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Alberto 1895-1962

26 junio - 17 septiembre, 2001
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Edificio Sabatini, Planta 3

Alberto Sánchez (Toledo, 1895 – Moscú, 1962) –conocido como Alberto– es uno de los artistas clave de la vanguardia española. Inicia la Escuela de Vallecas junto a Benjamín Palencia pero tras la Guerra Civil se traslada, primero a Valencia y más tarde a la Unión Soviética. A pesar de desarrollar gran parte de su obra en el exilio –del que nunca regresa– la figura de Alberto está fuertemente unida a la plástica española.

Esta amplia exposición retrospectiva reúne unas doscientas obras, entre esculturas, dibujos, pinturas, bocetos y un destacable material documental. Así, se suman a las obras: fotografías, catálogos de exposiciones, poemas dedicados a su obra por amigos como Rafael Alberti, César María Arconada, Pablo Neruda, Luis Felipe Vivanco y Juan Rejano; además de objetos personales del escultor.

Con motivo de esta muestra se reconstruye una de las esculturas más emblemáticas del artista: El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella (1937), realizada para el Pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que posee la maqueta de esta escultura desaparecida, encarga una reproducción a tamaño real para ubicarla frente a la fachada principal del Museo. Se presenta también una de las adquisiciones recientes, un dibujo de 1924 publicado en la revista lucense Ronsel y hasta el momento en paradero desconocido. Un caso similar es la incorporación a la Colección del telón creado para La romería de los cornudos (1933), que constituye una de las obras de referencia vallecana.

El artista se dedica por primera vez a la pintura tras instalarse en Rusia. De esta época se exponen autorretratos vinculados a un plan acordado con su amigo, el arquitecto Luis Lacasa, según el cual el artista debe abordar para su formación pictórica los géneros del paisaje, el retrato y el bodegón.

En esta muestra se exponen también un conjunto de acuarelas, técnica que el artista maneja con soltura, aunque Alberto logra su mayor reconocimiento con las esculturas. La austeridad de los materiales en contraste con la riqueza de las composiciones creadas hacen de su trabajo escultórico uno de los más personales del arte español del siglo XX. Los juegos entre llenos y vacíos, el trabajo con la verticalidad o las características incisiones practicadas en las superficies son algunos de sus rasgos más característicos.

En la exposición se muestran piezas como El ciego de la bandurria (1923-1925), Carretero vasco (1923-1925) y Maternidad (1929-1933), pertenecientes a su etapa española. El exilio conlleva el abandono de la escultura hasta 1956, cuando vuelve a ella con fuerzas renovadas. En esta época abundan las representaciones femeninas y animales, como Mujer castellana (1956-58), La mujer de la estrella (1956-1957), Toros ibéricos (1957-1958) y Homenaje a las mujeres (1960-1961), presentes en la exposición.

Datos de la exposición

Organización: 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Comisariado: 
Concepción Lomba y Jaime Brihuega
Itinerancia: 

Museo de Santa Cruz, Toledo (4 octubre - 9 diciembre, 2001); Museo Nacional de Arte Contemporáneo, Barcelona (8 enero - 1 abril, 2002)

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