Sala 203.01

Madrid, ciudad múltiple

La llegada a Madrid de artistas internacionales que huían de la Gran Guerra dinamizó culturalmente una ciudad que comenzaba a erigirse en símbolo de modernidad. El inicio de las obras de la Gran Vía, la inauguración de la primera línea de metro o la construcción del viaducto de la calle Segovia estaban ya conformando la mitología visual del Madrid moderno cuando un grupo heterogéneo e interdisciplinar de agentes literarios y artísticos confluyeron en el primer movimiento español de vanguardia: el ultraísmo. Combinando recursos del futurismo, cubismo y dadaísmo, los ultraístas generaron audaces imágenes poéticas y plásticas que desvelan un gusto por la metáfora, la yuxtaposición y la experimentación gráfica. Y es precisamente en el espacio de las publicaciones donde se puede reconocer una línea común entre los diversos artistas asociados al movimiento.

En aquel Madrid, personalidades como Ramón Gómez de la Serna o Rafael Cansinos Assens alentaron las corrientes culturales no oficiales. El primero se implicó en exposiciones de arte como Los pintores íntegros (1915), mientras otras muestras destacadas de la época fueron la individual de Celso Lagar (1917) o la Exposición de pintores polacos afincados en Madrid (1918). Asimismo, el efecto de la presencia en la ciudad de artistas como Sonia y Robert Delaunay, o los polacos Marjan Paszkiewicz y Józef Pankiewicz incide en una internacionalización de la capital que llega a abarcar ámbitos como el diseño de interiores. En esta búsqueda de nuevas estéticas fue fundamental asimismo la figura de Vicente Huidobro, poeta chileno que, en 1918, aterrizó en Madrid y se reveló clave para el devenir del verso y el arte nuevos en España, en su calidad de vocero y transmisor de los avances de las vanguardias internacionales.  

20 obras

12 artistas

Sala 203.01
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