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Nicolas de Stäel. Retrospectiva

7 octubre - 2 diciembre, 1991
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Edificio Sabatini, Planta 4

La obra Nicolas de Staël (San Petersburgo, Rusia, 1913/1914- Antibes, Francia, 1955) ejemplifica otra vía posible para el arte de posguerra: la del placer de la pintura. 

La práctica de la pintura en Francia tras la Segunda Guerra Mundial no sólo está comprometida con la reivindicación de su función como soporte de denuncia de la experiencia del horror y la barbarie humana, como prueban los trabajos de Alfred Otto Wols, Jean Fautrier y Jean Dubuffet, cuyos trabajos significan una reacción destructiva frente a la tradición artística y cultural europea. El propio artista supera la brecha de la guerra buscando su genealogía en figuras de la vanguardia como César Domela, Hans Arp, Henri Laurens y sobre todo, Georges Braque y su compatriota André Lanskoy. Sin que su pintura pueda calificarse de abstracta, el trabajo de de Staël discurre entre la experiencia y la exploración de la realidad para alcanzar la esencia sensible de las formas a través del análisis; al hacer de este modo logra formular una nueva figuración. En un lapso de diez años, la trayectoria de Nicolas de Staël traza un arco que arranca con la admiración hacia los protagonistas de la historia de la pintura europea (Tiziano Vecellio, El Greco, Jacopo Bellini, Andrea Mantegna, Jan Vermeer, Frans Hals, Rembrandt, Eugène Delacroix) y concluye con un insistente cuestionamiento de los fundamentos de la pintura moderna, en las personas de Paul Cézanne y Vincent Van Gogh.

El empleo de la espátula como instrumento pictórico constituye uno de los factores que intervienen en la configuración de la marca personal de de Staël. Con ella aplasta la materia espesa y convierte el lienzo en exclusivo lugar de trabajo. Aun así, y como pone de relieve esta exposición retrospectiva, en el conjunto de su obra se advierten dos tiempos: el primero, iniciado hacia 1944, que se caracteriza por el uso de una paleta oscura con la que logra una amplia gama de grises y por las duras estructuras arquitectónicas con las que indaga la sugerencia del espacio. A partir de 1947, las gamas cromáticas utilizadas son paulatinamente más claras (domina el azul), ganan protagonismo los trazos de color, gruesos e independientes, y el concepto de armonía rige sus composiciones. También, a partir de 1950 abandona los títulos genéricos como Composición e introduce apelaciones a la realidad vivida: La ville blanche (1951), Le parc de Sceaux (1953), La route d´Uzès (1953), La cathedrale (1955).

En su pintura el tema siempre está presente y la referencia figurativa nunca se diluye, de manera que no deriva en una abstracción absoluta. En su trabajo se advierten unos asuntos dominantes sin organizarse específicamente en series,: paisajes, figuras (1953) y el propio taller, éste los desarrolla una vez instalado en Antibes, en 1954. La pintura de de Staël ilustra una nueva manera de pensar el color, apreciable en obras como Parc des Princes (1952;) o Agrigente (1953), para traducir en la superficie del lienzo la experiencia de fulguración que él experimenta ante la naturaleza. 

Datos de la exposición

Organización: 
Fondation Maeght, Saint Paul de Vence, Francia, en colaboración con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Comisariado: 
Jean-Louis Prat (Fondation Maeght)
Itinerario: 

Fondation Maeght, Saint-Paul de Vence, Francia (2 julio - 22 septiembre, 1991)

Artistas:
Nicolas de Staël

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