culturas materiales de estas comunidades, sino también la radicalidad transicional de sus performances, pioneras de muchas actitudes de las que el arte contemporáneo hará bandera.  

Lo popular, la calle y el baile son fuerzas vivas que ya habían aflorado en la modernidad de la vanguardia de los años treinta y que cobran fuerza en una serie de procesos que se dieron en llamar genéricamente la Movida. Tanto la música como la pintura, el vídeo, la fotografía, el diseño de moda o de joyas y el diseño de mobiliario afloraron como un deseo colectivo de producir un ambiente nuevo entendido como una obra total, que los poderes políticos de la emergente democracia asumieron rápidamente como emblema. En un sistema artístico todavía en ciernes, las exposiciones acontecían más allá del marco institucional, como fantasías nocturnas en bares, paisajes urbanos del ámbito privado o entornos donde la desvergüenza y la juventud podían aflorar como una nueva estética compartida capaz de hacer proliferar multitud de nuevas formas de vida. 

28 obras

15 artistas

Vista de la Sala 2 «Contracultura material». Al fondo: Ocaña, Asunción Gloriosa, 1981-1982. Museo Reina Sofía. Fotografía: Roberto Ruiz
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