Sala 002.18
Ariella Aïsha Azoulay: In-documentados. Deshaciendo el saqueo imperial, 2019

Si la fotografía y los textos transmiten relatos interesados de los hechos históricos, también las obras de arte nos permiten revelar la visión imperialista que se esconde en las vitrinas de nuestros museos. Así, en su película Un-documented. Undoing Imperial Plunder (In-documentados. Deshaciendo el saqueo imperial, 2019), Ariella Aïsha Azoulay contrapone el cuidado con el que se custodian los objetos culturales en los espacios de exposición de las viejas metrópolis al trato que se les da a las solicitudes de asilo de personas que viven en las antiguas colonias. Dos tipos de hospitalidad para dos tipos de migraciones, y una paradoja: mientras los objetos culturales se documentan, a los desplazados, en muchos casos, se les niegan los papeles.

Imágenes de la sala

Sala 002.18 Sala 002.18
Sala 002.18

Sala 002.18

Si la fotografía y los textos transmiten relatos interesados de los hechos históricos, también las obras de arte nos permiten revelar la visión imperialista que se esconde en las vitrinas de nuestros museos. Así, en su película Un-documented. Undoing Imperial Plunder (In-documentados. Deshaciendo el saqueo imperial, 2019), Ariella Aïsha Azoulay contrapone el cuidado con el que se custodian los objetos culturales en los espacios de exposición de las viejas metrópolis al trato que se les da a las solicitudes de asilo de personas que viven en las antiguas colonias. Dos tipos de hospitalidad para dos tipos de migraciones, y una paradoja: mientras los objetos culturales se documentan, a los desplazados, en muchos casos, se les niegan los papeles.

La película de Azoulay parte de una afirmación de Chris Marker y Alain Resnais en el documental Les statues meurent aussi (Las estatuas también mueren, 1953), con la que los cineastas denunciaban el colonialismo francés a partir del tratamiento diferenciado que se le ortorgaba al arte africano y al arte occidental. «Cuando los hombres están muertos, entran en la historia. Cuando las estatuas están muertas, entran en el arte», reza la declaración que encabeza la película de Marker y Resnais para explicar que la cultura se construye sobre la muerte. No está de acuerdo Azoulay, quien defiende la inmortalidad de esos objetos expoliados y clasificados, según criterios raciales o etnocéntricos, en los museos coloniales. Esas estatuas vivas contendrían los derechos de las personas a las que expropiaron su cultura. Derechos que, según la artista, en ese ejercicio de especulación narrativa, se podrían reactivar en el presente. A lo largo de tres capítulos —El derecho a vivir cerca de los objetos de uno, Rechazo incondicional y El regalo—, Azoulay pone en práctica su concepto de «historia potencial», las posibilidades de una historia que no ha sucedido.

En sus diversas capas de significado, In-documentados. Deshaciendo el saqueo imperial nos permite, además de abordar el problema de las migraciones contemporáneas, plantear el debate sobre la restitución de obras de arte expoliadas, un gesto de reparación que, aunque podría ayudar a superar la lógica de dominación colonial que se viene arrastrando desde hace siglos, corre el riesgo de resultar paternalista e incompleto. La artista investiga sobre la desposesión que supone, para algunos pueblos, la expropiación del conocimiento y la reducción que la metrópoli hace de los ricos objetos culturales al considerarlos arte.

Otras salas de la Colección