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Anish Kapoor

5 febrero - 26 abril, 1991
/
Palacio de Velázquez, Parque del Retiro, Madrid

La exposición ofrece un recorrido por los diez años de trayectoria de Anish Kapoor (Bombay, 1954), desde sus primeros trabajos en los que pone en marcha la formulación de un lenguaje propio, hasta la consecución de una gramática escultórica personal, fundamentada en la contaminación con aspectos procedentes del ámbito de la pintura y de la psicología de la percepción. Los límites de esta exposición se sitúan, entre la obra 1000 Names (1979-1980) y la selección de treinta y una obras con la que representó a Inglaterra en la 44 Bienal de Venecia (1990), siendo esta selección semejante a la que se puede ver en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Durante el periodo que abarca la exposición, Kapoor ha adquirido el reconocimiento de ser uno de los máximos representantes de la denominada Nueva Escultura Británica. Esta generación de artistas en la que se inscriben Stephen Cox, Tony Cragg o Richard Deacon; se caracteriza por la actualización de los presupuestos de la escultura desde el medio y los materiales, cuyo resultado denota un viraje hacia el lirismo postminimal y conceptual como principio estético.

Los fundamentos estéticos y teóricos de la producción de Kapoor se reconocen en esta exposición, basada principalmente en el valor que confiere al color, a los materiales y a la religión. En cuanto al color y su empleo bajo la forma de pigmento, el artista retoma la noción desarrollada por Yves Klein y sostiene que la expresión de la divinidad se concentra en el color, en el pigmento pulverizado, en tanto materia no sólida, como en Pot for Her (1985) o en Angel (1989). Además, con esta afirmación el artista busca su genealogía en la historia del arte y evita la justificación de sus acciones en su nacionalidad hindú. Kapoor se define como un artista transcultural y acude a mitos sobre el origen del mundo y del hombre -hindúes y occidentales indistintamente- como argumento principal de sus trabajos, en los que se ocupa de la representación de la idea de fertilidad, nacimiento y muerte, mediante urnas y múltiples referencias a la imaginería femenina, como Mother as Mountain (1985) y Wound (1988).

A lo largo de la década que abarca esta exposición se aprecian dos tipos de materiales: el uso de pigmentos (sobre estructuras de madera y fibra de vidrio) y la piedra (que incorpora a partir de 1986). El cambio de material no ha interferido en la exploración de un tema recurrente en la obra de Kapoor: el espacio. Al contrario, ha supuesto un viraje en su interés sobre este concepto: del lugar de la pieza hacia el interior de ésta (recreado u horadado), para insistir en el vacío como oscuridad primigenia.

Dada la disposición y concepción de sus esculturas, estas en muchas ocasiones se extienden al ámbito de la instalación, poniendo de manifiesto el valor que concede al espacio inherente a la obra, al lugar que ocupa y su escala. Para Kapoor, lo más importante es lograr una obra que resulte “autogenerada”, esto es: que no conserve marcas de la manufactura ni del proceso de creación, que ocupe un lugar en el mundo y que posea un nombre propio. Así, la obra adquiere un valor autónomo más allá de la existencia del artista, pues lo que importa es su contemplación. De ahí que denomine a la obra como un ritual.

Datos de la exposición

Organización: 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y The British Council
Comisariado: 
Henry Meyric Hughes
Itinerancia: 

Pabellón Británico, XLIV Bienal de Venecia (mayo - septiembre, 1990); Le Magasin, Centre d’Art Contemporain, Grenoble (23 noviembre - 19 enero, 1990-91); Kunstverein Hannover (10 mayo - 15 junio, 1991)

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