Sala 202.02

Nueva York. Rascacielos y modernidad

Nueva York se construyó como la gran utopía urbana para demostrar al mundo cómo podía ser imaginada y vivida la vida moderna. Centro de referencia industrial y económica, se transforma en una ciudad mestiza, una ciudad-mundo que necesita desarrollar su urbanismo, arquitectura y transportes para dar cabida a una creciente población que surge al calor de la migración masiva, germen de la diversidad que singularizará a la urbe. Con todo ello, y ante las limitaciones geográficas de la isla de Manhattan, Nueva York optó por crecer a lo alto: nace así una tipología arquitectónica, el rascacielos, cuya altura era directamente proporcional al desafío técnico que planteaba.  

Esta arquitectura vertical triunfó en la cultura popular: a través del cine, la fotografía y la literatura llega a convertirse en la imagen vernácula de lo estadounidense. Fotógrafos y cineastas documentaron exhaustivamente la nueva ciudad, emulando con los encuadres audaces de sus cámaras la modernidad de la arquitectura y la transformación de un territorio a la vez moderno y legendario. La arquitectura y los espacios urbanos fueron, así, objeto de un proceso de investigación fotográfica que facilitó el paso desde el movimiento pictorialista, más apegado a la pintura y sus escenificaciones, hacia un estilo más directo, carente de manipulación, que pretende abordar la realidad en toda su amplitud, sin desdeñar lo cotidiano ni la abstracción.  

Para quienes llegan de diversos países de América Latina, el viaje iniciático ya no tiene a Europa como destino, sino a ese crisol de las dos orillas en que se convierte la ciudad de Nueva York. Son precisamente extranjeros los agentes que actúan como puente con el viejo mundo y llevan a diversos lugares del planeta el mensaje que emite la urbe moderna, con su vertiginoso universo constructivo y mecanicista de velocidad y publicidad.  

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