Sala 002.17
Hombres de maíz

Hombres de maíz es el título de una novela publicada en 1949 por Miguel Ángel Asturias, escritor guatemalteco y Premio Nobel de Literatura. Tomando como referencia el Popol Vuh, libro que guarda la sabiduría de la tradición maya, y a partir de la creencia de esos pueblos nativos de que su carne estaba hecha de maíz, Asturias confronta en su relato los dos tipos de sociedad en función del uso que hacen del cereal: mientras los indígenas respetan su valor sagrado e integrador, los maiceros que derriban árboles para extender las superficies cultivables solo reconocen su valor comercial.

Obras de la sala

Imágenes de la sala

Sala 002.17 Sala 002.17
Sala 002.17

Sala 002.17

Hombres de maíz es el título de una novela publicada en 1949 por Miguel Ángel Asturias, escritor guatemalteco y Premio Nobel de Literatura. Tomando como referencia el Popol Vuh, libro que guarda la sabiduría de la tradición maya, y a partir de la creencia de esos pueblos nativos de que su carne estaba hecha de maíz, Asturias confronta en su relato los dos tipos de sociedad en función del uso que hacen del cereal: mientras los indígenas respetan su valor sagrado e integrador, los maiceros que derriban árboles para extender las superficies cultivables solo reconocen su valor comercial.

El artista maya zutujil Benvenuto Chavajay cuestionó, en su pieza homónima Hombre de maíz (2019), la posición ambigua de Miguel Ángel Asturias frente a los indígenas, enmarcada dentro del pensamiento criollo que rigió la modernidad guatemalteca. La performance ritual, en la que el cuerpo del artista cubierto de maíz se convierte en vehículo de sanación para cicatrizar simbólicamente la herida colonial, consistió en un paseo hasta el cementerio parisino de Père Lachaise, donde está enterrado el Nobel guatemalteco: «Quería mostrar que el verdadero hombre del maíz, el maya, sigue vivo y existe, desde antes y mucho después de la obra de Asturias».

Chavajay pertenece a una generación de artistas contemporáneos guatemaltecos cuyo trabajo está profundamente vinculado a su cultura y a su lengua, a su historia familiar y a su lugar de vida y trabajo a orillas del lago Atitlán. En esta sala podemos ver obras de algunos de ellos, como las de Edgar Calel y Marilyn Boror, creadores cachiqueles que usan el lenguaje y sus traducciones como estrategia de resistencia cultural frente a la occidentalización y la colonialidad. Los mismo sucede en las de Antonio Pichillá, quien, a través de los colores del maíz, el blanco, negro, amarillo y rojo, trasmite el simbolismo del alimento sagrado de la cultura maya. En sus piezas es habitual el uso del textil y de los nudos, una referencia a prácticas chamanísticas tradicionales también presente en el trabajo de Sandra Monterroso, cuya Columna vertebral roja (2017) esconde las historias de vida compartidas entre las mujeres mayas que colaboraron con la artista durante la realización de la pieza.

En esta revisión de la historia de Mesoamérica se enmarca el proyecto sobre la exotización y los mecanismos de representación de lo maya, de los hermanos Ángel y Fernando Poyón, también cachiqueles.

Otras salas de la Colección