Olivos destrozados en la tierra de Akef, marzo de 2020

Meira Asher

TANSIK تنسيق

27 feb 2020
20:21
Espacio
Sonido
Arte Sonoro

“Tansik” تنسيق significa “coordinación” en árabe. La recolección de aceitunas en todas aquellas partes de Cisjordania que están bajo control militar israelí requieren coordinación (Tansik) con el ejército israelí. El propósito real de esta “coordinación” es dificultar la cosecha y dañarla.

La recolección de aceitunas en Cisjordania se lleva a cabo bajo la ocupación constante de tierras por parte de Israel, con restricciones de acceso a las parcelas, ataques de los colonos a los cosechadores y destrucciones vandálicas de los olivos

Kufr Qaddum es un pueblo palestino de Cisjordania. Sus huertos de olivos están emplazados junto al gran asentamiento de Kedumim, construido ilegalmente en las tierras de Kufr Qaddum.

A los habitantes del pueblo les lleva dos meses recolectar sus aceitunas. En 2019, el ejército israelí les dio permiso para hacerlo solo durante ocho días.

Faltos de cuidado, los olivos dan cosechas cada vez más pobres si no se pueden recolectar las aceitunas por completo.

El asentamiento de Kedumim usa cámaras de vigilancia para monitorizar las tierras palestinas. Si los colonos ven trabajar a los campesinos palestinos van a las tierras a amenazarles o llaman al ejército para que los echen de sus tierras.

Más de un millón de olivos palestinos han sido arrancados o quemados por las autoridades y los colonos israelíes desde 1967.

Durante los meses de octubre y noviembre de 2019, me uní a mis amigos Kalef y Walid para recolectar en Kufr Qaddum. Tanto para las personas individuales como para las ONG locales e internacionales, ayudar a los palestinos en la recolección de la aceituna se ha convertido en una tarea fundamental.

Desde 2003, la carretera que une Kufr Qaddum con la ciudad de Nablus está bloqueada por el ejército israelí, lo que retrasa media hora los indispensables viajes al centro comercial de Cisjordania. Esta carretera bloqueada está flanqueada también por una parte de las tierras de cultivo de Kufr Qaddum.

Desde julio de 2011, se vienen celebrando protestas semanales para exigir la re-apertura de la carretera. El 30 de enero de 2020, durante una de las manifestaciones, el ejército israelí disparó en la cabeza a un niño; el segundo en un período de siete meses.

Lectura adicional: The Israeli Information Center for Human Rights in the Occupied Territories, 2019 Olive Harvest – Interactive Project: Israeli Harm to Palestinian Farmers carried out by Soldiers and Settlers

Participantes

Meira Asher.

Licenciada en Bellas Artes (rama de Percusión) por el Instituto de las Artes de California (CalArts) y Máster en Sonología por el Conservatorio Real de La Haya, las áreas de investigación de la compositora, intérprete y activista pro-derechos humanos Meira Asher abarcan el documental social y el arte sonoro electroacústico. Durante su etapa como residente en los Países Bajos, fue co-fundadora de la fundación artística bodylab en La Haya (2001-2011). En la actualidad, es profesora de la Escuela de Arte de la Universidad de Haifa y, desde 2014,  comisaria y presentadora  del programa independiente de RadioArte radioart106, afiliado a la red Radia.fm.

Entre sus trabajos recientes, se incluye “from the Red Sea to the Dead Sea - a Soundscape of an Occupation” (‘Del Mar Rojo al Mar Muerto: paisaje sonoro de una ocupación’) para KUNSTRADIO (Viena), así como un álbum doble y una interpretación de la creación radiofónica de Antonin Artaud “Para acabar con el juicio De Dios” (1947).

@ / WWW / BC / FB / TW / RADIOART106

Realización

Meira Asher

Agradecimientos

Con la participación de Akef Jum’aa, Walid Kamal Barham, Samia Nasser y Gil Hamershlag Poema “El segundo olivo” de Mahmoud Darwish, traducido al español a partir de la versión inglesa de la poeta Marilyn Hacker Composición, voz y edición - Meira Asher (radioart106) No-Input mixer - Eran Sachs Mezcla - Daniel Kastenboim Edición de texto - Liam Evans Traducción - Dareen Tatour, Samia Nasser Agradecimientos: Rabbis for Human Rights, Dr. Yehuda Schwartz En el marco de: Revuelta feminista en el museo Encargado por RRS · Radio Reina Sofía, Madrid 2020

Licencia
Creative Commons by-nc-sa 4.0

Meira Asher

TANSIK تنسيق

La cosecha de olivas en Cisjordania se está llevando a cabo bajo la ocupación constante de tierras por parte de Israel, con restricciones de acceso a las parcelas, ataques de los colonos a los cosechadores y destrucciones vandálicas de los olivos. Akef Jum’aa procede del pueblo de Qaddum. Su testimonio es similar al de otros incidentes que yo he presenciado.

