Sur moderno
Una conversación sobre Carlos Cruz-Diez y la gráfica en América Latina

Celebrada el 09 jun 2021
Con motivo del cierre de la muestra documental El peso de la forma. El diseño gráfico de Carlos Cruz-Diez, el Museo Reina Sofía organiza Sur moderno, una conversación que a partir de la producción gráfica y editorial de Carlos Cruz-Diez aborda diferentes cuestiones relacionadas con el contexto gráfico venezolano, su comparación con lo sucedido en otros países de América Latina, así como la evolución posterior del diseño gráfico en la región.
La generación de diseñadores coetáneos a Cruz-Diez desempeñó un papel fundamental en la consolidación y profesionalización de la industria gráfica en América Latina, contribuyendo a que pasara de ser una empresa de técnicos y tipógrafos a otra donde el diseño añadía la sensibilidad cromática y formal del artista plástico al oficio. Los artistas asimilaron las nuevas ideas que se estaban gestando en Europa en torno al diseño —a través del contacto con artistas migrantes europeos como Mauricio Amster, Gerd Leufert, Nedo Mion, Miguel Prieto o Attilio Rossi— pero, al mismo tiempo, supieron construir un lenguaje propio, incorporando rasgos procedentes de sus propias culturas y del arte latinoamericano.
La estela de Cruz-Diez se extendió en las décadas de 1970 y 1980 otros artistas que conjugaron las influencias de la primera generación de diseñadores con los nuevos movimientos artísticos que se estaban gestando no solo en los países del sur, sino también en Europa y, sobre todo, en América del Norte. A su vez, tuvieron que hacer frente a multitud de retos, como el que supuso, tanto a nivel técnico como de lenguaje artístico, la aparición del diseño digital en la década de 1990.
La actividad se inicia con un recorrido virtual por la muestra documental, continúa con las intervenciones de David Carballal, diseñador, y Horacio Fernández, historiador, y finaliza con una conversación entre ambos ponentes y Ariel Jiménez, comisario de la exposición.
Organiza
Museo Reina Sofía
Colabora
Participantes
David Carballal es diseñador gráfico y comisario de exposiciones. Ha diseñado programas de comunicación y diversas publicaciones para instituciones como la Facultad de Bellas Artes de la Universidade de Vigo, la Fundación Luis Seoane, la Fundación Barrié, el Museo Centro Gaiás-Cidade da Cultura de Santiago, el Museo Marco de Vigo, la Real Academia Galega, o la Universidad Complutense de Madrid. Desde 2004 a 2010 estuvo al cuidado del diseño de cuatro colecciones en Ediciones del Viento. En 2018 comisarió la exposición Cómo se imprime un libro: Grafistas e impresores en Buenos Aires: 1936-1950 en el Instituto Cervantes de Madrid, y, recientemente, Moscoso Cosmos: El universo visual de Víctor Moscoso en la Fundación Luis Seoane de A Coruña.
Horacio Fernández es historiador de la fotografía y comisario de exposiciones, entre las que destacan Fotografía Pública. Photography in Print 1919-1939 (Museo Reina Sofía, 1999), fotos & libros. España 1905-1977 (Museo Reina Sofía, 2014) y Miserachs Barcelona (MACBA, 2015), exposiciones en las cuales el fotolibro es un elemento central. Entre 2004 y 2006 fue el comisario general del Festival internacional de fotografía y artes visuales PhotoEspaña.
Ariel Jiménez es historiador, museógrafo y comisario de numerosas exposiciones de arte moderno y contemporáneo en centros de Venezuela, América Latina y Estados Unidos. Ha trabajado para numerosas instituciones públicas y privadas venezolanas, como el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (1984-1986), la Fundación Eugenio Mendoza de Caracas (1989-1997), la Colección Patricia Phelps de Cisneros (1997-2011) o el Museo de Arte Moderno Jesús Soto (2004-2006). Actualmente es curador independiente. Entre sus publicaciones se encuentran monografías de artistas como Carlos Cruz-Diez, Alfredo Boulton, Jesús Soto, Alejandro Otero, Ferreira Gullar o Waltercio Caldas.
Más actividades
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Mike Nichols. El graduado
Viernes 31 de julio, 2026
Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) es un joven graduado perteneciente a una familia burguesa de California. Tras retornar a casa, conoce a la señora Robinson (Anne Bancroft), quien lo seducirá en continuos encuentros y le enseñará aquello que no está en los libros. La hija de la señora Robinson, Elaine (Katharine Ross), entrará en su vida para cambiar por completo sus sentimientos.
El excelente papel de Anne Bancroft nos muestra esa necesidad de sentirse viva en un mundo caduco, y las armas que el sexo posee frente al amor romántico. Ese aprendizaje es el que transita el joven Ben, y son los momentos en los que habita la piscina los que provocan su paso del aturdimiento a la lucidez. Pasa de ser un bufón con escafandra, perdido en el fondo de la pileta, a dejarse mecer por las aguas del placer o a ver el manto de la piscina manchado de hojarasca por la llegada del amor. La piscina es el lugar que permite el cambio de estado: el despertar a las fuerzas de la vida.

Sol Iglesias. Los nadadores
Sábado 1 de agosto, 2026
El fin del mundo, provocado por la crisis climática, ha llegado y un grupo de amigos deambula de piscina en piscina en medio del verano eterno de Buenos Aires. De pileta en pileta, atraviesan la ciudad en una deriva placentera y ociosa. En ese tránsito, encuentran a distintos supervivientes que buscan desesperadamente el agua hasta su propio final.
A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

Jack Hazan. A Bigger Splash
Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.

Seis piscinas. Un salto al cine experimental
Sábado 8 de agosto, 2026
Por primera vez, el cine de verano incluye un programa de cine experimental, en el que predomina la experiencia y la sensación de los cuerpos bajo el agua de la piscina. Esta sesión se desliza desde las fastuosas arquitecturas acuáticas de Barbara Hammer y Barbara Klutinis hasta las fantasías, los roces y los cuerpos húmedos y sexualizados de Jakobois. Seis piscinas completamente diferentes. Piscinas privadas, públicas, transparentes o insondables, interiores o exteriores, pero todas concebidas para el ocio, la competición y el deseo. Un recorrido que pasa de la monumentalidad de la arquitectura a la intimidad de los cuerpos mojados.
Pools, de Barbara Hammer y Barbara Klutinis, convierte las piscinas diseñadas por la arquitecta pionera Julia Morgan para el castillo del magnate William Randolph Hearst —quien inspirara Ciudadano Kane— en un espacio de juego, exploración corporal y apropiación queer, una excusa para zambullirse en un escenario reservado al privilegio. En An Algorithm, Bette Gordon fragmenta una serie de saltos de cabeza y transforma el gesto deportivo en una partitura visual de repeticiones, variaciones y ritmos. Por su parte, Water Work, de Tony Hill, seduce con la perspectiva, los reflejos y la profundidad; la piscina como ilusión óptica, como superficie inestable que distorsiona y multiplica la mirada. Cheap Imitation “They Walk and I Walk”, de Rickard Eklund, sumerge la cámara para capturar una coreografía de cuerpos sincronizados, una danza suspendida bajo el agua. Cuerpos desnudos que se esquivan, se retuercen y se abrazan en un espacio donde parece no haber gravedad se reúnen en All Under, de Gunilla Leander. Finalmente, Passage du désir, de Jakobois, cierra el programa con un montaje donde el agua deja de ser un entorno para pasar a convertirse en territorio del deseo.

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.


