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Viernes, 6 de abril / Edificio Sabatini, Auditorio
Primera proyección
Con la presentación del cineasta
Luis Ospina
Acto de fe (Redux), 1970 / 2017
Archivo digital, b/n, 17’Todo comenzó por el fin,
Archivo digital, color, 208’ -
Sábado, 7 de abril / Edificio Sabatini, Auditorio
Segunda proyección
Con la presentación del cineasta
Luis Ospina
Acto de fe (Redux), 1970 / 2017
Archivo digital, b/n, 17’Todo comenzó por el fin,
Archivo digital, color, 208’

Luis Ospina y Carlos Mayolo en una fotografía de comienzos de 1970, incluida en Luis Ospina. Todo comenzó por el fin. Película, 2015
Celebrada el 06 abr 2018
Esta nueva edición del programa Intervalos, dedicado a películas recientes de cine de autor y experimental carentes de estreno o circulación, acoge la última y la primera obra del cineasta colombiano Luis Ospina en un doble pase con presencia del autor. Este intervalo sirve asimismo de colofón a la retrospectiva que el Museo le dedicara en 2015 y enlaza con gran parte de los temas apuntados en dicho programa. La historia del Grupo de Cali, vanguardia artística y fílmica colombiana integrada por el propio Ospina junto al escritor Andrés Caicedo, el cineasta Carlos Mayolo y los artistas Ever Astudillo, Fernell Franco y Oscar Muñoz, entre otros, es revisada en la película Todo comenzó por el fin (2015).
Este largometraje es un autorretrato del Grupo de Cali, también conocido como “Caliwood”, un grupo de cinéfilos, que en medio de la rumba y del caos histórico de la década de los 70 y 80, lograron producir un corpus fílmico que se ha convertido en una parte fundamental de la historia del cine. El Grupo de Cali va a parodiar el canon artístico occidental y utilizará la recepción cultural desde el subdesarrollo para construir un desmontaje, remontaje y apropiación de la vanguardia internacional. El cine-ojo del soviético Dziga Vertov deviene la revista crítica Ojo al cine, el cinema-verité se convierte en el estilo privilegiado por el norte para representar la miseria del sur desde la complacencia y el neorrealismo italiano se disfraza en un cine de vampiros caribeños, en el que la explotación se mezcla con la violencia, el sarcasmo y un irrefrenable impulso a disfrutar la vida. A su vez, Todo comenzó por el fin es la historia clínica del propio realizador, quien enferma gravemente durante la producción del filme y plantea la película como una biografía intelectual y personal.
Estrenado en esta doble sesión, Acto de fe (1970) es un cortometraje que adapta el cuento de Jean-Paul Sartre Eróstrato y narra cómo un hombre al borde de la desesperación decide comprar un revólver y salir a matar indiscriminadamente. Filmado en Los Ángeles, fue el primer proyecto para la escuela de cine de UCLA, con el que Ospina ganó el Primer premio del I Festival de Cine Súper 8 de Bogotá (1977). La película, como todo el cine posterior de Ospina, es una mezcla de referencias cultas (El acto surrealista más simple consiste en salir a la calle con un revólver en cada mano y, a ciegas, disparar cuanto se pueda contra la multitud, escribiría André Breton) con otras populares, como el filme Taxi Driver.
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
Luis Ospina (Santiago de Cali, Colombia, 1949). Director, productor y crítico de cine. Su trayectoria artística se caracteriza por una defensa de la libertad creativa, formal y política y un sentido del humor irreverente hacia el propio cine, sus instituciones y las condiciones políticas en las que se produce. Estudió cine en la Universidad del Sur de California y formó parte del Grupo de Cali, junto con Andrés Caicedo, Carlos Mayolo y Ramiro Arbeláez. Su trabajo dio lugar a la expresión “Caliwood” para referirse a la riqueza de la cinematografía caleña, y estableció el concepto “porno-miseria”, emergido en una crítica al cine dentro del cine, al abuso de las condiciones de subdesarrollo y marginalidad de los países latinoamericanos para llamar la atención del público extranjero. Entre sus películas destacan Acto de fe (1971), Agarrando pueblo (1977), Pura sangre (1982), Soplo de vida (1999), Un tigre de papel (2007) y Todo comenzó por el fin (2015), su película más reciente. Sus obras han sido exhibidas en la Tate Gallery, el Solomon R. Guggenheim Museum, el Museo Reina Sofía, el Centro Georges Pompidou o Documenta Kassel, entre otros. Autor del libro Palabras al viento, Mis sobras completas (2007). Desde 2009 es el Director Artístico del Festival Internacional de Cine de Cali.



Más actividades
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
![Jacques Deray, La piscine [La piscina], 1969, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-18.jpg.webp)
Jacques Deray. La piscina
Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.
