José Val del Omar. Tríptico elemental de España

Celebrada el 11 dic 1996
El Tríptico elemental de España es el último proyecto cinematográfico que abordó José Val del Omar (Granada, 1904; Madrid, 1982).
La idea surge en la etapa final de su vida y tiene por objeto realizar una trilogía con sus tres “elementales” Aguaespejo granadino (1955), Fuego en Castilla (1960) y Acariño galaico (1961). El nexo de unión de la trilogía, filmada en espacios y tiempos diferentes, lo establece un prólogo que, con el título de Ojalá (1980), plantea las claves en las que debe ser leído el conjunto. Más allá de toda motivación, existe una actitud constante en el trabajo de Val del Omar: dar vueltas, volver una y otra vez a las constantes de su obra. Obra que debe ser entendida como un todo donde ensayos técnicos, experimentación formal y proceso creativo se funden. El Tríptico tiene que ser, por tanto, un paso más en la trayectoria de una obra que, aunque inconclusa y abierta, siempre gira sobre sí misma y, al tiempo, una respuesta a las formas audiovisuales vigentes.
Val del Omar trabaja en la concepción del Tríptico desde 1981 hasta su muerte en 1982, lo que incluye la terminación de Acariño galaico y la preparación de Ojalá. En todo este proceso incide decisivamente el encargo de presentar su obra, por parte de los comisarios de la Antología del cine de vanguardia en España, Manuel Palacio y Eugeni Bonet. Val del Omar se compromete a presentar el Tríptico con Acariño galaico y Ojalá acabadas. Finalmente no puede cerrar dichas obras y solo se proyectan Aguaespejo granadino y Fuego en Castilla. El Tríptico queda pues, inacabado, pero sus tres piezas, las imágenes sin montar y las notas dispersas hoy conservadas permiten establecer una singular relación con la obra de Val del Omar: fuera del ámbito espectacular, en una dimensión donde la experiencia artística crea sus propias condiciones de apreciación... antes de llegar a la pantalla, pero proyectando su luz sobre nuestra mirada. Llega el momento de abrir los ojos.
Recursos
José Val del Omar. Tríptico elemental de España
Más actividades

Por primera vez, el cine
7 y 14 de junio, 2026 – 12:00 h
La última sesión de esta temporada de Proyector de Luna contempla la sensación del cine por primera vez. El cine como revelación, magia, fantasía y misterio desde la primera mirada, ese primer contacto con el medio como imaginario grabado en la retina de la infancia. A través de dos de sus hitos, el programa muestra Fantasmagorie (1908) de Émile Cohl, el primer dibujo animado de la historia, y Cien niños esperando un tren (1988) de Ignacio Agüero, un largometraje sobre el juego y los orígenes del cine.
Fantasmagorie (1908) de Émile Cohl (Paris, 1857- Villejuif, 1938) es la primera expresión de la historia de un dibujo animado. Émile Cohl fue un ilustrador perteneciente al grupo artístico parisino Arts incohérents (1882-1895), de talento absurdo y surrealista. Si los hermanos Lumière consiguieron levantar de sus butacas a los espectadores que veían cómo un tren se aproximaba a ellos en 1895, Fantamagorie es una experiencia supraterrenal, como la aparición de un espíritu, pero al mismo tiempo inocua y divertida. Lo inanimado cobra vida de la nada y las figuras se mueven por primera vez sin aparente sentido. La animación se relaciona desde el primer momento con la caricatura, la fabulación y lo cómico, un lugar propicio para la ensoñación del público más joven.
Del descubrimiento de un imaginario nuevo surgido de la línea animada hasta el conocimiento del mundo a través de una pantalla. Cien niños esperando un tren (1988) del chileno Ignacio Agüero (Santiago, 1952) narra el descubrimiento del cine por un grupo de menores en un taller sobre los orígenes de este medio en una humilde localidad a las afueras de Santiago de Chile. El juego, la diversión y el aprendizaje se unen a la fascinación por las imágenes. La visión de Fantasmagorie (1908)de Émile Cohl en este taller se transforma en un acto de libertad.

