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Las formas del cubismo. Escultura 1909-1919

12 febrero - 16 abril, 2002
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Edificio Sabatini, Planta 3, Gabinete de papel

Entre 1909 y 1918 la figuración escultórica se transforma en una sintaxis constructiva, que niega la perspectiva y el punto de vista único. El Cubismo, caracterizado por la reflexión profunda de los valores del plano y los volúmenes, da el salto hacia los objetos tridimensionales. La obra de 1909 Cabeza de mujer (Fernande) de Pablo Picasso se considera la primera escultura cubista, e inaugura una línea de trabajo que continúan muchos otros artistas. Su aparición se debe al espíritu de un nuevo orden, que ya estaba presente en la pintura. Para Picasso, esta escultura es una innovación más, entre las realizadas en su producción temprana. Sin embargo, otros artistas desarrollan posteriormente su trabajo a partir de esta pieza, como ocurre con Raymond Duchamp-Villon, Alexander Archipenko, Henri Laurens, Jacques Lipchitz y Umberto Boccioni, lo que da lugar a nuevas formas escultóricas dentro de los patrones cubistas.

Esta exposición tiene como antecedente la investigación previa sobre Lipchitz del crítico de arte y especialista en arte contemporáneo José Francisco Yvars. Dicho estudio se materializa en la muestra Lipchitz. 1891-1973. Un mundo sorprendido en el espacio, realizada en el Museo Reina Sofía en 1997 y en el IVAM de Valencia.

Yvars es también el comisario de esta exposición en 2002, y plantea un recorrido por las manifestaciones cubistas de la escultura mediante treinta esculturas y veintiséis dibujos, que funcionan como materiales explicativos de la génesis de las obras escultóricas. La muestra pretende situarse a medio camino entre el radicalismo formalizador que define las vanguardias en los primeros años del siglo XX y la eclosión de los ismos. De este modo, a Picasso se le suma la conceptualización de la geometrización de la realidad tridimensional de Laurens, Lipchitz y Duchamp-Villon, la formulación temprana realizada por Boccioni y Archipenko y la propuesta antirrealista de Constantin Brancusi y los cubistas checos, que recuerdan que Praga fue el segundo mayor foco cubista, después de París, con Otto Gutfreund, Joseph Czaky y Emil Filla.

En la muestra se incluyen también dos polarizaciones de la escultura cubista. La primera pertenece al francés Henri Gaudier-Brzeska, miembro fundador del movimiento vorticista, que pese a su corta trayectoria, desarrolla el contrapunto de las disciplinadas deconstrucciones cubistas de Lipchitz y Laurens, a través de una escultura casi mágica, como afirma Yvars.

Por otro lado, la inclusión del argentino Pablo Curatella Manés en la exposición amplía el campo de acción de la escultura cubista, hacia los desarrollos de las vanguardias más allá del Atlántico. Discípulo en París de Aristide Maillol y Antoine Bourdelle, el artista descubre en 1911 las aportaciones de Boccioni a la escultura futurista. Este hallazgo se une a su contacto con Laurens y Lipchitz durante 1920 en París, que le permite asimilar el Cubismo tardío. El argentino realiza de este modo una personal fusión entre esta tendencia y su interés por el repertorio iconológico tradicional. En los ejemplos mencionados se advierten experimentos escultóricos diversos, aunque el Cubismo de Picasso se sitúa como el germen de todos ellos.

Datos de la exposición

Organización: 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Comisariado: 
José Francisco Yvars
Itinerancia: 

Salvador Dalí Museum of Saint Petersburg, Florida, (EE.UU.) (10 mayo - 9 septiembre, 2002)

Artistas
Alexander Archipenko, Constantin Brancusi, Joseph Csáky, André Derain, Raymond Duchamp-Villon, Henri Gaudier-Brzeska, Otto Gutfreund, Bohumil Kubista, Henri Laurens, Jacques Lipchitz, Pablo Picasso (Pablo Ruiz Picasso), Ossip Zadkine Ver más

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