Reencuadrando las imágenes bananeras
Cine político centroamericano en las décadas de 1970 y 1980

Ingo Niehaus, Costa Rica Banana Republic, 1975, película
Archivo de la Imagen del Centro Costarricense de Cine y Audiovisual del Ministerio de Cultura y Juventud
«República bananera» es un término despectivo usado para nombrar a países políticamente inestables, dependientes de una economía basada en un solo producto y dominados por intereses extranjeros y élites corruptas. Surgido a comienzos del siglo XX en Centroamérica, el concepto hace referencia al poder de multinacionales estadounidenses ―como la United Fruit Company― sobre gobiernos, recursos naturales y estructuras económicas de esta región. Este ciclo examina cómo el cine político centroamericano de las décadas de 1970 y 1980 se apropia de este estigma, a la vez que reclama un lugar singular en las narraciones de emancipación y anticolonización.
Los primeros registros de Centroamérica en celuloide son pasarelas de belleza «exótica», odas a la productividad de los enclaves bananeros y propaganda visual al servicio de los poderes militares dominantes. Los clichés del jornalero servil cargando sacos con una sonrisa, la impenetrable otredad de la jungla tropical y la condescendencia hacia la «sencillez campesina» provienen todos de imágenes generadas desde afuera, de miradas externas.
Frente a memorias fragmentadas por décadas de violencia y olvido, este ciclo propone un reencuentro con un momento excepcional de producción en los años setenta y ochenta, cuando el cine de la región buscó expandir su historia visual y se convirtió en una herramienta de construcción identitaria y política. Junto a cineastas independientes de dentro y fuera de la región, diversos organismos, instituciones y colectivos buscaron dialogar de manera directa tanto con la singularidad de su contexto inmediato como con el fervor antiimperialista que recorría Centroamérica: el Departamento de Cine en Honduras; su homólogo en Costa Rica; INCINE en Nicaragua; el Grupo Experimental de Cine Universitario en Panamá; la Cinematografía de Guatemala y, en El Salvador, los colectivos Taller de los Vagos, Cero a la Izquierda y Sistema Radio Venceremos.
El ciclo, segundo de la serie coorganizada en el marco de trabajo del Instituto Cáder de Arte Centroamericano (ICAC), se articula en tres programas que trazan un arco que va desde las bases territoriales y las historias campesinas hasta la toma de armas y el ocaso insurgente. El primer programa sienta las bases en los espectros de la explotación agraria y en las formas de resistencia que emergen desde la ruralidad. El segundo programa asciende para abordar el cuerpo como campo de batalla, donde la violencia patriarcal y estatal se explora mediante expresiones disidentes en lo formal y en lo político. El tercer programa culmina con una epopeya que cruza fronteras y registros para encarnar las vivencias de la lucha armada y la promesa de revolución.
Esta propuesta pretende reactivar conversaciones enterradas sobre cómo esas imágenes gestaron formas de organización y deseo colectivo que aún resuenan en el presente centroamericano. Lejos de la arqueología archivística, se apuesta por un diálogo activo donde las gramáticas de los filmes transitan por lo lírico, lo visceral, lo didáctico y lo insurgente, siempre con la intención de reencuadrar la historia oficial desde los márgenes.
Comisariado
Alonso Aguilar
Organiza
Museo Reina Sofía, Instituto Cáder de Arte Centroamericano (ICAC) y Fundación Museo Reina Sofía
Agradecimientos
Centro Costarricense de Cine y Audiovisual (CCCA)


Las actividades de este programa

Expedientes de revoluciones tropicales
Actividad pasada
El ciclo Reencuadrando las imágenes bananeras cierra con dos obras que condensan la culminación y el ocaso de este período histórico, epopeyas que cruzan fronteras y registros para encarnar las vivencias de la lucha armada en la región. Las cámaras conviven con los fusiles, las fronteras entre naciones se difuminan y la paciencia alcanza su límite. Es aquí donde llega el punto de inflexión, cuando la sangre derramada se vuelve demasiado pesada y los murmullos de aquella cofradía regional son sepultados de nuevo.
Pan y dignidad (Carta abierta de Nicaragua) recuenta los antecedentes históricos y el proceso de reconstrucción nacional en Nicaragua a partir de la insurrección popular sandinista. Historias prohibidas de Pulgarcito sumerge la cámara en el centro de la lucha revolucionaria salvadoreña, intercalando testimonios de violencia cotidiana con los versos del poeta Roque Dalton.
Ambas obras entienden la revolución armada como un expediente abierto y en vías de construcción. La cofradía insurgente, aunque disuelta, aún resuena en la historia regional.

