Indigenismos 2. El retorno de lo indígena en las décadas de 1970 y 1980
Mariana Botey conversa con Elisa Fuenzalida

Actividad cancelada por motivos ajenos a la organización.
La reaparición de lo amerindio como desplazamiento y ruptura de una modernidad en crisis en el arte latinoamericano de las décadas de 1970 y 1980 es el tema de este encuentro, que consiste en una conferencia de la artista y teórica mexicana Mariana Botey seguida de una conversación con la investigadora y activista feminista peruana Elisa Fuenzalida.
Los indigenismos constituyen un movimiento de carácter horizontal que aúna la construcción de lo social y de la esfera política con las cuestiones de agencia y representación indígena. También son una forma de vanguardia histórica que activa las prácticas artísticas en defensa de la conformación multiétnica de las sociedades latinoamericanas. Un destacado número de episodios artísticos que surgieron en esa región en las décadas de 1970 y 1980 tuvieron como objetivo situar al continente amerindio en una historia artística común y, por tanto, elaborar, desplazar, construir y deconstruir su historia de violencia y dominación colonial.
Las neovanguardias latinoamericanas desarrollaron una feroz crítica a la deslocalización de la figura del otro en el discurso social e histórico y buscaron articular un relato alternativo desde una negatividad crítica; es decir, desde un lugar en que el sujeto borrado o negado por la modernidad y la historia (la mujer, el indígena, los agrarismos, la contracultura, la negritud, la lesbiana, la feminista, la queer, el marica, el transexual, la anarquista, la zapatista, la rebelde o la indigenista) se convierte en el eje principal de relectura y/o desplazamiento crítico. Estos contra-relatos permitieron volver a pensar las prácticas estéticas y culturales en América Latina. Al final de la Guerra Fría, los indigenismos se desdoblan en un arte militante y popular anclado en la lucha por los territorios y en la autonomía de las comunidades indígenas en las Américas. El retorno en ese momento histórico de un sujeto indígena marginado responde a una forma de travestismo performativo de la otredad cultural (lo indígena), que se manifiesta como fantasía o ficción del sujeto y, en muchos sentidos, como la construcción de un sujeto radical y emancipado.
Actividad dentro del programa
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
Mariana Botey. Artista, teórica y comisaria de arte. Doctora en Estudios Visuales por la Universidad California en Irvine (2010), es profesora de Historia del Arte Moderno-Contemporáneo Latinoamericano en el departamento de Artes Visuales de esa misma universidad en San Diego. Sus documentales experimentales se han presentado en el Guggenheim Museum y The Anthology Film Archives (ambos en Nueva York), el Museo Carrillo Gil (México D.F.), el RedCat Theater (Los Ángeles) y el Museo Reina Sofía, entre otros centros de arte, galerías y festivales. Ha coeditado Fantasma, Fetiche, Fantasmagoría: Ensayos en Estética y Emancipación (Siglo XXI, 2014) y escrito Zonas de Disturbio: espectros del México indígena en la modernidad (Siglo XXI, 2014). Desde 2009 es miembro fundadora del comité editorial y curatorial de El Espectro Rojo, red internacional dedicada a estudiar las intersecciones críticas y presencias contemporáneas del indigenismo.
Elisa Fuenzalida. Investigadora, escritora y activista. Ha analizado las relaciones entre sexualidad, género, violencia y colonialismo, además de los vínculos y dislocaciones entre memoria y diáspora en diversos colectivos inmigrantes sudakas de Madrid. Ha publicado Buscando la felicidad de manera equivocada (Honolulu Books, 2013) y Parásitos (Libros del Autoengaño, 2014). Forma parte del laboratorio de investigación Feminismos Situados en el Centro de Estudios del Museo Reina Sofía, donde además coordina la Cátedra Anibal Quijano, junto a la antropóloga Rita Segato.
Más actividades

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
![Jacques Deray, La piscine [La piscina], 1969, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-18.jpg.webp)
Jacques Deray. La piscina
Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.

Perspectivas transnacionales sobre Aurèlia Muñoz y el arte de fibra
2 SEP 2026
Con motivo del fin de la exposición Aurèlia Muñoz. Entes, esta jornada de estudio reúne a voces expertas del panorama internacional para explorar las conexiones y afinidades entre los diversos movimientos que renovaron los lenguajes del arte textil contemporáneo a partir de finales de la década de 1960. Movimientos como la nouvelle tapisserie o el emergente Fiber Art o «arte de fibra» encontraron, desde esa década en adelante, epicentros en lugares tan diversos como Lausana, Varsovia, Nueva York, São Paulo o Barcelona. Sus figuras clave, entre las que se encontraba la propia Aurèlia Muñoz, encarnaron una comunidad de artistas en constante diálogo y evolución formal.
De la mano de figuras expertas y el equipo curatorial de la exposición, la jornada de estudio Perspectivas transnacionales sobre Aurèlia Muñoz y el arte de fibra ofrece claves para situar la obra de la artista en un marco atravesado por grandes debates tanto ecopolíticos como estéticos, que encuentran fuertes resonancias con las dinámicas artísticas actuales.
