Roberta da Soller: Soy Roberta da Soller. Formo parte de S.a.L.E. Docks, un espacio gestionado de manera colectiva en Venecia. Era un espacio público abandonado. Lo ocupamos hace diez años. Está en el centro de Venecia, en una zona muy gentrificada de Venecia. Es un espacio dedicado al arte contemporáneo y política sobre todo.
Es muy interesante la palabra “monstruo”. Es un tipo de categoría de cosas que no puedes clasificar. La institución monstruo, para mí, son los tipos de nuevas instituciones que están en marcha ahora, y que conciben, no solo la producción cultural, sino también la producción del trabajo cultural y del trabajo en general como algo que no ha sido pensado suficientemente todavía, algo que está por hacer. Es un proceso abierto para pensar sobre un nuevo tipo de derechos, un nuevo tipo de trabajo… y es también un deseo de estar juntos.
Antes del problema del arte y el mercado, que es un proceso que se está desarrollando actualmente, tenemos el problema con el turismo de masas en la ciudad de Venecia. Por ejemplo, ahora tenemos un alcalde que es de derechas y al él está muy feliz por el hecho de que Venecia tenga esa apariencia de espacio abrumador con máscaras, y góndolas y otras cosas del estilo. Así que este alcalde está ejerciendo presión en favor del turismo de masas a un nivel muy alto. Por supuesto tenemos muchos restaurantes y muchos hoteles. Luego está también el problema de Airbnb, pero es solo la punta del iceberg. Porque, por supuesto, si vendes toda las ciudad a los turistas, no queda espacio para los ciudadanos. Los alquileres de las casas son demasiado altos así que la gente ya no puede pagarlos y no puede permitirse quedarse en la ciudad.
Rogelio López Cuenca: Soy Rogelio López Cuenca y soy artista visual, investigador, y desde hace, pues cerca ya cerca de dos décadas, estoy implicado en un proyecto de investigación sobre las transformaciones que acaecen en la ciudad de Málaga, teniendo como eje la apertura del Museo Picasso y los procesos que eso pone en marcha.
Solemos tomar como eje de todas estas transformaciones recientes la apertura del Museo Picasso en Málaga, la intención de picassizar la ciudad y de recuperar figura de Picasso como una pieza fundamental en la construcción de la identidad colectiva se remonta a los años ochenta, en la que se da los primeros pasos, pero más bien vinculados a las políticas dirigidas a la normalización de la imagen de España como un país europeo homologable al resto de los países de su entorno. Sin embargo, cuando tiene lugar la apertura del Museo Picasso, que es la cumbre de la burbuja inmobiliaria, lo que está sucediendo son otras cosas ya.
El declive de capitalismo industrial ha sido ya absoluto. Las consecuencias fundamentales son la hiper-especialización de una determinada zona, lo que se empezó llamando el “entorno Picasso” y toda la zona donde se han ido abriendo los museos, y la desaparición de lo que quedaba de la antigua ciudad en el sentido de un espacio de uso múltiple, simultáneo, y la conversión definitiva de la ciudad zonal, la distribución en zonas especializadas de residencia, o de producción, etc.
Elo Vega: Soy Elo Vega, soy artista e investigadora y en los últimos años llevo colaborando en algunos proyectos colectivos con Rogelio López Cuenca en asuntos que tienen que ver también con la memoria y con los procesos de gentrificación y transformación de las ciudades.
El proyecto que pretendemos hacer ahora sería la continuidad de un proyecto que desde el año 2003, cuando se inaugura el Museo Picasso de Málaga, Rogelio empieza a abordarlo y a investigarlo sobre el concepto de la picassización de la ciudad. El utilizar la ciudad como una marca vinculada con ese capital simbólico que puede ser la figura de Picasso. Ese hecho azaroso que es que Picasso ha nacido aquí, ya le está dando un valor, una plusvalía a la marca de la ciudad.
A partir de ese proyecto, que sigue abierto y que sigue en proceso, en el año 2009 Rogelio realiza una exposición que se llama Ciudad Picasso en la que se empieza a analizar todos estos fenómenos de transformación de la ciudad y en el año 2012 realizamos un taller aquí en la ciudad de Málaga que se llamaba Surviving Picasso. Haciendo una relación con la película que se llama Surviving Picasso, pero también Sobrevivir a Picasso con cierta ironía, contrarrestando ese libro de Françoise Gilot que se llama Vida con Picasso, que fue la única mujer de Picasso que, en un momento determinado dice “ahí te quedas” y sale por sus propios medios. Era una pintora.