Circular sobre cuerpos exprimidos
Actividad pasada
Cuando las formas de la violencia se someten a la sociedad, el cine responde desde la urgencia. Las imágenes se abstraen, los sonidos se difuminan y el registro disidente viene desde las vísceras. La zona intertidal es un acercamiento ensayístico y poético a la represión sufrida por docentes en El Salvador durante los años setenta; un maestro estudia la biodiversidad de la costa salvadoreña mientras un niño encuentra un cuerpo en la misma playa. A propósito de la mujer entrelaza testimonios de miseria e ira hacia las estructuras patriarcales, con escenas de ficción de una procesión simbólica a través de un desierto hostil.
Ambas películas entienden el cuerpo como blanco de violencia y como territorio de insurrección; un espacio donde la sangre derramada por la militancia y la cruz del yugo patriarcal transforman el dolor en denuncia y la existencia fuera del statu quo en un acto de disidencia política.

Sello de origen centroamericano
Actividad pasada
Las tierras fértiles, las manos campesinas, los rostros de la ruralidad. Este primer programa del ciclo Reencuadrando las imágenes bananeras entiende los cimientos de la experiencia centroamericana desde la explotación, el extractivismo y el desplazamiento, así como desde la organización y resistencia que surge como reacción. Las cuatro películas que lo componen van de la lírica documental de la solidaridad campesina a la subversión lúdica del formato institucional de la United Fruit Company.
Bananeras es un combativo retrato de las condiciones inhumanas en las plantaciones estadounidenses situadas en Nicaragua durante gran parte del siglo XX. Costa Rica Banana Republic presenta una incisiva sátira del documental institucional bananero que vislumbra la naturaleza extractiva de este modelo agroexportador en la década de 1970. Organización Campesina encuadra la resistencia rural hondureña desde el registro directo y la lírica documental. Dos veces mujer disecciona la invisibilización de la doble jornada a la que es sometida la campesina centroamericana: trabajo en el campo y en el hogar. En conjunto, estas obras presentan la tierra como un cuerpo herido y, a la vez, un espacio de dignidad.
Participantes
Alonso Aguilar Candanedo
es un crítico de cine, programador independiente, y productor audiovisual costarricense y panameño. Es maestro en Cine y Medios Audiovisuales, con un enfoque investigativo en las producciones de cine centroamericano político en las décadas de los 70 y 80.
Valeria Alfaro
es una programadora y curadora audiovisual costarricense. Egresada en Cine y Televisión por la Universidad LCI Veritas (San José, Costa Rica) y máster en Comisariado en Elías Querejeta Zine Eskola. Ha programado en los festivales Lúdico, Ícaro y shnit. Integra el equipo de Cine Cauce y escribe sobre cine y videoarte centroamericano para Mapa del Cine, La Rabia y Chiquilla te Quiero.
Tito Castillo
es editor y gestor cultural. Ha colaborado con iniciativas culturales y periodísticas como HoraCero, Editorial Barrilete y Gigante Press, vinculadas a la difusión literaria y al periodismo en Centroamérica. En la actualidad se desempeña como coordinador de Contenidos y Talleres en el festival Centroamérica Cuenta.
Próximas actividades
![Jean Vigo, Taris, ou la natation [Taris, rey del agua], 1931, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-7.jpg.webp)
Leni Riefenstahl. Olimpiada, parte 2. El festival de la belleza y Jean Vigo. Taris, rey del agua
Viernes 24 de julio, 2026
El cuerpo en el agua como objeto de la ideología, ese es uno de los grandes temas de la década de 1930 y de esta sesión, en la que nazismo y anarquismo se dirimen en sendas piscinas. Dos grandes películas de ideologías contrapuestas que han pasado a la historia como ejemplos del poder del cine para representar una visión del mundo. En Olimpiada, parte 2. El festival de la belleza, Leni Riefenstahl filma los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, organizados durante el Tercer Reich. La cámara sale del estadio de atletismo para mostrar el repertorio de los deportes modernos —esgrima, polo, ciclismo, pentatlón— hasta culminar en la piscina olímpica con Adolf Hitler como anfitrión, donde los cuerpos bellos, disciplinados y clásicos de los nadadores nos recuerdan, como escribiera Susan Sontag, la fascinación visual propia del fascismo. Por su parte, Jean Vigo, hijo del anarquismo español, filma al campeón olímpico francés Jean Taris en un ejercicio lúdico y humorístico donde la piscina se convierte en un campo de juego sin reglas en el que se suceden los elementos vanguardistas del cine de la década de 1930, como ralentizaciones, sobreimpresiones o el montaje dinámico. Dos películas vanguardistas, dos películas en las antípodas, que muestran que, durante un tiempo, la piscina no fue un objeto de placer y deseo, sino un espacio en liza desde el que demostrar el poder de las grandes ideologías del siglo XX.
![Lloyd Bacon, Footlight Parade [Desfile de candilejas], 1933, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_portrait/public/Actividades/ciclocine-piscinas-8_0.jpg.webp)
Lloyd Bacon. Desfile de candilejas
Sábado 25 de julio, 2026
La piscina y los cuerpos acuáticos danzantes como un lugar de ensoñación y fascinación al servicio del primer Hollywood y de la temprana industria del entretenimiento. Un musical previo al moralista código Hays en el que un visionario Busby Berkeley dirige las coreografías más fastuosas y multitudinarias de la historia del cine. La principal es By a Waterfall [Cerca de la cascada], con una piscina y cientos de bañistas como protagonistas absolutos. El propio Salvador Dalí, tras observar el número, consideraría a Busby Berkeley como un igual en su delirio paranoico y como una gran influencia en sus instalaciones, como la realizada por el artista en la Exposición Universal de Nueva York en 1939.
La historia sigue a un ingenioso productor teatral que concibe grandes números musicales para ser representados en los cines antes de cada proyección, y así salvar los espectáculos en directo frente a las primeras películas habladas. Para ello, se embarca en una carrera para mostrar al mundo los tres espectáculos musicales más fastuosos jamás imaginados. Junto con Honeymoon Hotel o Shanghai Lil, destaca By a Waterfall, considerada la coreografía fílmica más imponente centrada en las posibilidades plásticas de la piscina. Cientos de nadadoras transforman sus cuerpos en monumentales y abstractas figuras geométricas en un crescendo de asombro y estupefacción que construye la piscina en la arquitectura esencial para un Hollywood concebido como la nueva fábrica de sueños.
![Mike Nichols, The Graduate [El graduado], 1967, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-9_0.jpg.webp)
Mike Nichols. El graduado
Viernes 31 de julio, 2026
Benjamin Braddock (Dustin Hoffman) es un joven graduado perteneciente a una familia burguesa de California. Tras retornar a casa, conoce a la señora Robinson (Anne Bancroft), quien lo seducirá en continuos encuentros y le enseñará aquello que no está en los libros. La hija de la señora Robinson, Elaine (Katharine Ross), entrará en su vida para cambiar por completo sus sentimientos.
El excelente papel de Anne Bancroft nos muestra esa necesidad de sentirse viva en un mundo caduco, y las armas que el sexo posee frente al amor romántico. Ese aprendizaje es el que transita el joven Ben, y son los momentos en los que habita la piscina los que provocan su paso del aturdimiento a la lucidez. Pasa de ser un bufón con escafandra, perdido en el fondo de la pileta, a dejarse mecer por las aguas del placer o a ver el manto de la piscina manchado de hojarasca por la llegada del amor. La piscina es el lugar que permite el cambio de estado: el despertar a las fuerzas de la vida.