Picnic del barrio
Sábado 13 de junio, 2026
Como cada año, la asamblea de Museo Situado toma el espacio del Museo Reina Sofía para organizar el Picnic del barrio: un encuentro donde el Jardín de Sabatini se convierte en espacio de celebración, reflexión y lucha de las distintas realidades que atraviesan el barrio de Lavapiés y sus vecinas y vecinos. Una jornada donde el arte, el goce y la reivindicación de la riqueza cultural del barrio están en el centro.
Este año el tema central del Picnic se hace eco de RegularizaciónYA!, una campaña que multitud de colectivos antirracistas de todo el territorio español vienen sosteniendo desde hace más de seis años, y que ha provocado el proceso extraordinario de regularización en curso. «¡Es ya! la regularización, pero esto es solo el comienzo. ¡Es ya! el acceso a una vivienda digna. ¡Es ya! el acceso a la sanidad sin restricciones. ¡Es ya! el derecho a una educación de calidad. Frente a un modelo de gestión capitalista de la ciudad que pone en riesgo la vida, las vecinas dicen ¡es ya!, porque la urgencia de una vida digna no puede esperar».
Esta octava edición del Picnic cuenta con la alianza transversal de Lavapiés al Límite, un movimiento de organización a nivel barrial surgido frente a las «redadas racistas» (controles de identidad por perfil étnico-racial ilegales) y la creciente oleada de odio contra las personas migrantes. Esta plataforma se articula a nivel local para defender un barrio para todas y libre de violencias, con espacios verdes, donde se reconozca el papel de los centros sociales autogestionados, se apoyen políticas para la infancia y se garantice el acceso a la vivienda.
El 13 de junio el barrio celebra lo ganado y reclama YA una vida digna para todas.

Equipo Verbena. Que 20 años no es nada…
11 JUN 2026
Equipo Verbena celebra el vigésimo cumpleaños del proyecto equipo y aprovecha la ocasión para convocar, además de al público general, a las personas participantes de ediciones anteriores a recordar su paso por este programa educativo. Porque, así vistos, veinte años ¿no es nada?
Volviendo atrás, a la Memoria de actividades del Museo Reina Sofía del año 2006, cabe recordar que:
«El 18 de mayo de 2006, el Departamento de Educación lanzó una convocatoria para realizar la selección de jóvenes con edades comprendidas entre 16 y 20 años que, tras haber participado en diferentes actividades de <18, deseasen formar parte del equipo de programadores y educadores de jóvenes del museo. Mediante una carta de intenciones presentada en los meses de mayo y junio, los jóvenes expresaban las inquietudes que les motivaban a formar parte de este equipo. Tras un proceso de selección, se ha creado el primer equipo <18 […]».
Este texto contiene el primer rastro documental del uso de la palabra equipo para denominar un proyecto para jóvenes que, a pesar de sus diversas mutaciones y cambios, se ha celebrado ininterrumpidamente en el Museo durante los últimos veinte años, erigiéndose como el proyecto en activo más longevo del Área de Educación (y uno de los más sostenidos en el tiempo de la propia institución).
Así, en esta edición especial de Equipo Verbena en la que participan los adolescentes de equipo1517 y Benia Nsi; los jóvenes de equipo1821 y Soy una pringada; los mayores de equipoM, Lucas Condró y Pablo Messiez; los grupos intergeneracionales, tanto equipoMotor y Galaxxia como equipoDIVERSO y Clara López; el equipo de voluntariado cultural equipoVol con Selina Blasco y Javier Pérez Iglesias, se comparten los resultados de los equipos del curso escolar 2025-2026, además de alguna que otra actuación sorpresa.
Todas las personas que quieran sumarse a la fiesta pueden acudir interpretando libremente el dress code «20 años no es nada» para performar una fiesta de cumpleaños que cuestione la linealidad del tiempo, que difumine dualidades como nuevo-antiguo, joven-viejo o presente-pasado, viajando de vuelta al año 2006. Y, desde ahí, empezar de nuevo: montar un equipo con todos los equipos que han sido parte de este proyecto, en una de esas operaciones de ficción disparatada de las que la disciplina artística bien sabe hacerse cargo. Y si, como dice la segunda acepción del diccionario, la palabra equipo significa «en ciertos deportes, cada uno de los grupos que se disputan el triunfo», este equipo de equipos, unido y diverso, tiene el triunfo asegurado.

