Imágenes de la sala

Sala 002.15 Sala 002.15
Sala 002.15

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En 1992, con la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec entre el gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), se dio por concluido el conflicto bélico interno que desde la década de 1970 había desestabilizado el país. La historia de la guerra, la identidad y la emigración son algunas de las cuestiones que aborda el arte contemporáneo salvadoreño, que emerge en medio de la reconstrucción del país, a partir de los años noventa.

Un movimiento concreto, de Karlos Cárcamo, es una escultura elaborada con discos de vinilo, adquiridos en una tienda de segunda mano en el centro de San Salvador. Los discos han sido doblados en un ángulo de 90 grados y ensamblados de manera que se crea una multiplicidad de planos; una apropiación formal que hace referencia a los trabajos de la artista brasileña Lygia Clark. Clark realizó en la década de 1960 una serie de esculturas circulares con estaño y bisagras, los Bichos, que el espectador podía tocar y manipular. En las revisiones de esos imaginarios, Cárcamo combina referencias visuales provenientes de la «alta» y la «baja» cultura, la de la modernidad y la urbana, la de los discos de vinilo y la del grafiti que adorna los pedestales.

En el arte centroamericano de las últimas décadas, el signo de lo popular urbano adquiere nuevas connotaciones para la construcción de la imagen sobre la contemporaneidad y las formas de mirar y narrar el presente. En una pared de la sala, escrita en altura, se lee la frase Una nunca sabe, una instalación de la artista Abigail Reyes que evoca la incertidumbre derivada de la situación social en El Salvador. La pieza pertenece a una serie de trabajos titulada Poesía popular: frases tomadas de conversaciones cotidianas y presentadas como grandes murales en espacios públicos. La dimensión política de los textos, la connotación feminista y la performatividad que las frases adquieren en las calles, evidencian la influencia de prácticas conceptuales de los años sesenta, habituales en Latinoamérica.

El lenguaje también articula el trabajo de Ernesto Bautista en un proyecto de intervención en los camiones de carga que cruzan América Central y México hasta la frontera con los Estados Unidos. A partir de las prácticas populares de rotulación de vehículos, que describen una cultura urbana eminentemente masculina, Bautista crea el vídeo Nuevas promesas, donde registra el rotulado de esos contenedores con grandes textos poéticos —«La luz de la noche se detiene conmigo», «Igual que el sol aunque la muerte», «Aunque sea una frontera te prometo no detenerme»— , dando así visibilidad a la transitoriedad de las ilusiones de los millones de migrantes que intentan realizar la peligrosa ruta hacia el norte.

La emigración continúa siendo, hoy en día, una alternativa para una parte de la población salvadoreña amenazada por la pobreza, una realidad a la que se refiere la serie fotográfica Faraway Brother Style, de Walterio Iraheta, un registro de las arquitecturas populares en El Salvador, viviendas construidas por familiares de emigrantes a partir de las remesas que estos envían, especialmente desde Estados Unidos.

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