Musas insumisas
Recorrido por la exposición a cargo de Babette Mangolte, Nataša Petrešin-Bachelez y Giovanna Zapperi
![Delphine Seyrig y la actriz Viva Lors, durante el rodaje de Sois belle et tais-toi [Se hermosa y cállate]. Fotografía, 1975. Cortesía de Archivo Seyrig](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/large_landscape/public/Actividades/musas-g.gif.webp)
Celebrada el 24 sep 2019
La exposición Musas insumisas. Delphine Seyrig y los colectivos de vídeo feminista en Francia en los 70 y 80, (Museo Reina Sofía, 25 de septiembre, 2019 – 23 de marzo, 2020) explora los cruces entre el cine, el vídeo y el feminismo en Francia durante esas décadas de agitación política, asociando vídeos, obras de arte, fotografías, documentos de archivo y películas en secciones que expresan una multiplicidad de inquietudes cívicas. La fotógrafa y cineasta experimental Babette Mangolte, junto con las comisarias de la exposición Nataša Petrešin-Bachelez y Giovanna Zapperi incidirán, en esta visita comentada a la muestra previa a su inauguración, en la compleja red de alianzas entre escritoras, artistas y cineastas, de la que formaron parte Seyrig y otras activistas, como su amiga y también actriz Jane Fonda, la cineasta Babette Mangolte, la poeta y pintora Etel Adnan o la escritora Kate Millet, entre otras.
Delphine Seyrig (1932-1990) es conocida como actriz por los papeles que desempeñó en el cine de autor francés, sobre todo en la película El año pasado en Marienbad (1961), de Alan Resnais, en la que interpretaba a un personaje símbolo de una feminidad idealizada. Pero "actuar" no era simplemente una profesión para Seyrig: en los años setenta, se convirtió para ella en una forma de activismo feminista. Al mismo tiempo, su colaboración con cineastas como Chantal Akerman, Marguerite Duras o Ulrike Ottinger le permitió estudiar una amplia variedad de roles femeninos y desentrañar su propia imagen de diva. Alrededor de 1975, junto con la videoartista Carole Roussopoulos y la traductora Ioana Wieder, produjo una serie de audiovisuales bajo el nombre colectivo "Les Insoumuses" (Musas insumusas), en los que el vídeo era utilizado como herramienta emancipadora y agente del activismo político. En 1982, las tres mujeres crearon el Centro audiovisual Simone de Beauvoir en París, integrado por un archivo audiovisual sin precedentes sobre las luchas de la época como por el aborto legal, contra la tortura y la guerra de Vietnam, por los derechos de las trabajadoras sexuales y los presos políticos, por el movimiento antipsiquiátrico.
En colaboración con
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
Babette Mangolte, fotógrafa y cineasta exprimental francesa, tras formarse en el programa de estudios de la École Nationale de Photographie et de Cinématographie se trasladó a Nueva York, donde vive y trabaja desde 1970. Documentó fotográficamente performances de artistas y bailarines de la escena artística del downtown neoyorquino, como Marina Abramović, Trisha Brown y Philip Glass. Trabajó con Chantal Akerman e Yvonne Rainer como directora de fotografía hasta que en 1975 empezó a producir sus propias películas.
Nataša Petrešin-Bachelez, comisaria independiente, editora y escritora. Comisaria de Contour Biennale 9 (Bélgica, 2019) y comisaria asociada en Kadist, París. Cofundadora, junto con Elisabeth Lebovici y Patricia Falguières, del seminario Something You Should Know, en la EHESS (Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París), ha sido editora de L’Internationale Online y la revista Manifesta y co-directora de Les Laboratoires d’Aubervilliers.
Giovanna Zapperi, historiadora del arte, es profesora de Historia del Arte Contemporáneo en la Universidad de Tours. Trabaja sobre la intersección entre historia del arte, estudios visuales y feminismo. Ha publicado L’artiste est une femme. La modernité de Marcel Duchamp (2012), Lo schermo del potere. Femminismo e regime della visibilità (2012) con Alessandra Gribaldo, y Carla Lonzi. Un’arte della vita (2017, edición francesa en 2018).
Más actividades
![Mike Nichols, The Graduate [El graduado], 1967, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-9_0.jpg.webp)
Mike Nichols. El graduado
Viernes 31 de julio, 2026
Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) es un joven graduado perteneciente a una familia burguesa de California. Tras retornar a casa, conoce a la señora Robinson (Anne Bancroft), quien lo seducirá en continuos encuentros y le enseñará aquello que no está en los libros. La hija de la señora Robinson, Elaine (Katharine Ross), entrará en su vida para cambiar por completo sus sentimientos.
El excelente papel de Anne Bancroft nos muestra esa necesidad de sentirse viva en un mundo caduco, y las armas que el sexo posee frente al amor romántico. Ese aprendizaje es el que transita el joven Ben, y son los momentos en los que habita la piscina los que provocan su paso del aturdimiento a la lucidez. Pasa de ser un bufón con escafandra, perdido en el fondo de la pileta, a dejarse mecer por las aguas del placer o a ver el manto de la piscina manchado de hojarasca por la llegada del amor. La piscina es el lugar que permite el cambio de estado: el despertar a las fuerzas de la vida.

Sol Iglesias. Los nadadores
Sábado 1 de agosto, 2026
El fin del mundo, provocado por la crisis climática, ha llegado y un grupo de amigos deambula de piscina en piscina en medio del verano eterno de Buenos Aires. De pileta en pileta, atraviesan la ciudad en una deriva placentera y ociosa. En ese tránsito, encuentran a distintos supervivientes que buscan desesperadamente el agua hasta su propio final.
A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

Jack Hazan. A Bigger Splash
Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.

Seis piscinas. Un salto al cine experimental
Sábado 8 de agosto, 2026
Por primera vez, el cine de verano incluye un programa de cine experimental, en el que predomina la experiencia y la sensación de los cuerpos bajo el agua de la piscina. Esta sesión se desliza desde las fastuosas arquitecturas acuáticas de Barbara Hammer y Barbara Klutinis hasta las fantasías, los roces y los cuerpos húmedos y sexualizados de Jakobois. Seis piscinas completamente diferentes. Piscinas privadas, públicas, transparentes o insondables, interiores o exteriores, pero todas concebidas para el ocio, la competición y el deseo. Un recorrido que pasa de la monumentalidad de la arquitectura a la intimidad de los cuerpos mojados.
Pools, de Barbara Hammer y Barbara Klutinis, convierte las piscinas diseñadas por la arquitecta pionera Julia Morgan para el castillo del magnate William Randolph Hearst —quien inspirara Ciudadano Kane— en un espacio de juego, exploración corporal y apropiación queer, una excusa para zambullirse en un escenario reservado al privilegio. En An Algorithm, Bette Gordon fragmenta una serie de saltos de cabeza y transforma el gesto deportivo en una partitura visual de repeticiones, variaciones y ritmos. Por su parte, Water Work, de Tony Hill, seduce con la perspectiva, los reflejos y la profundidad; la piscina como ilusión óptica, como superficie inestable que distorsiona y multiplica la mirada. Cheap Imitation “They Walk and I Walk”, de Rickard Eklund, sumerge la cámara para capturar una coreografía de cuerpos sincronizados, una danza suspendida bajo el agua. Cuerpos desnudos que se esquivan, se retuercen y se abrazan en un espacio donde parece no haber gravedad se reúnen en All Under, de Gunilla Leander. Finalmente, Passage du désir, de Jakobois, cierra el programa con un montaje donde el agua deja de ser un entorno para pasar a convertirse en territorio del deseo.

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.
