Clínica 2628. Comunidad de escritura e investigación en artes
Febrero – octubre, 2026
Clínica 2628 es un proyecto de acompañamiento y puesta en común de escrituras que nace con la intención de ofrecer un espacio y unos tiempos sostenibles para el trabajo de investigación en arte y cultura. En el contexto de una academia cada vez menos receptiva a las formas en que el pensamiento ocurre y es expresado, quiere rescatar lo académico de su captura neoliberal para recuperar la alianza entre precisión e intuición, trabajo y deseo. También quiere devolver la escritura al común que la hace posible a través de un trabajo de seguimiento de procesos y colectivización de ideas, posiciones, referencias y estrategias.
La propuesta, que resulta de la colaboración entre la Dirección de Estudios del Museo Reina Sofía y el grupo de investigación Artea a través del proyecto i+D Experimenta, se concreta en tres ediciones anuales, concebidas como un espacio de experimentación, discusión y muestra de haceres de escritura críticos con los que propone la academia hoy.
¿Qué fuerzas, formas y procesos se ponen en juego al escribir sobre arte y estética? En la academia, en los museos y en otras instituciones culturales la práctica de la escritura se ve atravesada por lógicas productivistas que ponen en riesgo los ritmos de la investigación y la experimentación. La imposición cientificista implicada en la estructura del paper o la cuantificación de resultados que exigen los criterios de calidad y visibilidad higienizan, de entrada, la rugosidad propia de una escritura entendida desde lo concreto de su lengua: las resistencias fónicas, gráficas, sintácticas y gramaticales que conectan a quien usa esa lengua con la comunidad que esta une y activa. Higienizan también la rugosidad implicada en el mismo deseo de escribir, los caminos intuitivos, claros y confusos que de nuevo conectan a quien escribe con quienes leyeron y escribieron así, participando de un bien común que se descubre y se produce al mismo tiempo.
La progresiva mercantilización del saber puesta en marcha por el capitalismo cognitivo aleja cada vez más la investigación y la producción de conocimiento de las obras, los lenguajes y las prácticas artísticas. Los trabajos de comisariado y archivo, la crítica, las performances o los ensayos contaban con un horizonte de posibilidades formales, emocionales y de imaginación mucho más amplio cuando no se desarrollaban en condiciones de competitividad, indexación o impacto. ¿Sería posible hoy retomar aquellos haceres de manera no nostálgica sino crítica, esto es, recuperar por las formas, y por las formas escritas, la cercanía entre el pensamiento de arte y sus objetos? ¿Cómo escribir de otro modo, a otro ritmo, con no más exigencias que las que una obra de arte lanza a las diferentes formas de ver, de leer, de estar en el mundo?