Akef: Estás en las tierras del pueblo de Qaddum. El pueblo pertenece al distrito de Qalqiliya. Qaddum es famoso por sus olivos y su agricultura, con una extensión de 25 000 dunams.

De ellos, hay 11 000 dunams a los que el ejército de Israel (el IDF) no nos permite acceder sin coordinarnos antes con ellos.

Israel afirma que esas tierras están en el Área C.

Nosotros respondemos al ejército y la ocupación israelíes que no hay Área C o Área A. Que todas estas tierras son tierras palestinas, y son las tierras del pueblo de Qaddum.

Esto significa que a lo que se dedica el IDF es, simplemente, a impedirnos acceder a nuestra tierra a causa de algunos colonos israelíes, que ni siquiera sabemos de dónde proceden. Son ellos los que vinieron de fuera. Nosotros somos los locales y ellos los visitantes.

 

Soldado: “¡¿No has entendido lo que te he dicho?!”

Gil: “Yo no soy un soldado, tú eres un soldado…”

 

Poema (Mahmoud Darwish):

El olivo no llora, ni tampoco ríe.

El olivo es la mujer modesta de la ladera.

La sombra le cubre una pierna y ella no se despoja de sus hojas

a pesar de la tormenta.

Estando de pie, está sentada y, estando sentada, está de pie.

 

Akef: Qaddum es un buen pueblo y la gente es amable. No había problemas entre los residentes y el IDF. No había problema alguno con ellos. Por ejemplo, nunca se organizó una gran acción contra el IDF. Es el IDF el que vino a causarnos problemas, y solo por esos colonos.

 

Soldado: “¡Te lo vuelvo a repetir!”

Gil: “Pero ¿por qué está prohibido trabajar aquí?”

 

Poema:

Vive como una hermana amistosa de la eternidad,

una vecina del tiempo, que la ayuda a almacenar su aceite luminoso

y a olvidar los nombres de los invasores,

excepto el de los romanos, que coexistieron con ella

y tomaron prestadas algunas de sus ramas

para tejer coronas con ellas.

 

Akef: La fuente del problema que tenemos en el pueblo con el IDF es que tiene una base militar aquí. Y cuando nos conquistaron en 1967, el ejército de Jordania se fue y el ejército israelí ocupó su lugar. Entonces el IDF empezó a fijar zonas de seguridad y a determinar los lugares a los que no se podía acceder y luego trajeron a los colonos. Los colonos son personas cobardes. Construyen sus asentamientos solo allí donde esté el IDF, para que el ejército les proteja. .

 

Poema:

No la trataron como a una prisionera de guerra,

sino como a una abuela venerable,

ante cuya serena dignidad las espadas tiemblan.

En su reservado color verde y plata,

duda en decir lo que piensa

y en mirar hacia lo que está detrás del retrato,

pues el olivo no es verde ni es plateado.

 

Akef: Transmitimos nuestro mensaje al pueblo de Israel, yo no tengo ningún problema con los israelíes. Estamos convencidos de que tenemos que vivir unos junto a otros. Y, del mismo modo que ellos construyen un país, nosotros merecemos construir el nuestro. Porque  somos una nación, igual que ellos. ¿Cuál es el problema entre nosotros y ellos? Ellos seguirán viviendo y nosotros seguiremos viviendo, pero eso significa que cada nación debe tener su propio estado. Y que seamos amigos.

 

Soldado: “¿Me oyes? Primero recoge todo y luego hablamos”

Gil: “No entiendo por qué tenemos que recoger”

Soldado: “‫¡Ahora está prohibido trabajar aquí! ¡Está prohibido trabajar!”

Gil: “Pero ¿por qué está prohibido trabajar aquí?”

 

‪Poema:

El verde oliva es el color de la paz, si es que la paz necesita un color.

Nadie dice al olivo “¡qué bello eres!”, sino “qué noble y espléndido!”

Y ella, ella que enseña a los soldados a deponer sus rifles y los reeduca en la ternura y la humildad, les dice:

“¡Volved a casa y encended vuestras lámparas con mi aceite!”

