Sala 201.02

La santa bohemia. Paris era una fiesta

En el paso del siglo XIX al XX, la llegada a París suponía para muchos artistas españoles un distanciamiento respecto a su cultura de origen, percibida como trasnochada y como el recordatorio de un país inmerso desde 1898 en una profunda crisis ideológica y espiritual. Pero, paradójicamente, esas estancias francesas exigían a muchos de aquellos creadores la recuperación del tema español o la «españolada», de gran éxito comercial en Europa. Se trataba de un modo de supervivencia que perpetuaba lugares comunes; no obstante, esos motivos de aire folclórico acabaron confluyendo en imágenes que muestran una atención a lo subalterno y lo miserable, entremezcladas en una rara convivencia con otras que reflejan la fascinación del migrante por ese otro mundo cosmopolita, rutilante y prometedor de la metrópolis europea.  

Ese interés de estos artistas por la bohemia, las calles de la ciudad, sus teatros, cafés y cabarés se traslada a las ciudades españolas a su regreso de París. Y, en su desafío a la sociedad burguesa y al orden artístico académico, encuentran en la representación descarnada de sectores desfavorecidos de cada uno de sus contextos una forma de rebelión y resistencia. Las representaciones de mujeres de etnia gitana configuran así una imagen opuesta a la deseada por la sociedad catalana, que aspiraba a convertirse en el referente del capitalismo burgués en España. La repetición obstinada de este tema por parte de pintores como Isidre Nonell refuerza, además, la voluntad de deconstruir con osadía la tipología del retrato burgués: el tratamiento escultórico y monumental de las figuras, sus posiciones inverosímiles, retorcimientos y rostros ocultos o empastados señalan a las retratadas como seres desprovistos de identidad, expulsados de la historia. 

49 obras

14 artistas

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