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Sala 205.12 Sala 205.12
Sala 205.12

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El enorme éxito que había tenido el estreno en Londres 1919 del ballet El sombrero de tres picos de Manuel de Falla por la compañía de los Ballets Russes fue un revulsivo en el interés por recuperar y dignificar la danza española desde posiciones de vanguardia. La danza deviene territorio de experimentación en el que se mezclan el arte moderno y lo popular.

Este proceso de renovación de la danza española se produjo desde diferentes presupuestos escénicos y fue obra principalmente de dos mujeres, que contaron para ello con los más importantes compositores, dramaturgos y artistas de los años veinte y trenta. El de Antonia Mercé, La Argentina abogaba por una síntesis de los distintos bailes españoles en un modelo más refinado y universal. Para ella, Manuel de Falla arreglaría para ballet y orquesta sinfónica su Amor brujo, estrenándolo en París en 1925. El éxito internacional de su propuesta, le llevó a fundar su propia compañía de danza en París en 1927, los Ballets Espagnols con la que recorrería todo el mundo. Sus puestas en escena fueron obra del ilustrador Carlos Sáenz de Tejada y del pintor Néstor Martín-Fernández de la Torre quienes también diseñaron carteles, figurines y programas de mano para los distintos espectáculos y de los que se exponen varios ejemplos.

Para Encarnación López Júlvez, La Argentinita el acercamiento a las danzas tradicionales es más purista. Recupera danzas y canciones populares de todo el país que incorpora en sus espectáculos y que combina con producciones más contemporáneas de músicos como Manuel de Falla, Ernesto y Rodolfo Halffter y Gustavo Pittaluga. En 1931 la Argentinita grabó con Federico García Lorca al piano los cinco discos de Canciones populares españolas para La Voz de su amo, lo que les permitió actuar muchas veces juntos. Su gran proyecto llegaría en 1933 cuando funda la Gran Compañía de Bailes Españoles con su hermana Pilar, también bailarina, y la colaboración de Lorca y el torero y dramaturgo Ignacio Sánchez Mejías. Con ellos realizó varias excursiones a Andalucía para reclutar al elenco de bailarines.

Para su presentación en Madrid en noviembre de ese mismo año estrenaron el ballet La romería de los cornudos. Este ballet, con música de Gustavo Pittaluga y libreto de Cipriano Rivas Cheriff según el Romance de Fuente Viva de Lorca, había sido concebido originalmente en 1927 para Antonia Mercé, pero no había sido representado en su totalidad hasta esa fecha. Para su estreno en Madrid contó con los decorados y figurines de Alberto Sánchez quien concibió el escenario como un árido paisaje onírico de inspiración castellana habitado por formas óseas y sinuosas en consonancia con la obra que venía haciendo junto con el pintor Benjamín Palencia en la denominada Escuela de Vallecas.

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