
Table Piece CCXXXII. The Dance (Pieza de mesa CCXXXII. La danza)
- Fecha
1975
- Técnica
- Forja, soldadura y barniz
- Materia
Acero
- Dimensiones
- 67,3 x 185,5 x 79 cm
- Año de ingreso
- 2000
- Número de registro
- DE01367
Asistente de Henry Moore entre 1951 y 1953, el escultor británico Anthony Caro se propuso un acercamiento efectivo a la abstracción a raíz de varios hechos: su encuentro con el crítico estadounidense Clement Greenberg en 1959, el conocimiento de la pintura realizada directamente sobre el suelo de Kenneth Noland, y sobre todo el acercamiento a la escultura monumental en acero de David Smith, que fue clave para el desarrollo de su obra madura entre 1966 y 1978. En este período realiza Table Piece CCXXXII. The Dance (Pieza de mesa CCXXXII. La danza), perteneciente a la serie Table Sculptures, formada por unas 400 obras que plantean un desafío al plano. Las diversas piezas que la componen están pensadas para ser dispuestas como desbordamiento del plano horizontal, con partes que, en muchas ocasiones, lo rebasan hacia su parte inferior a la manera de los bodegones en la pintura. Explotan las tensiones de partes muy diversas, como planchas de acero curvadas o recortadas, alambres y varillas que, unidas mediante soldadura, permiten en su conjunto una variedad de puntos de vista, a la vez que mantienen una armonía general y, en ocasiones, un carácter pictoricista. La referencia a la danza se identifica con los planos curvos que rememoran las formas naturales del cuerpo humano y su movimiento.
Carmen Fernández Aparicio
Anthony Caro es uno de los grandes artistas de la escultura del siglo xx. Se decidió por la abstracción plena a partir de su encuentro en 1959 con el crítico Clement Greenberg y de su viaje a Nueva York, donde entró en contacto con el escultor David Smith y con pintores como Kenneth Noland y Helen Frankenthaler, que, desde el antiilusionismo y la plena abstracción Color-Field (de campo de color), estaban trabajando en la autonomía de la pintura. Su escultura en acero pintado, que presentó en 1963 en la Whitechapel Gallery de Londres, basada en la improvisación, similar a la de los citados pintores, daba como resultado una escultura plenamente abstracta.
Desde la segunda mitad de los sesenta, la serie Table Piece sigue una nueva intuición que propone el desbordamiento de la escultura sobre su base, donde lleva a cabo un proceso complejo de anulación del pedestal por medio de formas que desbordan sus propios límites en todas direcciones. Table Piece CCXXXII. The Dance crece de manera similar a un arabesco muy libre que su título incita a relacionar con una notación del movimiento de un cuerpo que baila en el espacio.
Carmen Fernández Aparicio