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Picasso: las grandes series

28 marzo - 18 junio, 2001
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Edificio Sabatini, Planta 1

Sin la figura de Pablo Picasso (Málaga, España, 1881 – Mougins, Francia, 1973) sería imposible comprender la evolución que ha seguido el arte contemporáneo. Así, la exposición Picasso: las grandes series presenta sus trabajos más tardíos del artista que hasta ahora no se habían mostrado reunidos en España. La repercusión de estas obras se aprecia en los expresionistas abstractos y en las sucesivas generaciones de pintores americanos como Adolf Gottlieb, Mark Tobey, Jasper Johns, Cy Twombly o Brice Marden a través del uso de la paleta plomiza que el pintor malagueño había empleado en sus obras a partir de 1951. Picasso anticipó igualmente las corrientes Pop en las combinaciones cromáticas de algunos de los óleos pertenecientes a la serie Las mujeres de Argel o las representaciones de su propio estudio. 

El periodo cronológico elegido recogido en la exposición son los años comprendidos entre 1953 y 1973, la época en la que Jacqueline Roque permanece junto al artista e influye poderosamente sobre él como ya había sucedido con algunas de sus parejas anteriores. Durante estos años, Picasso lleva a cabo cierta recapitulación de toda su obra anterior incluyendo en sus producciones los hallazgos del cubismo y de los años treinta cuyo resultado será una vuelta a la pintura clásica, no como copia ni como inspiración directa, sino como reapropiación a través de su tema y sus composiciones.

En esta exposición se muestran las grandes series temáticas que caracterizaron estos últimos años de Picasso y establecieron su personal diálogo con las obras maestras del pasado. La primera aproximación se basa en la contemplación del estudio y de sus modelos. Picasso se centra en una de las obras más reconocidas de Eugène Delacroix, Las mujeres de Argel (1834), de la que realiza quince versiones al óleo, así como un conjunto de dibujos, grabados y litografías que completan la serie producida de 1953 a 1955.

En su segunda aproximación, Picasso observará el taller vacío. Su estudio situado en la mansión La Californie supone el inicio de su vida en común con Jaqueline Roque, que aparecerá representada en muchas de las pinturas de esta serie, ejemplos de paisajes de interior.

A ellas les seguirá una de las series más conocidas de Picasso, la realizada en torno a Las Meninas de Diego Velázquez. El artista se aproxima ahora al estudio introduciendo en él al pintor y sus modelos, en este caso encarnadas por las infantas.

En su cuarta aproximación, Picasso se enfrenta a su modelo fuera del estudio. Elige El almuerzo campestre de Édouard Manet. Lamentablemente, Picasso se verá moralmente obligado a denunciar nuevamente la barbarie de la guerra al vivir en 1962 la crisis de los misiles cubanos, que repercute en la obra del pintor y le lleva a ejecutar sus variaciones de la obra de Nicolas Poussin El rapto de las Sabinas (1637-38).

Por último, el artista se enfrenta a lo que había constituido una de sus preocupaciones fundamentales: el proceso de la creación artística. Picasso dedicará los diez últimos años de su vida a desarrollar este tema a través de su encarnación en las figuras del pintor y su modelo en el estudio. Algunos de los cuadros de esta serie, El pintor y la modelo, fueron adquiridos en 1964, siendo las siguientes obras en incorporarse a las colecciones del Estado después del Guernica.

Esta última serie cierra la exposición compuesta en total por ochenta óleos y cuarenta dibujos, de los cuales un ochenta por ciento todavía no habían sido vistos antes en España. 

Datos de la exposición

Organización: 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Comisariado: 
Paloma Esteban

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