
Eszter Salamon, Monument 0.7: M/Others, en el Museo Reina Sofía, 2020. Fotografía: Joaquín Cortés/Román Lores © Museo Reina Sofía
Celebrada el 19 feb 2020
Las relaciones humanas son espacios radicales de resistencia. Muchos de mis trabajos se centran en subjetividades femeninas, genealogías feministas y relaciones multi-generacionales.
M/Others explora la relación madre-hija. A través de modalidades de acción, sensación y percepción, la pieza abre una temporalidad inter-subjetiva, dando paso a un espacio singular de huellas y estados para juntarse.
Es la segunda vez que le pido a mi madre que actúe conmigo. El dueto entre mi madre y yo produce empatía, cuidado y compasión, y, a través de la atención sensorial y sensual, permite experimentar ondulaciones poéticas de significados oscilantes. Esta co-habitación y constante reconfiguración del fraseo de nuestros cuerpos deviene en un proceso que hace y deshace la identidad, formulado un instante de co-emergencia: siendo y siendo-con, convirtiéndonos en testigos del espacio-tiempo más allá de la identidad.
Mi plan es desarrollar M/Others con otras parejas de madres-hijas.
Eszter Salamon
En diálogo con la exposición Musas insumisas. Delphine Seyrig y los colectivos de vídeo feminista en Francia en los 70 y 80, comisariada por Nataša Petrešin-Bachelez y Giovanna Zapperi, el Museo Reina Sofía presenta Monument 0.7: M/Others (2019), de la coreógrafa Eszter Salamon.
En 2018, la plataforma curatorial y editorial If I Can’t Dance I Don’t Want To Be Part Of Your Revolution, de Ámsterdam, junto a la investigadora y comisaria Nataša Petrešin-Bachelez invitaron a Salamon a imaginar una performance que conversara con el proyecto inacabado de la actriz, vídeo-artista y activista feminista Delphine Seyrig (1932-1990): una película muda en blanco y negro iniciada en la década de 1980 que, bajo el título Calamity, se basaba en las cartas que Calamity Jane (1852-1902), conocida exploradora y pionera del lejano oeste americano, escribió a su hija Jean McCormick (1873-1951).
La respuesta a dicha invitación es Monument 0.7: M/Others, que es, a su vez, el séptimo gesto de la serie Monuments, iniciada por Salamon en 2014. Concebida como un proyecto a largo plazo que abarca una pluralidad de formatos y duraciones, esta serie se aproxima a distintas figuras de la historia de la danza y el arte, como la bailarina, artista y actriz Valeska Gert (1892-1978) o la también bailarina y actriz Valda Setterfield (1934). Su propósito no es tanto servir de homenaje como plantear distintos modos de aproximarse a la historia del movimiento para traerla al presente incorporando cuestiones relativas a la identidad, la memoria o la autenticidad.
Tras la pieza, tendrá lugar una conversación con la artista, presentada y moderada por Isabel de Naverán.
Comisariado
Isabel de Naverán
Línea-fuerza
Acción e imaginación radical
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
Erzsébet Gyarmati es profesora de Educación física y Biología, instructora de danza y experta en educación. Hace cincuenta años se inició en la danza folclórica húngara enseñando y actuando para hacer que este género formara parte de la educación básica en Hungría. Junto a sus estudiantes fundó Szàzszorszép Dance Ensemble, compañía que recientemente cumplió cuarenta años. Fue también fundadora y directora de la School of Arts de Martonvàsàr, Hungría, entre 1993 y 2000. Desde 1994 hasta 1997 participó como coordinadora húngara de MUS-E, proyecto musical y educativo de Yehudi Menuhin realizado en nueve países y cuyo objetivo fue promover la creatividad y la tolerancia a través de las artes. Es autora de varios libros sobre educación de danza folclórica húngara como Games and Dance in School I-IV (2001). Asimismo, en 2005 formó parte de la pieza Magyar Tàncok de Eszter Salamon, actuando en varios países.
Eszter Salamon es coreógrafa, artista y performer. Vive entre Berlín, París y Bruselas. Utiliza la coreografía como agencia que activa y organiza distintos lenguajes como la imagen, el sonido, la música, el texto, la voz y el movimiento corporal. Su trabajo evoluciona a partir diversos formatos, estéticas, metodologías y poéticas, poniendo en funcionamiento un amplio espectro de expresiones. Desde 2002 ha creado tanto solos como trabajos a gran escala que se han presentado en festivales, espacios de arte y museos internacionales como el Festival d'Automne de París, el Festival de Aviñón, la Ruhrtriennale / PACT Zollverein de Alemania, el Festival de Holanda, los Centros Pompidou de París y Metz, The Kitchen y el MoMA en Nueva York, HAU Hebbel am Ufer Berlin, The place en Londres, la Fundación Serralves en Oporto o Fundación Cartier en París, entre otros. Desde 2014 desarrolla una serie de trabajos que buscan repensar la idea de monumento y, en palabras de la artista, “re-alucinar” la historia. En esta serie de trabajos, que toman distintos formatos, duraciones y modos de presentación, la memoria es convocada para reunir a los fantasmas de la identidad, la autenticidad y el origen. Eszter Salamon es artista en residencia del Teatro Nanterre-Armandiers. En 2019 fue premiada con el Evens Art Prize.
Ficha artística
Concepto y dirección artística: Eszter Salamon
Coreografía y performance: Erzsébet Gyarmati y Eszter Salamon
Montaje escénico: Sylvie Garot y Eszter Salamon
Diseño de luces: Sylvie Garot
Asistente de ensayos: Liza Baliasnaja y Boglàrka Börcsök
Vestuario: Sabin Gröflin
Encargo: Nataša Petrešin-Bachelez e If I Can’t Dance I Don’t Want To Be Part Of Your Revolution (Ámsterdam)
Producción: Botschaft GbR / Alexandra Wellensiek y Studio E.S / Elodie Perrin
Co-producción: If I Can’t Dance I Don’t Want To Be Part Of Your Revolution (Ámsterdam), Project Arts Centre (Dublín) y Ménagerie de verre (París)
Apoyos: Departamento de Cultura y Europa del Senado de Berlín; Directorio Regional de Asuntos Culturales de París - Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia y NATIONALES PERFORMANCE NETZ (NPN); Fondo de Coproducción para Dance for Dance, financiado por el Comisionado del Gobierno Federal de Alemania para Cultura y Medios de comunicación
En cooperación con: Tanz im August Berlin y Kultur Büro Elisabeth
Agradecimientos: Susan Gibb, Ferenc Salamon, Lili Kárpáti y Uferstudios
Extracto: Composition as Explanation (1926) de Gertrude Stein
Recursos
Folleto MONUMENT 0.7: M/OTHERS



Más actividades

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.
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Blake Edwards. El guateque
Sábado 15 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
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Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
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Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
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Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.

