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Cuadro 1957

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  • Manuel Millares Las Palmas de Gran Canaria, España, 1926 - Madrid, España, 1972
  • Fecha: 
    1957
  • Técnica: 
    Óleo sobre arpillera
  • Dimensiones: 
    74 x 100 cm
  • Categoría: 
    Pintura
  • Año de ingreso: 
    2000
  • Nº de registro: 
    AD01917
  • Expuesto en:
El interés de Manuel Millares por un mayor despojamiento en sus obras provoca la ruptura con el lenguaje de las pictografías y la búsqueda de nuevas soluciones. A mediados de la década de los cincuenta, el artista se traslada a Madrid y comienza a utilizar otros materiales como madera, cerámica, arena, y el que se convertirá en el elemento fundamental en sus obras, la arpillera. Con ella no solo se mantiene vinculado a sus raíces canarias, ya que las momias guanches se envolvían en tela de saco para el enterramiento, sino que conecta directamente con los artistas que utilizaban materiales tradicionalmente no artísticos, lo que Michel Tapié definió en ese momento como art autre, y en España se conoció como informalismo. El establecimiento de Millares en la península, supone una toma de contacto con la tradición «negra» de Castilla y la generación del 98, provocando que el artista se enfrente al proceso creativo con una voluntad de destrucción y de negación del espacio y la materia. Arpilleras rotas, recosidas o pegadas, que en su apariencia de desecho, expresan la vitalidad y la violencia de los materiales. El interés por la materia unido a la gestualidad del proceso creativo, sitúan a Millares entre las dos vertientes más características del informalismo español, la gestual y la matérica. La fecha de Cuadro 1957 coincide con el año de fundación del grupo El Paso, del que Millares fue uno de sus miembros más activos, y que supuso «el paso» definitivo del arte español hacia su proyección internacional. Adoptando un cambio de estrategia frente al anterior sistema autárquico, el régimen franquista vio en estos artistas la oportunidad de proyectar una imagen de normalidad y modernidad hacia el exterior, que fue fundamental en ese final de década.

Ruth Gallego Fernández

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