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Antoni Tàpies. Extensiones de la realidad

7 noviembre - 31 diciembre, 1990
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Edificio Sabatini, Planta 0

El propósito de esta exposición antológica es contextualizar la vasta producción de Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012) de esculturas y objetos dentro de su trayectoria, insistiendo en la unidad e indisolubilidad de todo su trabajo. Para ello se ha reunido un conjunto de obras realizadas entre 1946 y 1990 cuyo denominador común es el assemblage (ensamblaje) como proceso y técnica, aspecto que sirve para fundamentar el triple objetivo de la muestra, en palabras de Gloria Moure, comisaria de la muestra: “Subrayar la radicalidad, la compacidad y la contemporaneidad de la obra de Tàpies”.

La muestra comienza con los trabajos iniciales en los que se comprueba el uso de una nueva gramática plástica con la que Tàpies emprende la realización de obras metapictóricas y, a su vez, afirma su ruptura con la tradicional hegemonía del lienzo como única superficie válida para la práctica de la pintura. Esas obras, en cuya elaboración incluye arenas, cuerdas, hilos, cartones y papeles diversos, significan el punto de arranque de la definición de una nueva poética de los materiales que desarrolla en trabajos posteriores. La enunciación de dicha poética y su traducción plástica se podría sintetizar en los tres puntos siguientes: reconsideración de los objetos de desecho y manipulación de los mismos (reconocimiento de la mano del artista); transgresión del modo tradicional de percepción y representación; y nueva noción del artista. Todos estos aspectos, concatenados, conforman el principio motor de su trabajo: la consideración de la materialidad de los objetos de la vida ordinaria como material artístico, que es también la incorporación de la vida al arte.

Tàpies se integra pronto en el panorama internacional gracias al rápido reconocimiento de su obra por parte de la crítica y la historiografía contemporánea: Michel Tapié lo incluye dentro del informalismo europeo teorizado por él en 1952; y un año más tarde establece un lazo comercial con la galerista norteamericana Martha Jackson. Por su trabajo y sus procesos, se le sitúa en el lado de la reacción al idealismo del Expresionismo Abstracto, junto a nombres como Claes Oldenburg, Robert Rauschenberg, James Dine, Yves Klein y los artistas del Arte Povera. Sin embargo, con estos últimos difiere entonces por el valor que concedía al uso de materiales y objetos. Para Tàpies, la manipulación de aquellos significaba la impresión de su huella, su presencia en el proceso artístico. Precisamente, por esta postura se le vincula con otro tipo de prácticas y de artistas, como Joseph Beuys, pues ambos acaban identificándose con sus objetos. Derivado de este fenómeno de la identificación y del trasvase arte-vida, Tàpies logra que los objetos recurrentes que emplea en sus obras (platos, sábanas, somieres, colchones, armarios, lavabos, servilletas, pantalones, puertas metálicas, etc.) se conviertan en elementos de su biografía. Además, los objetos en sí quedan significados con un valor simbólico, ya sea por el sentido de la trascendencia de lo humilde (en este caso, se advierte la influencia del pensamiento oriental y del zen), como por las alusiones a la actualidad política y social española del momento en el que las obras han sido realizadas.

Datos de la exposición

Organización: 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Comisariado: 
Gloria Moure

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