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Calder. La gravedad y la gracia

27 noviembre, 2003 - 16 febrero, 2004 /
Edificio Sabatini, Planta 1

Calder: La gravedad y la gracia, supone la primera exposición retrospectiva que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía dedica a Alexander Calder (Lawnton, Pensilvania, EE.UU., 1898 – Nueva York, EE.UU., 1976). Pintor, grabador, pero sobre todo escultor, Calder tiene como interés prioritario el potencial cinético del arte y experimenta con materiales variados para sus obras. El artista captura el movimiento en una serie de estructuras que ofrecen alternativas radicales a los lenguajes de la abstracción y los conceptos existentes sobre escultura, y que causan un profundo impacto en la Historia del Arte del siglo XX.

Calder recibe formación académica en ingeniería mecánica, e ingresa en 1923 en la Art Students League de Nueva York. En 1924 trabaja como ilustrador en el National Police Gazette, que le encarga las ilustraciones de un espectáculo de circo. Este hecho despierta en él una fascinación por el tema circense que da como resultado el Cirque Calder, una performance con figuras creadas con alambre que estrena en París en 1926. Allí fija su residencia y contacta con los miembros de la vanguardia parisina.

Su estética se ve alterada tras visitar el estudio de Piet Mondrian en 1930. Calder,  abrumado por la intensidad de sus composiciones geométricas, las imagina en movimiento y deja de hacer esculturas figurativas de alambre para adoptar un lenguaje escultórico enteramente abstracto.

En 1931 forma parte del grupo Abstraction-Création y construye esculturas compuestas de partes móviles independientes, que se activan mediante un motor eléctrico o una manivela manual y que Marcel Duchamp bautiza como mobiles (móviles). En 1932 crea obras colgantes activadas por el aire y pronto comienza a utilizar materiales industriales, con equivalentes escultóricos de las figuras biomorfas flotantes de los cuadros de Joan Miró -con quien colabora y expone en varias ocasiones-, y de los relieves de Jean Arp, quien acuña el término stabile (estable) para las piezas inmóviles.

La exposición recorre la visión de Calder a través de una selección de esculturas creadas a lo largo de cinco décadas. El deseo de generar un tipo de arte que evoque la vida provoca en el artista una preocupación constante por la fuerza de la gravedad, la circulación del aire y la intervención del azar.

Los móviles y stabiles, así como sus posteriores constelaciones, torres y gongs, ofrecen un recorrido desde los primeros móviles de los años treinta hasta las maquetas de sus grandes esculturas públicas más recientes.

Datos de la exposición

Organización: 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Museo Guggenheim Bilbao
Comisariado: 
Carmen Giménez y Alexander Calder Rowan
Itinerancia: 

Museo Guggenheim Bilbao (18 marzo - 7 octubre, 2003)

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