Felix Gonzalez-Torres

Dulce venganza

Edificio Sabatini, Planta 1
Felix Gonzalez-Torres. “Untitled” (Revenge), 1991. Caramelos azules en envoltorios transparente, suministro interminable.

Felix Gonzalez-Torres. “Untitled” (Revenge), 1991

Caramelos azules en envoltorios transparente, suministro interminable. Las dimensiones totales varían con la instalación. Peso ideal: 325 lb.

Dulce venganza es la primera presentación a gran escala en Madrid de la obra de Felix Gonzalez-Torres (1957-1996), artista estadounidense de origen cubano. La dimensión emocional y política de su práctica, profundamente actual, continúa interpelándonos hoy.

Madrid fue un lugar emocionalmente complejo para Gonzalez-Torres, una experiencia que exploró en sus primeras obras y al que hizo referencia a lo largo de su corta carrera. En 1971 fue enviado a España como parte de un programa destinado a trasladar a niños fuera de Cuba. Permaneció aquí un corto periodo de tiempo antes de trasladarse a Puerto Rico y, más tarde, a Nueva York, donde viviría la mayor parte de su vida adulta. No regresó a Madrid hasta 1991, con motivo de una exposición colectiva. En esa ocasión presentó por primera vez “Untitled” (Revenge), una escultura de caramelos azul cristalino. Al recordar ese primer regreso, escribió: «He vuelto a Madrid después de casi veinte años: dulce venganza».

La exposición utiliza la idea de «dulce venganza» como herramienta metodológica para aproximarse a su obra. A través de ella se propone comprender su potente uso de la diferencia, la contradicción y la paradoja en los distintos conjuntos de trabajos que la conforman. La refinada belleza de su vocabulario estético se ve a menudo matizada o intensificada por los elementos que aparecen entre paréntesis en los títulos de sus obras, evocando referencias a temas tan diversos como el romance, la guerra o la enfermedad, así como a narrativas sociales y políticas complejas, que no siempre se manifiestan de forma explícita visualmente. De igual modo, los protocolos que rigen sus pilas de papel y sus montones de caramelos, concebidos para reponerse indefinidamente a medida que el público se los lleve, así como la instalación de sus cortinas, vallas publicitarias y guirnaldas de luces (ejemplos de todas ellas incluidos en la exposición) combinan estructura y flexibilidad. Su obra deja espacio a la contingencia, la transformación y la reinterpretación. El marco central de Dulce venganza consiste en mostrar cómo la obra de Gonzalez-Torres sostiene simultáneamente múltiples condiciones, a menudo aparentemente opuestas. La tensión entre estos términos no es circunstancial, sino constitutiva de la obra, y es lo que activa su capacidad de generar reflexión crítica.

Como artista queer que trabajó durante los años más duros de la crisis del sida, y en un contexto político estadounidense marcado por la derecha conservadora, Gonzalez-Torres desarrolló un lenguaje visual deliberadamente inestable, participativo y profundamente personal. En su obra elegíaca, fue clave la muerte de su pareja a causa del sida en 1991. En ella, el artista articula el duelo y la celebración del amor de manera inseparable. Consciente de la inminencia de su propia muerte por esa misma enfermedad, Gonzalez-Torres anticipó el futuro de su obra y dejó un influyente legado en el que las formas estéticas se convierten en vehículos de resonancia emocional y urgencia política.

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Artistas

Felix Gonzalez-Torres

Comisariado

Alejandro Cesarco y Nancy Spector

Organiza

Museo Reina Sofía