Sala 202.03

Estridentópolis. Una utopía urbana

En la América Latina de los años veinte, metrópolis como Ciudad de México, Lima o Buenos Aires crecieron al calor del desarrollo económico y tecnológico. Pero este proceso se caracterizó por una falta de planificación en su expansión demográfica y física, así como por la perpetuación de las estructuras socioeconómicas coloniales. Esa paradoja alimentó un clima de violencia y lucha social con el que conectó el arte del momento. El regreso de numerosos artistas de sus viajes iniciáticos por Europa o Estados Unidos les enfrentó a las contradicciones de la modernidad en sus territorios; en muchos casos, encontraron en el legado precolonial o en la cultura popular recursos para imaginar un espacio moderno autóctono.  

El término «Estridentópolis» nació en la Ciudad de México de los años veinte cuando en la urbe, en el clima de reconstrucción nacional surgido de la Revolución mexicana, surgieron amplias avenidas y se consolidaron zonas residenciales para las clases medias. En ese contexto, Manuel Maples Arce, en su manifiesto Actual N.º 1, llama a la acción contra lo viejo en nombre del estridentismo, movimiento impulsado por agitadores culturales y artistas embarcados en acciones subversivas colectivas y urbanas materializadas en lugares como revistas, radios, escuelas, sindicatos o cafés. Estridentópolis rompía así con los referentes coloniales europeos y reivindicaba otro tipo de belleza (postes eléctricos, automóviles, fábricas o rascacielos), yuxtapuesta a los antecedentes prehispánicos. Al tiempo, exaltaba la figura del obrero urbano, conformador de nuevos colectivos que ganan visibilidad y también traen consigo reivindicaciones y semillas de revuelta. En paralelo, en Argentina, ese devenir urbano moderno se reflejó en el trabajo de artistas que emplearon la fotografía, el grabado o el cine como medios para ensalzar los avances tecnológicos de la época y los nuevos monumentos de afirmación nacional. 

20 obras

9 artistas

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