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Joel-Peter Witkin

18 abril - 13 junio, 1988
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Edificio Sabatini, Planta 1

Las fotografías de Joel-Peter Witkin (Nueva York, 1939) no dejan indiferente al espectador ya que abordan -con gran intensidad y sordidez- temas capitales como el sexo, el dolor y la muerte. Cargadas de desnudos pornográficos y referencias a la Historia del Arte, sus imágenes son para el artista el medio de ver y revivir las fantasías que no encuentran lugar en lo cotidiano.

Witkin empieza a fotografiar con diecisiete años cuando decide retratar a un rabino que había declarado ver a Dios. Desde entonces, las referencias a la iconografía judeo-cristiana son constantes en sus producciones en forma de alegoría de fábulas demoniacas y representaciones infernales. Seguramente definitivo fue su trabajo como fotógrafo de conflictos que le llevó a la Guerra de Vietnam y que vino a unirse a otra serie de episodios biográficos que en gran parte determinan el carácter de su obra.

Esta exposición constituye la más importante muestra antológica de Witkin realiza hasta la fecha. Especialmente para ella, el fotógrafo ha creado una versión fotográfica de Las Meninas de Velázquez, uno de los artistas españoles que considera entre sus predilectos junto a Pablo Picasso y Joan Miró. No obstante, sus influencias más claras se encuentran en la línea del totemismo del que extraerá su interés por objetos y sacrificios animales; el teatro antiguo, que determina la presencia de la máscara en sus obras; la Historia del Arte, incluyendo a los grandes maestros de la pintura y la fotografía, en la que se inspira constantemente a través de las obras de Oscar Gustave Rejlander, Henry Peach Robinson, Julia Margaret Cameron o Diane Arbus entre otros.

Esta inmersión en la obra de Witkin está compuesta por setenta y tres fotografías, realizadas entre 1975 y 1987. A este conjunto se suma un crucifijo de más de cuatro metros y de gran importancia para el artista, ya que se trata de un proyecto que comienza a finales de los sesenta con experimentos encaminados a proporcionar tridimensionalidad a la fotografía. No fue hasta 1987 cuando Witkin logró crear la forma de un crucificado modelado en plomo sobre el que se imprime una piel fotográfica. El cuerpo del modelo que representa al crucificado fue gestado en Nuevo México tras cientos de horas y setenta y seis carretes de película fotográfica.

En lo referente a sus fotografías, son casi siempre desarrolladas a partir de un dibujo preparatorio y siguen el mismo proceso de realización. En primer lugar, el artista precisa crear la puesta en escena y distribuir los numerosos elementos que a menudo la componen, una vez tomada la fotografía, su imagen negativa pasa a través de un proceso que incluye la alteración parcial de la placa fotográfica mediante el raspado de la emulsión alterando, por tanto, lo fotografiado y que se completa con un virado al selenio o al sepia.

Witkin suele crear imágenes que presenta en un tamaño pequeño, no superando los cuarenta centímetros de lado, aunque en la exposición se encuentran también algunas de sus fotografías de mayor tamaño, como Retrato de una enana (1987), Bacchus Amelius (1986), Mujer sobre una mesa (1987), Courbet en la Bañera de Rejlander (1985), Las Expediciones de La Máscara: Helena Fourment (1984), Madame X (1981) o Pygmalion 1981.

Esta exposición en el Centro de Arte Reina Sofía está dedicada a Sam Wagstaff -coleccionista, comisario y benefactor de Robert Mappelthorpe y Patti Smith- cuya muerte en enero de 1987 lleva a Witkin a rendirle este homenaje.

Datos de la exposición

Organización: 
Centro Nacional de Exposiciones
Comisariado: 
Alain Dupuy

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