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Viernes, 27 de octubre de 2017 / Edificio Nouvel, Auditorio 200
Encuentro con Esther Ferrer
En conversación con Laurence Rassel y Mar Villaespesa
Laurence Rassel y Mar Villaespesa dialogan con la artista sobre algunas claves de su práctica, como la visibilización del proceso creativo en el tiempo/espacio, la movilización y transformación del cuerpo o la repetición y el azar como motores de potenciación de su obra. Más información.
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Sábado, 28 de octubre de 2017 / Palacio de Velázquez, Parque del Retiro
Le fils des étoiles
Concierto interpretado en la obra Piano Satie de Esther Ferrer por Laurence Verna
Le fils des étoiles fue creada para acompañar un drama poético en tres actos de Joséphin Péladan en 1891 por Erik Satie, quien posteriormente arregló los preludios de la obra para piano en solitario. Esta composición se considera una de las obras más radicales de Satie debido a sus exploraciones con las cuartas armónicas y su concepción de la música teatral, a la que llegó a catalogar de “sonido estático decorativo”.
Piano Satie, obra de Esther Ferrer, ha sido producido por el Museo Reina Sofía para la exposición.
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Domingo, 29 de octubre de 2017 / Palacio de Velázquez, Parque del Retiro
Les voy a contar mi vida
Vamos a contar nuestras vidas, verdaderas o falsas. ¿Quién sabe? De todas formas da lo mismo, porque incluso si contamos una ficción, el hecho de contarla forma inevitablemente parte de nuestras vidas, de nuestras biografías. Cada idioma tiene su ritmo, sus sonidos particulares, y cada uno de nosotros su forma de utilizarlo con un lenguaje gestual que nos es propio. Cuando lo hablamos todos a la vez, es como si estuviéramos escuchando las voces del mundo: todas son lenguas, pero todas diferentes, todas son vulnerables pero todas son también necesarias.
Acción inclusiva, abierta a personas de diferentes lenguas, nacionalidades, procedencias, intereses, formas de comunicación y capacidades (sensoriales, cognitivas y/o físicas).
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Miércoles, 22 y viernes, 24 de noviembre de 2017 / Edificio Nouvel, Auditorio 200
El arte de la performance: teoría y práctica (1) y (2)
Una performance que es una conferencia o una conferencia que es una performance, una teoría que deviene práctica o una práctica que deviene teoría. En esta conferencia performativa, dividida en dos sesiones, Esther Ferrer se cuestiona qué se entiende del género performativo, qué se transmite y cuánto de lo transmitido es comprendido por el público: lo real, lo imaginario, lo lógico, lo absurdo, lo evidente y lo menos evidente, una particular forma de hacer y de hablar. Porque en realidad, ¿qué es una performance?: ¿un género?, ¿un híbrido?, ¿una expresión artística?, ¿un cuento chino?, ¿una broma?, ¿un desafío?, ¿un timo?, ¿una tortura?, ¿cualquier cosa?...
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Jueves, 23 de noviembre de 2017 / Palacio de Velázquez, Parque del Retiro
TA, TE, TI, TO, TU
Esta acción, de naturaleza radiofónica, invita a los participantes a realizar un itinerario por diferentes espacios de la ciudad junto a Esther Ferrer. En el recorrido, de aproximadamente dos horas, el grupo repetirá incansablemente: TA, TE, TI, TO, TU, TA, TE, TI, TO, TU, TA, TE, TI, TO, TU…, al tiempo que los sonidos propios de lo urbano interfieren en esa especie de salmodia interminable.
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Sábado, 24 de febrero de 2018 / Palacio de Velázquez, Parque del Retiro
Concierto ZAJ para 60 voces
El mundo suena y el tiempo pasa, apenas nos damos cuenta, sumergidos como estamos en esta vorágine de sonidos, ruidos, que parece atascar nuestra escucha. El canto, el grito, la declamación, el discurso, la interrogación… surgen pretendiendo dar un ritmo a este caos, pero este último se impone una vez más, convirtiéndose en una especie de muro sonoro, compacto, impenetrable.
Concierto ZAJ reúne 60 voces, sin discriminación de sexo, edad o condición, dirigidas como una orquesta por la propia artista. Cada intérprete puede decir, recitar o cantar la frase correspondiente solo una vez o repetirla las veces que desee durante el espacio de un minuto, cambiando si quiere de idioma, entonación, etc.

Celebrada el 24 feb 2018
En el marco de la exposición Esther Ferrer.Todas las variaciones son válidas, incluida esta, el Museo Reina Sofía presenta Acciones, una serie de intervenciones orquestadas con partituras a modo de instrucciones de uso y dirigidas por la propia artista, que recuperan el espíritu Fluxus vital en su obra e invitan al público a presenciar, a caminar, a contar, a escuchar, a cuestionar y, en definitiva, a experimentar las principales claves de la producción artística de Esther Ferrer (San Sebastián, 1937), de las que habla con las comisarias de la exposición, Laurence Rassel y Mar Villaespesa, en el encuentro que inicia la serie.
Pionera y una de las principales representantes del arte de performance en España, Esther Ferrer empezó a participar en las actividades del grupo ZAJ (con Walter Marchetti, Ramón Barce y Juan Hidalgo) en 1967 y, desde entonces, hizo del arte de acción su principal medio, si bien a partir de 1970 volvió a realizar obras plásticas a través de fotografías intervenidas, instalaciones, objetos, cuadros basados en la serie de números primos o Pi, etcétera. Su obra se inscribe en la corriente de arte minimalista y conceptual, iniciada en la década de los sesenta del siglo XX, que tiene a Stéphane Mallarmé, Georges Perec, John Cage o Fluxus como referentes, así como en los feminismos de aquel momento.
Organiza
Museo Reina Sofía
Más actividades

Dominga Sotomayor. Debajo y Thais Fujinaga. A Felicidade das Coisas
Viernes 14 de agosto, 2026
Dos joyas procedentes de las nuevas voces del cine latinoamericano que basculan entre familias, piscinas, reencuentros y estatus. En Debajo, cortometraje de juventud de la chilena Dominga Sotomayor, conviven el abstracto y contundente plano cenital de una piscina con las relaciones que esta concita en una familia en crisis, reunida para contemplar un eclipse. Este cine de cuidados y afectos tan propio de Sotomayor se halla cercano al naturalismo cotidiano de Thais Fujinaga en A Felicidade das Coisas. En este primer largometraje de la autora, la piscina no es una pileta horizontal para la inmersión de bañistas, sino un gran monolito vertical, a modo de antimonumento, anclado en el jardín de una familia de clase media. La película cuenta el empeño y los desafíos de una madre con dos hijos por construir una piscina en su humilde casa de veraneo, sola frente a un mundo hipermasculinizado. Al mismo tempo, este filme habla del amor familiar, pero también de la búsqueda de estatus, con la piscina como tótem de la languideciente clase media brasileña durante los años del bolsonarismo.
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Sábado 15 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.