Sol Iglesias. Los nadadores
Sábado 1 de agosto, 2026
El fin del mundo, provocado por la crisis climática, ha llegado y un grupo de amigos deambula de piscina en piscina en medio del verano eterno de Buenos Aires. De pileta en pileta, atraviesan la ciudad en una deriva placentera y ociosa. En ese tránsito, encuentran a distintos supervivientes que buscan desesperadamente el agua hasta su propio final.
A modo de réplica de la película El nadador (1968) de Frank Perry y Sydney Pollack, Los nadadores de Sol Iglesias es, de igual forma, un camino hacia el crepúsculo. Las piscinas simbolizan, en este escenario quemado por el sol, una metáfora de refugio, pero invariablemente también de muerte dulce. El calor extremo es lo que la convierte en un final fresco y placentero. La piscina representa, además, el letargo de una juventud cansada de luchar contra lo que cree «inevitable». Al colarse los jóvenes en piletas de vecindarios privados, en lugar de mostrar espacios públicos, la piscina termina siendo un reducto de intimidad que es necesario asaltar: el falso paraíso de una sociedad que ha colapsado. El filme acerca conceptualmente al espectador a otra película argentina también presente en este ciclo, La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, donde los cuerpos buscan recodos de agua estancada.

Jack Hazan. A Bigger Splash
Viernes 7 de agosto, 2026
La pintura dota de permanencia y estabilidad a un instante fugaz e irrepetible. Esa es la visión del recientemente fallecido David Hockney cuando, pincelada tras pincelada, regresa a la piscina de A Bigger Splash: la gran zambullida en una piscina californiana que congela una sensación de felicidad. Quien se zambulle no es otro que Peter Schlesinger, pareja del pintor con el que este acaba de romper.
En A Bigger Splash, Jack Hazan retrata el mundo de un artista de éxito, la presión del mercado y de los marchantes, la tensión entre el ego y la fragilidad personal o la obligación para continuar con un estilo y una iconografía que, pese a su sello inconfundible, generan dudas para el propio pintor. En medio de un Londres gris y lluvioso, un Hockney melancólico y víctima del mal de amor sigue retornando a la piscina californiana como promesa de felicidad, a modo de una arcadia homosexual en la que el pintor convive con su joven pareja y un grupo de amigos igualmente lozanos y atractivos. La piscina, después de todo, como recuerda Jack Hazan en este pionero documental de artista, es un símil de la misma pintura en su función primigenia: asir lo fugaz para, pese a que ya no exista, dotarlo de permanencia para el que mira. Hockney, como uno de los últimos grandes pintores, sabe que su medio apenas ha cambiado en cientos de años de historia.