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Mario Merz. El tiempo es mudo (06/06/2020)

Hasta el 30 de agosto de 2020 / Palacio de Velázquez

El Museo Reina Sofía presenta la retrospectiva más completa realizada en España hasta la fecha dedicada al artista Mario Merz (Milán, 1925 - 2003). Organizada en colaboración con la Fundazione Merz, El tiempo es mudo ofrece un recorrido por las distintas vertientes del trabajo de Merz a través de una selección de más de medio centenar de piezas que atraviesan toda su trayectoria: desde sus primeras obras abstractas de los años 50, hasta las últimas de los 90. Procedentes de instituciones como la Tate Modern de Londres, el Centro Pompidou de París, el Kuntsmuseum Wolsburg y numerosas colecciones particulares, la muestra pretende revisitar, tanto los motivos y artefactos artísticos que le dieron celebridad, como las propuestas menos conocidas que realizó en sus inicios y en los últimos años de su trayectoria.

Mario Merz es una figura clave para entender las derivas experimentadas por el arte europeo en la segunda mitad del siglo XX, y estuvo vinculado al arte povera, movimiento que abogaba por la utilización de materiales “pobres” provenientes de la naturaleza o de los desechos de la sociedad de consumo. Pintor, escultor y artista de performances e instalaciones, participó en este movimiento artístico junto a otros creadores como Giovanni Anselmo, Enrico Castellani, Luciano Fabro, Lucio Fontana, Jannis Kounellis, Giulio Paolini, Pino Pascali, Giuseppe Penone, Michelangelo Pistoletto y Marisa Merz, esposa de Mario y la única mujer del movimiento.

El grupo, que utilizaba materiales y técnicas poco convencionales, hizo las veces de contramovimiento ante la sofisticación, la intelectualización, la abstracción y la estetización industrial y tecnológica emergentes en el arte estadounidense de la época y la pujanza del Minimal. Merz, al igual que los otros artistas povera, recurre a materiales y objetos reciclados, tanto de origen orgánico (arena, barro, cera, ramas, carbón...), como provenientes de la cultura industrial y del consumo (baldosas, cristales, neones, alambres, periódicos...) para llevar a cabo sus pinturas, esculturas o instalaciones.

Después del desastre humano y moral que supuso la Segunda Guerra Mundial, los artistas europeos estaban desilusionados y aspiraban a adentrarse en una auténtica realidad social, dejando a un lado la estetización, la abstracción o la idealización que había prevalecido en una parte importante del arte de vanguardia. En Merz el uso de materiales precarios (cartas, envoltorios de comida, etc.) tuvo origen durante su encarcelamiento en 1945, cuando militó en el grupo de resistencia antifascista “Giustizia e Libertá”. Las intenciones estéticas y la idea de lo bello” se sustituyeron por las preocupaciones existenciales y filosóficas que se planteaba el nuevo individuo y que tuvieron un amplio eco. Esta nueva postura realista adoptó formas e ideas variadas en la literatura, el cine, las artes plásticas y la arquitectura. En las artes visuales italianas, a partir de mediados de la década de los setenta, el arte povera, que congregaba a artistas de distintas ciudades (Milán, Roma, Génova, Venecia, Nápoles y Bolonia), representó un movimiento de motivaciones sociales, culturales y políticas alejadas de los valores y la estética elitistas que había marcado la gran tradición historicista desde el Renacimiento.

Merz construyó una obra conceptualmente rigurosa y de gran potencia poética e iconográfica, en la que planteaba una crítica a la modernidad industrial y consumista. Lo hacía desde la convicción de que ésta, con su afán acumulador, alejaba al ser humano de los espacios naturales, empujándolo a una vida alienada de la que se había desterrado la conciencia de lo colectivo y la posibilidad de establecer un vínculo afectivo, no meramente instrumental, con el entorno.

Puedes descargar aquí el dossier de la exposición

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