Para transformar los papeles y guardar la memoria
Viernes 5, sábado 6 y martes 9 de junio, 2026 - 18:00 H
En el marco del Instituto Cáder de Arte Centroamericano (ICAC), Museo Tentacular colabora con el artista salvadoreño Jose Campos (La Paz, 1986), conocido como Studio Lenca, en la realización de talleres colaborativos a lo largo de 2026 en torno a la producción de materiales y herramientas artísticas para las luchas sociales del presente. Estos talleres proponen activar y producir elementos que acompañen en el Picnic del barrio de 2026.
El Picnic del barrio es un encuentro organizado junto con la asamblea de Museo Situado, donde el Jardín del Museo se torna plaza pública y se celebran y reivindican las luchas de Lavapiés a través de talleres, conciertos, activaciones políticas, olores, colores y sabores que toman el Museo desde el barrio. En 2026, el eje central que articula el Picnic es la campaña del movimiento Regularización Ya, que defiende el proceso de regularización de personas migrantes en situación administrativa irregular en España. Como preparación del Picnic, estos talleres con Studio Lenca están dirigidos a personas interesadas en la producción de imágenes, objetos y narrativas relacionadas con la lucha del barrio por una vida digna y el proceso de regularización en curso.
Jose Campos se nutre de su propia biografía para su producción artística, marcada por la migración desde El Salvador a Estados Unidos, y de allí al Reino Unido. Así, estos encuentros proponen la construcción de vasijas, objetos que suelen utilizarse para contener líquidos o alimentos, pero que aquí sirven para guardar historias de vida. Partiendo del trabajo con material reciclado procedente de documentos y recortes aportados por residentes del barrio y el Museo, el papel se transforma en un objeto portador de memorias e historias de vida. De esta forma, se resignifica su materialidad para construir colectivamente unos vasos que guardan, hablan, recuerdan y muestran el derecho de las vecinas y vecinos a una vida digna.

Mirar de cerca. De visu
Martes 9 de junio, 2026 - 12:00 h
El 26 de mayo de 1986 se inauguraba el Centro de Arte Reina Sofía en el edificio que durante más de doscientos años había sido sede del Hospital General, restaurado en gran medida por el arquitecto Antonio Fernández Alba. Con motivo del cuarenta aniversario de esta apertura, el Archivo Central propone una serie de activaciones de sus fondos; entre ellas, este taller donde se presentan algunos documentos que sirven para desplegar visual y textualmente los inicios de la institución.
Esta selección de documentación, producida por el Museo Reina Sofía y conservada en su Archivo Central, incluye fotografías, planos y otros documentos que testimonian la transformación arquitectónica y funcional del edificio: desde su uso como hospital a su adaptación como espacio expositivo que pone en valor sus cualidades arquitectónicas y museográficas. Junto a estos materiales, se incorporan algunos fondos heredados de instituciones precedentes, como el Museo de Arte Moderno y el Museo Español de Arte Contemporáneo, así como otros que testimonian importantes hitos de su historia. Un conjunto que, en definitiva, permite contextualizar la trayectoria administrativa y patrimonial que antecede al actual Museo y ofrecer una visión continuada de su desarrollo institucional.
Este proyecto se desarrolla en el marco de Mirar de cerca, una de las líneas que configuran el programa de mediación Casi libros, enfocado en dar a conocer los fondos de la Biblioteca y Centro de Documentación del Museo y difundir las herramientas especializadas para la investigación en el arte y la creación contemporánea, a través de talleres, cursos y guías temáticas.