 

Akef: Mira la tierra. El suelo necesita trabajo. Hace falta arar, los olivos necesitan cuidados. Y eso es lo que los judíos no nos dejan hacer. Este año no hemos podido acceder a nuestras tierras. Y mira cómo está el terreno. Nadie puede trabajarlo en estas condiciones. Podrías quemar toda esta tierra con una cerilla y no dejar nada.

Ellos dicen: te damos ocho días para acabar tu trabajo en las tierras.

¿Cómo puedo acabar la faena en ocho días?

Por otra parte, no hay trabajadores. Todo el mundo en Qaddum posee tierras y trabaja aquí. Así que, ¿de dónde voy a sacar mano de obra? ¿De dónde? ¿La importo de Europa?

Ahora, transcurridos ocho días, tenemos que dejar las aceitunas en los olivos, y está lloviendo, así que no podemos trabajar y se echará a perder la tierra. Es lo de siempre.

 

Poema:

Pero estos soldados, estos soldados modernos

la asedian con sus excavadoras y la arrancan de su linaje en la tierra.

Ellos derrotaron a nuestra abuela, que se hundió,

sus brazos sobre la tierra, sus raíces en el cielo.

 

Akef: Un día vino uno de los colonos. Se acercó a mí cuando estaba con los niños. Estábamos solo mis nietos pequeños, mi mujer y yo. ¿Me entiendes? El primer día. Vine aquí y el colono se acercó y me dijo: “¿Qué estás haciendo?”. Yo le respondí: “Estoy trabajando”.  Estaba cogiendo algunas aceitunas para hacer encurtido, en lugar de recoger la cosecha. Me pidió el DNI y se fue a comprobarlo. ¿Un colono cogiéndome el DNI?

Después llamó al ejército y el ejército vino, les dio mi DNI y se fue. Pero los soldados se quedaron. Uno de ellos me dijo que dejara de recoger aceitunas. Yo le dije: “Escucha: no me digas lo que está prohibido y lo que no, solo quiero coger aceitunas. Eso es todo, nada más. He venido a por aceitunas, quiero hacer encurtido”. El cubo estaba medio lleno. Al poco, llegó un todoterreno con tres o cuatro soldados. Si vieras cómo se asustaron los niños. Empezaron a llorar y mi mujer empezó a gritar, los soldados me agarraron de aquí y me arrastraron en volandas.

 

Poema:

Ella no lloró ni gritó.

Pero uno de sus nietos, que fue testigo de la ejecución,

le arrojó una piedra a un soldado y fue martirizado junto con ella.

 

Akef: Me llevaron hasta la puerta de la verja. Me senté en el suelo y me quitaron el teléfono móvil y otras pertenencias y me dijeron: “Tienes dos opciones: irte a casa o ir a la cárcel”. Yo respondí: “Después de lo que les has hecho a los niños, quiero ir a la cárcel. Quiero ir a la policía y presentar una queja por lo que habéis hecho”. El soldado me dijo que no había policía, “No hay policía a la que te puedas quejar de mí”. Yo le respondí: “De ninguna manera me voy a ir a casa hoy. Quiero ir con vosotros al calabozo para denunciar cómo habéis asustado a los niños. Y cómo me habéis golpeado delante de ellos”.

Y él me dijo: “¿Qué tal si llegamos a un acuerdo?”. Y yo le dije: “Sí, escuchemos tu propuesta. No me voy a ir, eso es todo”. El soldado me dijo: “¿Qué es lo que quieres?”. Yo le dije: “Llenar un cubo de aceitunas”. Y el me respondió: “Nos quedaremos contigo hasta que lo llenes”.

Así que mi mujer y los niños se fueron corriendo. Luego llené el cubo. Más tarde, hubo gente del pueblo que se enteró del incidente y vinieron enseguida para llevarme con ellos. Al día siguiente, decidí ir a coger aceitunas otra vez. Llamé a un amigo, un activista, que vino a su vez con más amigos, unos siete. Ese día empezamos a recolectar. Vino el ejército pero no pudo evacuarlos. También a mí me dijeron que me marchara, y yo les respondí: “No me iré a a casa ni aunque venga el mismo Netanyahu. No me voy a ir a casa. Me quedo aquí”. Ese día, los soldados trajeron una orden de zona militar cerrada y nos obligaron a marcharnos.

 

Soldado: “¡¿No has entendido lo que te he dicho?!”

 

Gil: “Yo no soy un soldado, tú eres un soldado…”

 

Poema:

 

Cuando los victoriosos soldados hubieron proseguido su camino,

lo enterramos aquí, en este profundo foso —la cuna de la abuela.

Y por eso estábamos seguros de que se convertiría,

llegado el momento, en un olivo,

¡un olivo espinoso y verde!