
Celebrada el 10 may 2019
Perceptual Geography [Geografía de la percepción] es un proyecto del artista y músico holandés Thomas Ankersmit basado en las investigaciones de la compositora norteamericana Maryanne Amacher (Kane, Pensilvania, EE. UU., 1938- Rhinebeck, Nueva York, EE. UU., 2009) que busca dotar de tridimensionalidad a los fenómenos sonoros a través de su distribución en el espacio. Su título, tomado de un conocido artículo publicado por Amacher en 1979, alude a la dimensión física y espacial que la compositora evocaba en sus conciertos concebidos como paisajes, geografías en las que los distintos sonidos se desplegaban por la arquitectura como si de personajes de una narrativa se tratase, encontrándose, cruzándose y solapándose.
Ankersmit y Amacher se conocieron en la escuela de arte Bard College, al norte de la ciudad Nueva York en el año 2000, y a partir de entonces coincidieron varias veces en Berlín. En palabras del primero, Amacher “esculpía la música” en el espacio de sus conciertos, lo que la convertía en un referente fundamental de la arquitectura aural, ámbito centrado en cómo la percepción espacial se conforma mediante la escucha y no tanto en diseñar arquitecturas con una determinada función acústica. La fórmula del “concierto-instalación”, como la define Ankersmit, permitió a Amacher explorar de manera exhaustiva no tanto los sonidos en sí, que eran en su mayoría sencillos y rudimentarios, sino las formas de experiencia sonora en distintos lugares y condiciones. Los sonidos de sus espectáculos podían provenir de detrás de una puerta cerrada o de la habitación contigua, haciendo de las arquitecturas una extensión de los altavoces.
Estas investigaciones orientadas a profundizar en modos de escucha activa se sitúan en la línea de otros artistas afines, como el compositor alemán Karlheinz Stockhausen, su profesor en la Universidad de Pensilvania, o el estadounidense John Cage, con quien colaboró siendo muy joven y cuya pieza “silenciosa” 4'33" (1952) —que había supuesto para muchos autores un callejón conceptual sin salida, como describe Ankersmit, pues en ella el músico no emitía nota alguna— resultó muy estimulante para Amacher, dado que ponía el acento en el papel del oyente. Precisamente, su interés por dotar de mayor protagonismo al auditorio le llevó a explorar lo que denominaba “tonos auditivos”, inspirados por el fenómeno acústico de las “emisiones otoacústicas”: sonidos que produce el oído interno ante ciertos estímulos. De esta forma, los paisajes sonoros que Amacher concebía con cuidado y meticulosidad a través de una disposición específica de los sonidos en el espacio eran intervenidos también por los oyentes que producían sus propias emisiones en respuesta a lo que escuchaban, a modo de “contrapunto” como definía la compositora.
A lo largo de su trayectoria, Amacher desarrolló un riguroso y concienzudo corpus de trabajo en el cruce entre ciencia, música y arte, que le llevó a marcos tan dispares como el Instituto de Tecnología (M.I.T.) de Massachusetts, el instituto austriaco de arte, ciencia y nuevos medios Ars Electronica y el célebre festival neoyorkino Woodstock. Ankersmit, por su parte, retoma este legado desde su propio interés en los fenómenos acústicos y psicoacústicos, como las vibraciones o las mencionadas emisiones otoacústicas, con el objetivo de profundizar en las posibilidades de la escucha.
Con el apoyo técnico de
Laboratorio de Informática y Electrónica Musical-LIEM, Centro de Tecnología del Espectáculo-CTE, Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música-INAEM
Comisariado
José Luis Espejo
Enlaces relacionados
Maryanne Amacher, “Psychoacoustic Phenomena in Musical Composition: Some Features of a Perceptual Geography” (1979), en John Zor
Maryanne Amacher en su intervención en Ars Electronica, Linz, Austria, 1989. Publicado por Additional Tones.
Barry Blesser y Linda-Ruth Salter, Questions and Answers about: Spaces Speak, Are You Listening? Experiencing Aural Architecture
Organiza
Museo Reina Sofía
Advertencia
El uso de emisiones otacústicas no es dañino para la salud, sin embargo, no se recomienda la entrada a menores de 13 años
Participantes
Thomas Ankersmit (Leiden, Países Bajos, 1979) es músico y artista sonoro con residencia entre Berlín y Ámsterdam. Su trabajo, de un intrincado detallismo, provoca una intensa experiencia física y espacial gracias al uso de emisiones otacústicas e infrasonidos. Trabaja habitualmente con el sintetizador Serge, desarrollado por Serge Tcherepnin, quien diseño instrumentos para Maryanne Amacher. Colabora habitualmente con otros músicos como los estadounidenses Phill Niblock y Kevin Drumm, o el italiano Valerio Tricoli.
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Sábado 1 de agosto, 2026
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A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

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Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.

Seis piscinas. Un salto al cine experimental
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Por primera vez, el cine de verano incluye un programa de cine experimental, en el que predomina la experiencia y la sensación de los cuerpos bajo el agua de la piscina. Esta sesión se desliza desde las fastuosas arquitecturas acuáticas de Barbara Hammer y Barbara Klutinis hasta las fantasías, los roces y los cuerpos húmedos y sexualizados de Jakobois. Seis piscinas completamente diferentes. Piscinas privadas, públicas, transparentes o insondables, interiores o exteriores, pero todas concebidas para el ocio, la competición y el deseo. Un recorrido que pasa de la monumentalidad de la arquitectura a la intimidad de los cuerpos mojados.
Pools, de Barbara Hammer y Barbara Klutinis, convierte las piscinas diseñadas por la arquitecta pionera Julia Morgan para el castillo del magnate William Randolph Hearst —quien inspirara Ciudadano Kane— en un espacio de juego, exploración corporal y apropiación queer, una excusa para zambullirse en un escenario reservado al privilegio. En An Algorithm, Bette Gordon fragmenta una serie de saltos de cabeza y transforma el gesto deportivo en una partitura visual de repeticiones, variaciones y ritmos. Por su parte, Water Work, de Tony Hill, seduce con la perspectiva, los reflejos y la profundidad; la piscina como ilusión óptica, como superficie inestable que distorsiona y multiplica la mirada. Cheap Imitation “They Walk and I Walk”, de Rickard Eklund, sumerge la cámara para capturar una coreografía de cuerpos sincronizados, una danza suspendida bajo el agua. Cuerpos desnudos que se esquivan, se retuercen y se abrazan en un espacio donde parece no haber gravedad se reúnen en All Under, de Gunilla Leander. Finalmente, Passage du désir, de Jakobois, cierra el programa con un montaje donde el agua deja de ser un entorno para pasar a convertirse en territorio del deseo.

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