Sala 201.04

José Ortiz Echagüe

A comienzos del siglo XX, el pensamiento de la generación del 98 tuvo su reflejo en las manifestaciones artísticas en España. La preocupación por la identidad nacional, las tradiciones y la memoria colectiva fue compartida por artistas como el fotógrafo José Ortiz Echagüe y el escultor Julio Antonio, que recorrieron distintas localidades españolas para retratar a personajes populares y recoger escenas tradicionales.

José Ortiz Echagüe comenzó a fotografiar la vida popular en 1903 y, de manera más sistemática, a partir de 1916. Pese a utilizar en sus positivados la técnica del carbón Fresson, asociada al pictorialismo, su propósito siempre fue documental. Su voluntad fue dejar un legado a las generaciones futuras con los «aspectos que nuestra dinámica de vida presente ha condenado a una segura y próxima extinción». La primera compilación de retratos se publicó en Berlín bajo el título de Spanische Köpfe (Cabezas españolas, 1929); al año siguiente se publicó en Madrid una nueva edición titulada Tipos y trajes de España.

Julio Antonio, por su parte, realizó entre 1908 y 1914 la serie escultórica Bustos de la raza, en la que retrataba a las clases populares como ejemplos de la historia verdadera, con un enfoque clasicista y desde el mismo espíritu regeneracionista que asumía el atraso intelectual de España. Su obra se considera pionera en la renovación de la escultura española y fue muy valorada por escritores como Ramón Gómez de la Serna, Ramón Pérez de Ayala, Juan Ramón Jiménez o Ramón María del Valle-Inclán, y por críticos como Juan de la Encina, que escribió sobre su obra en la revista España, fundada por José Ortega y Gasset.

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