Sala 001.11 El marginado constitucional

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Para el movimiento sesentayochista, el enemigo a batir era la sociedad disciplinaria. Si esta gobernaba la subjetividad mediante una densa red de instituciones represivas como las cárceles, las familias, la sexualidad o el trabajo asalariado, había que disolver sus fundamentos ideológicos. Alimentado por una bibliografía extraordinaria (Hebert Marcuse, Michelle Foucault, Gilles Deleuze, Felix Guattari, Ronald Laing, Franco Basaglia o Jacques Lacan), el cuestionamiento de la locura representaba un novedoso lugar de acción política y artística. Así, en los años setenta, fotógrafos y artistas denuncian la situación de los sanatorios mentales del régimen, en sintonía con las prácticas de jóvenes anti–psiquiatras, mientras sus pacientes impulsan proyectos artísticos de estética psicótica.