Eva Lootz. Hacer como quien dice: ¿y esto qué es?

12 junio - 2 de septiembre, 2024 / Edificio Sabatini, Planta 1

Vista de la exposición James Lee Byars. Perfecta es la pregunta, 2024
Vista de la exposición Eva Lootz. Hacer como quien dice: ¿y esto qué es?, 2024

Con la frase “Hacer como quien dice: ¿y esto qué es?”, Eva Lootz (Viena, 1940) alude a una cierta manera de entender la actividad del arte: la de, haciendo, permitirse interrogar al mundo desde cero. A partir de esa idea, esta exposición propone un recorrido no cronológico, pero sí panorámico, por cinco décadas del trabajo de Lootz. Junto a una selección de las obras recientemente donadas por la artista al Museo Reina Sofía, se expone un conjunto de piezas que incluye algunas nunca mostradas o reconstruidas específicamente para la ocasión. Pinturas, esculturas, instalaciones, vídeos, series fotográficas y obras sonoras se alternan con series de dibujos que, entre el tanteo y el texto, constituyen una suerte de escritura paralela que acompaña sus investigaciones y funcionan, por momentos, como un verdadero diario. En paralelo, a lo largo del recorrido expositivo, fragmentos de textos escritos por la artista acompañan sus indagaciones y ahondan en sus particulares modos de hacer.

La exposición comienza en una sala densa y heterogénea donde conviven piezas realizadas en distintas décadas. Estas permiten ver la conexión entre dos cuestiones fundamentales y complementarias en el trabajo de Lootz: la literalidad del mundo material y la materialidad del lenguaje. Parte importante son obras realizadas durante la década de 1970, etapa que ella denomina “de las papillas elementales” y coincidió con la evolución del arte procesual o antiforma en Estados Unidos y Europa, en el que el proceso de creación tenía tanta o más importancia que el resultado final. Estos trabajos rebasaron pronto el formato pictórico convencional y se concentraron en las propiedades de sus materiales: la posibilidad de ser arrugados o plegados, de cambiar de estado con el calor, de cubrir, amalgamar, transmitir vibraciones, etcétera. Con el tiempo fueron apareciendo también fragmentos del cuerpo u objetos que funcionan como prótesis de entidad ambigua y subrayan la idea del gesto: una acción que dialoga con el mundo sin otro fin que el de su propio hacer con él. Estas piezas pueden relacionarse entre sí para formar lo que Lootz ha llamado “enjambres” o “frases”, un aspecto instalativo que cobró importancia en su trabajo durante la década de 1980, en paralelo a su interés por el lenguaje. La instalación —o utilizando la terminología que Lootz empleaba entonces: “estancia”— Noche, decían (1987), mostrada aquí a través de una filmación en vídeo de la época, es un claro ejemplo.

Otra estancia, A Farewell to Isaac Newton [Un adiós a Isaac Newton, 1994], marca el inicio de una línea de trabajo en que la artista se pregunta por la visualidad contemporánea: la sobreexposición a las imágenes, el impacto de la cultura digital y sus consecuencias en nuestra experiencia de las cosas. Dadas estas circunstancias, ¿cómo mirar de otro modo?, ¿cómo acceder a lo que queda oculto en los ángulos ciegos de la visión? Lootz se refiere a este empeño —al que alude el título del vídeo Blind Spot [Ángulo ciego, 2005]— como “mirar por el rabillo del ojo”: una manera de sortear la mirada frontal que es tanto estrategia de quienes han sido históricamente relegadxs a los márgenes de la cultura, como también una forma alternativa de leer el mundo.

Frente a una acción humana atenazada por cristalizaciones mentales, la insistencia de Lootz en los materiales que fluyen, o en los hilos y sus nudos, pretende animar a pensar sin entidades fijas a la vez que dentro de la trama material en que se vive. De esta manera, la serie Hidrografías son trabajos de distinto formato llevados a cabo desde 2005 en los que, tomando como punto de partida el agua y los ríos de la península ibérica, reflexiona en torno a las implicaciones materiales de la datificación del mundo (por ejemplo, en esculturas como Bajo Guadalquivir-272-3) o presta atención a la gestión contemporánea de los recursos hídricos. Desde finales de esa década, los nudos y cordeles presentes ya en los años setenta son ampliamente tematizados en varias series de dibujos y en la videoinstalación de doble pantalla Entre manos (2011).

Algo similar ocurre con el tema de la prótesis, cuyo sentido se enriquece conforme pasan los años y que reapareció en una serie de escenas fotográficas en formato de tableau vivant (pintura viviente) titulada Pequeño teatro de derivas (1994-1998), mostrado por primera vez en su totalidad y a gran escala. 

Lootz ha concretado su interés en el lenguaje y las lenguas de muchas maneras. En La lengua de los pájaros, una intervención sonora concebida para el Palacio de Cristal del Parque del Retiro en 2002, planteó un diálogo interespecies entre humanos y otros animales: “He intentado crear un escenario auditivo y centrar el tema en el paso fronterizo entre cultura y naturaleza. Insistir en la necesidad de desmontar y transformar ese dualismo que es la coartada perfecta para el ejercicio del dominio”: las Ortofonías en Valsaín (2001), una de las piezas sonoras de este proyecto, consisten en un intento de conservación entre un flautista y los pájaros de los bosques de Valsaín (Segovia), obstinándose en la importancia de la escucha, otro tema recurrente en su obra.

En los últimos años, y desde la intervención La agonía de las lenguas (2020), realizada por vez primera en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, Lootz ha pensado y alertado sobre la extinción de lenguas en territorios sujetos a la pervivencia de dinámicas coloniales. En esta obra relaciona un conjunto de piezas con forma de lengua —características de su producción y realizadas en distintos materiales desde la década de 1980— junto con la Gran lengua de betún: un enorme charco de pez derramada que alude a la antigua producción en Castilla de este elemento indispensable para la navegación en ultramar; de fondo, una voz recita la larga lista de lenguas en peligro de extinción —y, con ellas, mundos— en los territorios de Abya Yala.

Durante décadas, Lootz también se ha dedicado al estudio de minas y otros yacimientos de extracción de materiales, sobre todo en la península ibérica. Es en ellos donde ve expresarse de manera privilegiada una cierta relación entre naturaleza y cultura: interpreta las minas donde se extraen las materias primas que sostienen el modo de vida de nuestras sociedades como “monumentos negativos” que revelan lo que estas mismas sociedades ocultan, y se refiere a las codiciadas “materias primas” como la maltratada “ropa interior” de la Historia. Insistiendo en la imposibilidad de separar naturaleza y cultura, y en las vidas y propiedades de las materias, Lootz contribuye a hacer ver que la escritora Ursula K. Le Guin creía urgente transmitir: “la otra historia, la no contada, la historia de la vida”.

Dice Lootz sobre las minas: “No tardé en darme cuenta de la escasa importancia prestada a esos ‘lugares de la materia’ siempre a trasmano, solo conocidos por los que trabajaban allí. Me di cuenta de la dicotomía radical que atraviesa nuestra tradición entre materia y espíritu, de las implicaciones humanas de unos trabajos realizados a menudo en condiciones de semiesclavitud; empecé a ahondar en el paralelismo existente entre la devaluación de la materia y la de la mujer”. Obras como Endless Task [Tarea infinita, 1990], con su insistencia en el derrame y la pérdida, o El fondo indiferenciado de la conciencia (2018-2019) aluden al lugar otorgado por nuestra cultura a las mujeres, reevaluándolo o revirtiéndolo.