Roberta da Soller: En Venecia, la gentrificación, sobre la que estamos trabajando, es causada sobre todo por el sistema del arte y por la relación entre arte y mercado. Por ejemplo, la gentrificación en Venecia, sobre todo en la zona de S.a.L.E. Docks, funciona de varias maneras. Puedes encontrar más o menos tres características de este proceso de gentrificación. Una de ellas es por ejemplo la unión entre la marca del artista y la marca del arquitecto estrella. Por ejemplo hay fundaciones donde puedes encontrar esta unión entre la marca del artista y la marca del arquitecto estrella. Un ejemplo es la Fondazione Emilio Vedova, al lado de S.a.L.E. Docks, donde la marca de artista es Emilio Vedova, pero el arquitecto estrella es Renzo Piano. Es una institución pública, es una fundación pública, pero en realidad funciona como una fundación privada, como un sistema privado.
También puedes encontrar la expresión del coleccionista global. Por ejemplo, puede ser personificado por François Pinault, que concibe arte como propiedad privada, como especulación fuera de la ciudad. Y luego están los eventos de arte donde en realidad no ocurre nada, lo que ocurre es el evento en sí. Por ejemplo, la Bienal tiene muchos eventos paralelos. Estos eventos paralelos tienen lugar en varias propiedades privadas alrededor de la ciudad y se gasta mucho dinero en ellos. También, muchas zonas están totalmente gentrificadas por el mercado del arte. La gente no puede vivir, trabajar o hacer otras cosas en esa zona, los alquileres son muy altos debido a las galerías y la gente se ve completamente expulsada de la ciudad y de la zona.
Rogelio López Cuenca: En una determinada zona la aparición de estos jóvenes emergentes, jóvenes profesionales, vinculados con la industria creativa, etc. Que no tienen familia, no necesitan colegios, ni piscinas, ni ese tipo de servicios, y que pueden vivir unos años de su vida, rodeado de bares, restaurantes, de marcha nocturna, atractivos culturales etc., pero eso es transitorio también. Esa gente no crea comunidad, no crea ningún tipo de reclamación con el espacio, con el entorno, con lo cual lo que estás haciendo con tu propia presencia, es incrementar el valor del mercado de esos espacios. No tiene que ver efectivamente con la residencia. A lo mejor alguien despistado que se compra una casa porque ha estado de visita y dice “que maravilla de sitio”, igual que si uno va a Disneylandia y dice “queda bonito” pero no se te ocurre a vivir en Disneylandia. En Disneylandia no se puede comprar ni una bombilla, ni papel higiénico, ni se puede aparcar.
Roberta da Soller: Esto es muy interesante porque hubo un artículo hace dos días sobre este proceso. Por ejemplo en la zona donde está S.a.L.E. Docks, la última tienda donde puedes comprar los productos de primera necesidad cerró hace dos días. Claro que hay muchos supermercados. Por ejemplo había un antiguo teatro que ahora ha sido transformado en un supermercado. Es muy fuerte entrar allí porque ves la estructura del antiguo teatro, pero tienes un supermercado de gran escala allí dentro.
Rogelio López Cuenca: Si los primeros que celebraron la apertura del museo y la peatonalización del entorno eran los propios comerciantes de la zona que en el lapso de unas décadas se han visto desbordados y expulsados, igual que los residentes, porque no pueden afrontar… Al mismo tiempo tiene lugar la liberalización de la renta, de la ley de la renta antigua y también se han visto expulsados los antiguos comercios, pastelerías, tiendas de discos… lo que daba una diferencia a esa zona de ciudad.
Ahora mismo hay una demanda de los comerciantes de hostelería respecto a las reclamaciones de los residentes, que están protestando por los ruidos, por la limitación del uso del espacio público… Lo reclamaban directamente es que se deje de considerarse el centro una zona residencial y sea una zona de explotación turística.
Todavía en la prensa local no aparecen observaciones acerca de los filos negativos o críticos para observar este fenómeno. Se sigue celebrando la llegada del transatlántico más grande o de la llegada no sé cuántos mil visitantes durante un día. En Venecia ya se ha prohibido que entren los grandes cruceros a los canales principales.
Roberta da Soller: Creo que en Venecia la paradoja es que si entras a bordo de uno de los grandes cruceros que llegan a la ciudad, normalmente la gente no baja del crucero porque tienen todo dentro. Tienes el casino, el sitio donde puedes comprar cosas, tienes de todo, así que es totalmente inútil para el entorno económico de Venecia.